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El pez que caza escupiendo

El pez controla su escupitajo modificando la abertura de su boca. (BBC)

El pez controla su escupitajo modificando la abertura de su boca. (BBC)

Lanza chorros a pequeños insectos, que de esta forma caen desde las hojas o ramas cercanas a la superficie del agua y así el cazador puede devorarlos

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Cuando divisa a sus presas apunta, dispara y espera.

Este pez experto escupidor lanza sus mortales chorros de agua a pequeños insectos, que de esta forma caen desde las hojas o ramas cercanas a la superficie del agua y así el cazador puede devorarlos.

La  técnica del pez arquero ha sido filmada y estudiada al detalle por un equipo de científicos que observó que cuando los peces crean cada chorro, modifican el flujo de agua durante el lanzamiento para afinar su puntería.
Y esto lo hacen cambiando la abertura de la boca.

"Nunca había visto algo como esto en que la boca cambia su diámetro", le dijo a la BBC Stefan Schuster, investigador de la Universidad de Bayreuth, en Alemania, que estudió a los arqueros.

"Lo más común es ajustar la presión".

Pero la presión, que el pez arquero aplica apretando sus branquias, no es el secreto de su precisión balística.

En su trabajo, Schuster no encontró evidencias de ajustes de presión ni de añadidos químicos o movimientos rápidos en el agua, que podrían permitir al pez controlar la estabilidad del chorro y acumular una gota acelerada en el extremo.


  

Una gota letal

"Los peces solo disparan agua y permanecen absolutamente quietos cuando lanzan el chorro", señaló Schuster.

"Lo hacen solo con el diámetro de la boca. No es una maniobra simple, el diámetro cambia constantemente".

Esto hace que el estudio que publica la revista Current Biology sea la primera evidencia de un animal que manipula activamente la dinámica de un chorro de agua.

Según sus observaciones, la habilidad de estos animales para escupir con precisión es similar a las de los humanos.

Schuster y su colega Peggy Gerullis entrenaron dos peces arqueros para que dispararan a objetivos a distancias de entre 20cm y 60cm y los filmaron.
Las presas eran pequeñas esferas que permitían a los científicos calcular las fuerzas implicadas en el escupitajo.

El premio por los disparos más precisos era generalmente una mosca. "Puedes entrenar fácilmente a un pez para que dispare a cualquier cosa que quieras", dijo Schuster.

"Ellos están felices siempre que algo comestible caiga cerca".

Gracias a sus mediciones, los científicos pudieron ver que la fundamental gota de agua de la punta del chorro, que hace caer a la presa, se forma justo antes del impacto.
"Esto significa que la física que usa el pez es mucho más compleja de lo que se creía", explicó Schuster.
La precisa técnica del escupidor, sugieren los investigadores, puede inspirar el diseño de boquillas de mangueras.