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Los peores regalos de los jefes a los empleados en Navidad

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¿Qué tan malo podría ser un regalo de parte de tu jefe? / Archivo

Cuando los jefes deciden otorgar un "bono de fin de año", los resultados pueden ser desastrosos ¿Te ha pasado?

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La feliz época navideña suele ser todavía más feliz cuando recibes ese regalo de fin de año –mejor si es en efectivo- de parte de tus jefes.

Pero, ¿qué pasa si el regalo, aunque te lo hayan hecho con las mejores intenciones, es inútil, o incluso insultante?

Recurrimos a la web de preguntas y respuestas Quora para descubrir los peores regalos jamás recibidos de un jefe. Estas son algunas de las respuestas que obtuvimos.

Simplemente, barato

El peor escenario es, quizás, cuando el jefe aparece con lo que parece un regalo monetario, pero resulta ser algo totalmente distinto.

Imagina la ilusión de Jay Bazzinoti una navidad cuando recibió un sobre cerrado del departamento de Recursos Humanos con las palabra "Bono de incentivo de la empresa" y "Apreciamos tu trabajo duro".

El sobre, para horror de Bazzinoti, estaba lleno de cupones. "Para hacerlo todavía peor, como la empresa tenía también una sede en la costa este de Estados Unidos, el sobre se había preparado en California y estaba lleno de cupones que no se podían utilizar en Boston", explica.

"Me molesté bastante. Lo tiré directamente a la basura, y me reí de mis expectativas inocentes de que la empresa iba a hacer algo humano e inesperado para beneficiar a sus empleados", dice Bazzinoti.

Descuento para hijos inexistentes

Andy Warwick, encargado de preparar los cursos de inglés de su empresa, no lo podía creer cuando recibió su regalo de navidad: un descuento del 20% en los cursos de inglés de la empresa para sus hijos.

"No tengo hijos", escribió Warwick. "Quizás era una buena oferta para los trabajadores chinos, pero no para mí".

Los trabajadores del servicio postal de Reino Unido se enfadaron también con sus regalos.

"Royal Mail -la empresa de correos británica- celebró unos beneficios récord de US$156,6 millones enviando a todos sus empleados un increíble regalo: un paquete de semillas de flores", relata Joe Geronimo Martínez. "Un regalo que cuesta unos 47 centavos".

Regalo para Turistas

En Singapur, Marissa Louise recibió una vez como regalo una tarjeta de transporte cargada con 3 dólares diseñada por la hija de siete años del jefe. "Somos todos ciudadanos de Singapur, tenemos un pase de transporte de largo plazo. No somos turistas", se queja.

Corrie Hausman, especialista ahora en Recursos Humanos, se acuerda de cuando trabajaba de vendedora muchas horas al día, tenía pocos descansos y lidiaba con compradores gruñones.

Un día le llegó una caja de la oficina de los jefes. "Contenía seis galletas para una plantilla de unas 25 personas, un catálogo de todas las galletas que no nos habían regalado y una carta de los jefes diciendo que teníamos que trabajar más duro. Lo mejor es que las seis galletas llegaron aplastadas", explica Hausman.

Dana Poncelet se alegró al principio cuando recibió un pavo y una caja de naranjas.

Pero "luego aparecieron como un producto sometido a impuestos en mi nómina", explica.

Pavo de papel

Steve Johnson, un contratista federal en una base militar, recibió un pavo durante 15 años, una tradición que sobrevivió a tres compañías distintas.

"Luego le dieron el contrato a la empresa menos generosa del planeta", escribe Johnson.

"En la Navidad de ese año le dieron a los empleados una fotocopia de una silueta de un pavo. Ni siquiera era una copia de un pavo de verdad", explica.

"Parecía el pavo que puede dibujar tu hijo en la guardería, pero ni siquiera era en color.

Muchos aparecieron pegados en las puertas de la sede en los días posteriores", añade.

"El año siguiente no nos dieron ni la copia del pavo".