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Los inventos japoneses que fracasaron

¿No se puede permitir una TV? Entonces una radio con forma de tele puede ser la solución

¿No se puede permitir una TV? Entonces una radio con forma de tele puede ser la solución

¿Alguien se acuerda de la tostadora "que camina"? ¿O de aquel aparato que preparaba un huevo, una tostada y calentaba la leche al mismo tiempo? La respuesta es no, y la razón no es la mala memoria, sino que estos aparatos nunca consiguieron ser populares

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Ahora una exposición en Japón recoge estos y otros ejemplos de dispositivos innovadores en su momento pero que nunca consiguieron seducir a los consumidores. La meca de las nuevas tecnologías fue también el origen de aparatos que nunca llegaron a funcionar.

"Mucho tiempo antes de que Japón fuese 'cool' fue también 'no-cool'", dijo Kenichi Masuda, dueño de la colección expuesta.

Varios de los inventos reflejan una total fascinación con los aparatos de televisión, que por aquella época comenzaban a hacerse asequibles para el consumidor medio.

Además de radios con forma de televisión marca Sharp, Panasonic lanzó una estufa con forma de aparato de rayos catódicos. ¿Su utilidad? Además de calentar, ninguna.

"¿Tiene este invento alguna razón de ser? No, pero sí que da una idea de cómo la gente admiraba los aparatos de televisión", aseguró Masuda.

Maravillas tecnológicas

Entre las maravillas que se exponen en la muestra figura una lavadora con forma de satélite, lanzada justo en plena fiebre Sputnik, o un ventilador Hitachi con forma de piano cuya razón de ser no resulta demasiado clara vista cuatro décadas después.

El favorito de Masuda es el Snack 3, un aparato que, al mismo tiempo, prepara un huevo, una tostada y además calienta la leche.

"La gente probablemente querría tener un desayuno occidental de vez en cuando… pero se cansarían bastante rápido."

Masuda opina que muchas de las compañías tecnológicas del momento no tenían miedo a arriesgarse, a pesar de que en algunos momentos pudiesen fracasar.

Pero con el paso del tiempo estas empresas se volvieron "menos arriesgadas", y con ello perdieron parte de su mercado en favor de compañías surcoreanas o taiwanesas.

A lo mejor la respuesta para el éxito sería arriesgarse una vez más, aunque, sin pensar en si, de aquí a 40 años, los inventos de hoy puedan llegar a parecer absurdos.