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El problema de la mujer con las relaciones... de trabajo

Las mujeres suelen ser mejores que los hombres en lo que se trata de desarrollar y mantener relaciones | BBC

Las mujeres suelen ser mejores que los hombres en lo que se trata de desarrollar y mantener relaciones | BBC

Las redes informales son críticas para el éxito y las mujeres necesitan aprender cómo aprovecharlas

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Hay una creencia generalizada de que las mujeres suelen ser mejores que los hombres en lo que se trata de desarrollar y mantener relaciones.

Pero muchas mujeres parecen incapaces de transferir esas habilidades al mundo de los negocios, donde la misma actividad se denomina "establecer redes".

"Parte de la causa es que las mujeres valoran la autenticidad en las relaciones", dice Deborah Gillis, jefa de operaciones de Catalyst, una consultora estadounidense especializada en mujeres, poder y negocios.

"A veces la noción de conocer a alguien y luego buscarlo para pedir ayuda o consejo o contactos de negocios, se siente un poco incómoda. Los hombres parecen hacerlo de una manera mucho más natural".

Los expertos tienen varias explicaciones para ello, pero están de acuerdo en un punto importante: las redes informales son críticas para el éxito y las mujeres necesitan aprender cómo aprovecharlas.

"Las mujeres necesitan pensar en las redes como una aptitud en la esfera laboral", dice Gillis.

"Y de la misma manera en la que centramos nuestra atención en el desarrollo de otras habilidades que son importantes para nuestro éxito, deberíamos dedicar tiempo a fortalecer nuestra confianza y capacidad de establecer redes con eficacia".

El as bajo la manga

Pero formar parte de grupos informales -especialmente aquellos dominados por los hombres- puede ser difícil, como la asesora y bloguera en tecnología Vanessa Fox descubrió cuando dejó Google para lanzar su propia empresa en Seattle.

Como una de las pocas mujeres expertas de la industria en buscadores, tuvo que superar barreras sociales y profesionales, y eso significó aprender a jugar al póker.

"Iba a esos juegos de póker y siempre era la única mujer", dice. "No es que los hombres excluyan a las mujeres -en realidad me invitaron-, sino que las mujeres no saben sobre estas actividades o les intimidan.

"Creo que tienen la idea de que los hombres pueden automáticamente jugar al póker. Pero en realidad los hombres no saben tampoco y muchas mujeres que conozco son realmente buenas en matemáticas… más que los hombres".

Pero el juego en sí no es tan importante como las conversaciones que se desarrollan naturalmente, dice.

"Te dicen lo que hace su empresa y lo que ellos hacen y vas conociendo a gente. Por mi experiencia, muchos de esos hombres quieren quedar conmigo luego porque quieren que les aconseje y ahí es cuando empiezas a construir relaciones fuera de los eventos más formales".

Fox es la primera en señalar que ese acercamiento no es para todos, pero asegura que no tiene muchas más opciones.

"Tuve que meterme en grupos de hombres porque era lo que había", afirma. "El mundo de los emprendimientos tecnológicos es principalmente de hombres y resulta que ellos lo que quieren es jugar al póker".

"No están diciendo activamente que van a tratar de buscar algo que a las mujeres no les gusta; sólo quieren pasar un buen rato", explica.

"Una más de la pandilla"

El deporte también se ha convertido en una forma popular de hacer contactos para las mujeres.

"Si puedes hablar de deportes, participar en una conversación sobre deportes con cierta autoridad en la materia, seguir un partido y apasionarte, eso te permite ser una más en la pandilla y te permite entrar en un círculo en el que no podrías estar de otra manera", afirma Susan Spencer, exdirectiva del equipo de fútbol americano de las Águilas de Filadelfia.

Según Spencer, el deporte ofrece un tema de conversación "seguro" para las mujeres en su relación con los hombres.

"Si sales a tomar unos tragos, no quieres hablar de política, puede ser mortal; tampoco vas a tener una conversación de hombres con un alto contenido sexual porque te lleva a una situación en la que no quieres estar, ¡por eso tiene que ser de deporte!, explica.

Jenn Harris ha llevado esa idea un paso más allá al lanzar el año pasado "High-heel Golfer" ("Golf en tacones"). Con su compañía, con sede en San Diego (California), viaja por todo Estados Unidos ofreciendo talleres a mujeres que quieren usar el juego para desarrollar mejores relaciones profesionales con los hombres.

"No pienso en el campo de golf como un territorio de hombres. Creo que es un lugar en el que aprender de los otros", afirma. "Todas las pequeñas cosas que pasan son maneras de ver quién es realmente esa persona, cómo reacciona después de un golpe, si hace trampas, si tiene integridad. Eso no se ve tomando unas copas ni en un happy hour".

Aficionada al golf desde que tenía siete años, Harris menciona su propia experiencia como muestra del poder del golf.

Cuando trabajaba para una empresa contratista de defensa, tenía que hacer contactos con los mandos militares y otros empresarios a los que les gustaba el golf. Se juntó con ellos en el campo y atribuye sus éxitos posteriores a los contactos que hizo allí.

"En nueve meses conseguí un ascenso y me incluyeron en todos los proyectos grandes de los dos años siguientes; después, cuando comenzaron los recortes presupuestarios, los clientes hacían saber que no me debían despedir, todo por esa relación que se había forjado en un campo de golf", dice Harris.

"Ser sincero consigo mismo"

Pero la experta en relaciones laborales Jean Martin asegura que, a no ser que a las mujeres les guste de verdad jugar al golf, es poco probable que el deporte les sirva de mucho como herramienta para hacer contactos.

"El elemento número uno para una relación informal exitosa es que los individuos sean sinceros consigo mismos. Así que hacer algo en lo que no estás interesado sólo para estar con gente crea unos cimientos artificiales en la relación", apunta.

Según Martin, quien es responsable de recursos humanos de CEB, una consultora global cuya sede está en Washington DC, los estudios han demostrado que una red de contactos efectiva puede incrementar en un 30% un negocio.

Como resultado, las compañías buscan por su cuenta modos de incrementar las oportunidades de redes de contactos para las mujeres que destaquen sus diferentes intereses.

"Más que que todos traten de ser lo mismo, que todos estén juntos en el campo de golf, nuestros datos sugieren que las compañías que tienen mucha gente con diferentes intereses y perspectivas, son significativamente privilegiadas", dice.

Sin embargo, otros estudios siguen mostrando que las mujeres profesionales necesitan mejorar sus capacidades de hacer contactos.

Un informe de 2011 de la Universidad de Economía de Toulouse, en Francia, concluyó que uno de los principales factores detrás de los ingresos inferiores de las mujeres -un 17% menos que los hombres en un puesto similar-, era el hecho de que no eran tan buenas a la hora de construir una red de contactos.

El estudio encontró que, en general, los directores hombres tenían muchos más contactos de antiguos conocidos, respecto a sus pares mujeres, que se enfocaban en unas pocas relaciones.

Mientras trata de construir su propio negocio, Jenn Harris participa en entre cinco y seis eventos de contactos por semana, pero dice que es importante no entablar nuevas relaciones si no se tiene tiempo de darles un seguimiento.

Por su parte, Vanessa Fox dice que trata de ser selectiva.

"Claro que es trabajo, pero en mi caso hay algunos eventos que sé que odiaría y simplemente no voy", afirma. "Intento buscar las cosas que están un poco más balanceadas, que disfruto haciendo y que encuentro valiosas".

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