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Una lluvia de estrellas con la complicidad de la Luna

Una lluvia de estrellas con la complicidad de la Luna

Una lluvia de estrellas con la complicidad de la Luna

Los cazadores de estrellas fugaces se preparan para ver este domingo el espectáculo nocturno de las Delta Acuáridas

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Según se espera, en el momento de máxima actividad podrán verse hasta 20 estrellas fugaces por hora.

Así de prolífica es la lluvia de estrellas de las Delta Acuáridas, una cita que cada año convoca a los entusiastas observadores del firmamento.

Pero este año, además, la luna nueva de este fin de semana y las noches siguientes ofrece las condiciones óptimas de oscuridad para poder apreciar el fenómeno.

"Es una suerte, porque las delta acuáridas se caracterizan porque el brillo de sus estrellas fugaces es muy tenue", explicó a la agencia de noticias EFE César González, del Planetario de Madrid, en España.

Así con la complicidad de la Luna, las Delta Acuáridas pueden verse en todo el mundo, pero los observadores del hemisferio sur y de las latitudes tropicales del hemisferio norte gozan de las mejores vistas.

Su nombre se debe al radiante (así se denomina el punto del que parecen provenir todas las estrellas fugaces de esta lluvia), que se sitúa muy cerca de la estrella Delta en la constelación de Acuario.

Se supone que las Delta Acuáridas están oficialmente activa entre el 12 de julio y el 23 de agosto de cada año, y se superponen con otra célebre lluvia, la de las Perseidas.
Paciencia y un saco de dormir

Entre las sugerencias que da la Agencia Espacial de EE.UU. (NASA) para los ávidos buscadores de estrellas fugaces, la principal es buscar una zona lejos de las luces de la ciudad.

Los más experimentados nunca se dejan su saco de dormir, manta o reposera para recostarse a mirar el cielo.

También se aconseja paciencia: en menos de 30 minutos los ojos se adaptarán a la oscuridad y los meteoros comenzarán a mostrar su estela de brillo.

Como el espectáculo dura desde la medianoche hasta el amanecer, hay tiempo de sobra para apreciarlas.

Y observar el paso efímero de las estrellas fugaces, dicen los aficionados, merece la pena.

Tal como lo describe el escritor y astrónomo británico David Whitehouse, el espectáculo es sobrecogedor.

"La luz de una estrella fugaz no se parece a ninguna otra luz en el cielo", le dijo a la BBC Whitehouse, comentando las perseidas del año pasado.

"No es la luz de una estrella, no es la de la Luna, no es la del Sol".

"Tiene un brillo propio, plateado, fantasmagórico y helado".
Brillantes residuos cósmicos

Las estrellas fugaces, o meteoros, son en verdad restos de cometas y pedazos de asteroides.

Cuando los cometas pasan cerca del Sol, el polvo que emiten gradualmente se desperdiga dejando un rastro en sus órbitas.

Cada año, la Tierra pasa a través de estos restos cósmicos, y cuando chocan con nuestra atmósfera se desintegran y forman las brillantes vetas en el cielo.

El radiante es el punto del mapa celeste desde el cual las lluvias de estrellas parecen provenir, en este caso es la constelación de Acuario.

Pero esto solo es una ayuda para que el observador pueda identificar qué lluvia de estrellas está viendo, la constelación que les da nombre no es la fuente de los meteoros.