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¿Por qué la muerte del fiscal argentino Alberto Nisman dejó tantas dudas?

El fiscal federal, de 51 años, fue encontrado muerto con un disparo en la cabeza el domingo | Foto: BBC Mundo

El fiscal federal, de 51 años, fue encontrado muerto con un disparo en la cabeza el domingo | Foto: BBC Mundo

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Mientras la justicia de Argentina sigue investigando la muerte del fiscal federal Alberto Nisman –calificada por la fiscalía como "dudosa", por ahora- muchos se preguntan qué hay detrás de un deceso que ha generado una de las peores tormentas políticas en la historia reciente del país.

La muerte de Nisman, que fue hallado con un disparo en la cabeza el domingo por la noche en su hogar en Buenos Aires, ocurrió pocas horas antes de que el fiscal debiera presentarse ante el Congreso para brindar evidencias de una fuerte acusación contra la presidenta de la nación, Cristina Fernández de Kirchner.

Nisman había denunciado ante la justicia a la mandataria y a otros funcionarios del gobierno por supuestamente firmar un acuerdo con Irán para encubrir a los presuntos autores intelectuales del atentado de 1994 contra la sede del centro comunitario Asociación Mutual Israelí de Argentina (AMIA), que dejó 85 muertos.

Tras su deceso lo que queda son muchas preguntas.

Por un lado, sobre las evidencias que iba a presentar el fiscal ante los legisladores que lo habían convocado el lunes.

Pero también sobre su propia muerte, que aún sigue generando especulaciones.

La propia presidenta Fernández resaltó los interrogantes del caso a través de una carta que publicó el lunes por la noche en su sitio en la red social Facebook, en la que se refirió a la muerte de Nisman como un "¿suicidio?".

¿Suicidio?

A pesar de que la fiscal que investiga el deceso, Viviana Fein, ya descartó la "intervención de terceras personas" en la muerte, aún quedan dudas sobre si se trató de un suicidio.

El motivo principal es que no se hallaron rastros de pólvora en las manos de Nisman, según las primeras pericias.

Otro motivo de incredulidad es que ninguna de las personas que habían hablado recientemente con el fiscal detectó síntomas de depresión o alguna otra causa que pudiera llevarlo a quitarse la vida.

Un elemento considerado sospechoso por Fein fue que el arma que mató a Nisman (un calibre 22) no era una de las dos que tenía a su nombre, sino una que había pedido prestada recientemente a un colaborador.

La funcionaria afirmó que estaba investigando la posibilidad de que la muerte haya sido un "suicidio inducido".

La presidenta Fernández avaló también esta teoría a través de su carta en Facebook.

La mandataria pidió que la justicia investigue por qué un "empleado de la fiscalía" le había suministrado un arma al fiscal el sábado, y cuestionó el motivo del pedido de Nisman.

"¿Para defensa? ¿Un arma calibre 22? Cuando el fiscal vivía en la Torre Le Parc de Puerto Madero, con sistemas de vigilancia inteligentes, con códigos de ingreso, monitoreo de cámaras y custodia constante de la Prefectura, y contaba además con custodia propia de 10 agentes de la Policía Federal", escribió.

¿Qué investigaba?

Más allá de las dudas sobre cómo murió Nisman, lo que todos dan por hecho en Argentina es que su fallecimiento está relacionado con la acusación que presentó la semana última contra el gobierno.

Antes de morir, el fiscal había explicado que su denuncia se basaba en escuchas telefónicas que mostraban un plan liderado por la presidenta y el canciller Héctor Timerman para "borrar a Irán del caso AMIA".

El lunes, Nisman debía sustentar su acusación ante una comisión del Congreso, y los legisladores del oficialismo ya habían adelantado que acudirían al Parlamento para desacreditar esos hallazgos y demostrar que la acusación era "ridícula".

Tras conocerse la noticia del deceso, algunos pensaron que pudo haber sido un intento de ocultar pruebas.

Los más críticos del gobierno cuestionaron el hecho de que el secretario de Seguridad de la nación, Sergio Berni, se encargara de supervisar personalmente la revisión del departamento de Nisman, tras su muerte.

