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La misteriosa desaparición del salmón, el rey de Alaska

Salmón Real / BBC

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La escasez del salmón real en Crooked Creek ha afectado la economía del estado y ha dejado a muchas personas sin su alimento básico

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Cuando el número de salmones reales disminuyó drásticamente en la localidad de Crooked Creek, a la mayoría de los habitantes en Alaska le invadió la incertidumbre sobre dónde podrían encontrar suficientes alimentos para hacer frente al invierno.

Crooked Creek no tiene supermercados más grandes o más calles que cualquier otro pueblo. Pero en las buenas temporadas, el río Kuskokwim garantiza una buena dosis de salmón real a lo largo de sus 1.130 kilómetros de longitud.

Pero esas épocas se van desvaneciendo en la memoria de los residentes, como es el caso de Evelyn Thomas, quien ha vivido en Crooked Creek toda su vida.

'En mi idioma, al pescado se le llama 'la comida'', comentó Thomas, una mujer de origen yupik y atabascana, las comunidades indígenas de Alaska. Ella, como muchos otros, tiene poco dinero para comprar el alimento con el que se puede sustituir el salmón.

'Si no tenemos 'la comida', nos falta un alimento básico de nuestra dieta'.

En los últimos cinco años, el salmón real de Alaska ha comenzado a desaparecer de los ríos y nadie está seguro del por qué.

En el verano se registró una de las peores capturas de la historia. La caída ha tenido efectos devastadores en el comercio y turismo, pero la consecuencia más dramática ha sido para la subsistencia de las personas, que suelen comer lo que pescan.

Las autoridades han implementado medidas de emergencia para garantizar el futuro del salmón real, limitando la captura e incluso prohibiendo completamente la pesca en algunos ríos.

Los pescadores que han sido acusados de pasarse del límite fueron procesados y su captura fue confiscada.

'Mucha gente no sabe cómo alimentarán a sus familias durante el invierno', advirtió Thomas. 'No hay una economía aquí, no hay dinero'.

Más que un negocio

Crooked Creek está ubicado en una de las regiones más pobres de Estados Unidos, en el delta de los ríos Yukón y Kuskokwim en el suroeste de Alaska.

La población en esta zona sufre de un desempleo crónico y uno de los niveles de pobreza más elevados en el país, un 31% en comparación con el 15% nacional.

El costo de vida es exorbitante, porque no hay suficientes carreteras. El combustible y otras provisiones son transportados por avión o gabarras.

Pero un salmón real puede alimentar a toda la familia durante una semana.

El pez se puede encontrar en una gran gama de colores desde gris brillante hasta rojo oscuro, pero su atributo más distintivo es el tamaño. En pueblos como Crooked Creek, pescadores vadean por el Río Kuskokwim para atrapar al salmón real en sus redes.

Estos hombres cuelgan sus pescados en percheros para que se sequen y se preserven durante el invierno. Las familias enlatan el salmón y preparan salmón ahumado, o también lo congelan y lo fríen u hornean durante esta estación.

El rico sabor y el aceite del salmón nutren a las familias durante el largo y oscuro invierno.

Sin embargo, según la Asociación del Consejo de Presidentes de Pueblos, este año el pescador del delta recolectó menos de un cuarto de los 80.000 salmones reales que usualmente capturan.

'Muchas de las personas en los pueblos tendrán que elegir entre tener comida o combustible este invierno', declaró Myron Naneng, presidente de la asociación.

La razón por la baja de pescados permanece incierta, dijo Pat Shields, un biólogo del Departamento de Peces y Juego.

'Existe una preocupación por los salmones reales en Alaska en estos momentos - en muy pocos ríos los salmones han sobrevivido después de desovar', explicó.

'Estamos en el tercer, cuarto, quinto año en el que pasa esto - ¿qué está pasando? Hemos logrado que los peces engendren, pero no sobreviven'.

Desde que la mayor parte de los ríos en Alaska en donde se reproducen salmones sufrieran los grandes declives, los científicos investigan profundamente, en el océano, para encontrar pistas. Los expertos no saben cuándo - si es que pasa - se van a recuperar los salmones.

La economía de Alaska está vinculada directamente con la salud del salmón real, y la ansiedad por el destino del pez se siente primordialmente en la Península de Kenai.

El agua turquesa del río de Kenai pasa por los pequeños pueblos pescadores de Soldotna y Kenai, los cuales están usualmente repletos de turistas en verano.

Crisis

En julio, cuando las autoridades cerraron el río de Kenai para detener la pesca del salmón real, el impacto económico fue devastador.

'En los últimos cuatro años, la industria del turismo en Alaska ha sufrido la recesión económica como cualquier otra región en el país y el mundo', afirmó Ricky Gease, director ejecutivo de la Asociación de Pesca en Ríos de Kenai.

'Muchas industrias han acudido a sus ahorros, y están llegando al punto en el que un suceso como este es el que le rompe la espalda al camello'.

El estado restringió la pesca comercial del salmón rojo -una especie diferente- en el Cook Intel para minimizar el número de salmones reales que se pescan inadvertidamente.

'Es uno de los sitios más largos de pesca en la región en peligro', dijo Gene Palm, un pescador comercial. 'Nuestro futuro es sombrío'.

Las restricciones han causado tensión entre muchos grupos que dependen del salmón real.

Comunidades autóctonas de Alaska sienten que han sido -injustamente- los más afectados en comparación con los grandes pescadores comerciales.

'A nosotros nos prohibieron el derecho humano de alimentar a nuestras familias', denunció Evelyn Thomas. 'Cerrar todo tipo de pesca comercial hará a las personas gritar. Pero nosotros no obtenemos ninguna ganancia de la pesca, la usamos para comer. Nosotros hemos sido los más afectados'.

Funcionarios estiman que la pérdida del estado durante la bajada de la pesca de este verano excede los US$10 millones, y que el gobierno de Estados Unidos espera poder ofrecer ayuda financiera a los pueblos para su subsistencia y a pescadores comerciales.

Con nieve fresca ya cayendo de las montañas en Crooked Creek, Thomas no está a la espera de que el gobierno le asista: ella solicitó un permiso para cazar alces y está recolectando bayas.

'Mis padres, cuando yo era pequeña, me decían 'es más fácil perder un poco de sueño ahora en el verano cuando la comida está a nuestro alcance, que lo que es sentir el pellizco de hambre de abril a mayo'', dijo Thomas.

'Mirando hacia atrás, mis padres tenían toda la razón. Este año va a ser bastante duro'.