Sin embargo, funcionarios judiciales, periodistas y representantes de la oposición aseguran que toda la evidencia que recogió el fiscal está protegida.

Jueces

El juez Ariel Lijo es quien la custodia, ya que Nisman acudió a su juzgado para realizar su denuncia el pasado miércoles.

Denuncia que, por cierto, fue descartada en una primera instancia por la jueza que reemplazaba a Lijo mientras este estaba de vacaciones, quien consideró que Nisman no tenía pruebas suficientes.

El hecho de que el fiscal haya acudido al juzgado de Lijo también ha abierto muchos interrogantes.

El juez que lleva la causa AMIA, Rodolfo Canicoba Corral, cuestionó que Nisman –quien desde hace una década era el fiscal especial del caso AMIA- no haya presentado la denuncia ante su juzgado.

Incluso Canicoba Corral denunció que no había autorizado las escuchas a las que aludía Nisman y sugirió que éstas le fueron entregadas directamente por la Secretaría de Inteligencia (SI).

Esa es la teoría que también abona el gobierno.

En su carta, Fernández se pregunta si la denuncia de Nisman fue el resultado de una investigación de dos años, como sostuvo el fiscal, o si la información le fue entregada por un agente de inteligencia.

Los medios locales resaltan que Nisman trabajaba de forma cercana con Antonio Stiusso, exdirector de Contrainteligencia de la SI, quien fue despedido de su cargo hace pocas semanas por la presidenta.

Las dudas de la presidenta

Uno de los temas qué más intriga ha generado en este caso son las recientes vacaciones que realizó Nisman en Europa con su familia y que interrumpió para viajar a Buenos Aires y hacer su denuncia.

En su misiva, Fernández pidió a la Justicia poner el foco sobre este tema.

"¿Quién fue el que ordenó volver al país al Fiscal Nisman?", preguntó retóricamente la jefa de Estado.

"¿Quién puede creer que alguien que tenía tan grave denuncia institucional contra la Presidenta, su Canciller (...) se fue de vacaciones y de repente las interrumpe y en plena feria judicial, sin avisarle al Juez de la causa presenta una denuncia de 350 hojas que evidentemente debía tener preparadas con anterioridad?", agregó.

Según el diario Clarín, antes de presentar su denuncia, el propio Nisman había justificado su accionar en un mensaje por Whatsapp que envió a sus allegados.

"A veces los momentos no se eligen, simplemente las cosas suceden y eso es por algo", habría dicho, agregando que su decisión "igual ya estaba decidida" antes de su viaje.

"No enloquecí ni nada parecido", concluye su presunta misiva dada a conocer por Clarín, que ha sido acusado por el gobierno de ser parte de una campaña en su contra.

Encubrimiento

Aunque aún resta conocer la evidencia sobre la que se sustentaba, todo parece indicar que Nisman consideraba que el "Memorándum de Entendimiento" que el gobierno firmó con Irán en 2013 tenía como finalidad garantizar la inmunidad de los acusados iraníes por el crimen de la AMIA.

A cambio, según Nisman, el gobierno firmaría lucrativos acuerdos con Teherán para importar petróleo, en medio de una creciente crisis energética que afecta gravemente a Argentina.

El gobierno desmereció de plano esa hipótesis, asegurando que el acuerdo con Irán no preveía que se dieran de baja los pedidos de captura internacional emitidos por Interpol a instancias de Argentina para los acusados iraníes del atentado de la AMIA.

Pero además, la presidenta Fernández acusó a Nisman de buscar "desviar" con su denuncia un juicio que debería comenzar en unos meses contra un grupo de funcionarios y otros acusados de irregularidades en la investigación de la "pista local" del caso AMIA.

Entre los imputados por encubrimiento y otros delitos están Juan José Galeano, el primer juez que tuvo la causa AMIA, y el expresidente Carlos Saúl Menem (1989-1999).

Quien lleva esa causa es el juez Lijo, el mismo ante cuyo juzgado hizo su denuncia Nisman, y quien, a partir de ahora, estará a cargo de develar los misterios que aún no se conocen sobre la acusación del fiscal muerto.