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Cuatro inventos y experimentos de la NASA que enseñan a vivir de forma sostenible

Los astronautas lograron que la lechuga creciera gracias a luces LED / Cortesía BBC Mundo

Los astronautas lograron que la lechuga creciera gracias a luces LED / Cortesía BBC Mundo

Las mentes más brillantes de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, NASA, se han centrado en desarrollar maneras de facilitar el día a día a los astronautas que lidian con las difíciles condiciones del espacio

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Los astronautas que viven meses en órbita tienen que aprender a vivir de forma sostenible, haciendo todo ellos mismos y reparando los desperfectos.

Hacerles llegar alimentos frescos cuesta dinero y tiempo.

Con la misión a Marte planeada para la década de 2030, hacer envíos será aún más complicado. Se prevé que un viaje ida y vuelta tome dos años.

Con esa perspectiva, las mentes más brillantes de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, NASA, se han centrado en desarrollar maneras de facilitar el día a día a los astronautas que lidian con las difíciles condiciones del espacio.

Pero las lecciones aprendidas durante el proceso pueden también hacer la vida en este planeta más sostenible.

"En el espacio tenemos, básicamente, un entorno limitado", explica la astronauta y líder de innovación en la NASA Cady Coleman.

"Y eso hace que tengamos que pensar en cómo conseguir las cosas, cómo dar mantenimiento (a la nave) y cómo lograr el máximo provecho de ello".

Por esto Coleman asegura que el espacio es un fantástico "acelerador de tecnología", y que los avances desarrollados para los astronautas también son aplicables en la Tierra.

En esa línea, firmas como Nike, el gigante del bricolaje Kingfisher e Ikea ya están investigando modelos de negocio de circuito cerrado en el que los residuos son reciclados y reutilizados, con la intención de reducir costos y ser más ecológicas.

Estos son algunos de son los inventos y experimentos de la NASA que nos enseñan a vivir de forma más sostenible en la Tierra.

La lechuga espacial

La NASA lleva décadas investigando el cultivo de vegetales en el espacio, y el año pasado la tripulación de la Estación Espacial Internacional (EEI) pudo por fin degustar la primera lechuga sembrada en órbita.

La idea del experimento, que se llamó "VegOne", tuvo su origen en un estudio de la NASA de la década de 1990.

Con luces LED de colores rojo, azul y verde, el astronauta estadounidense Scott Kelly y su equipo crearon las condiciones ambientales para que la lechuga romana pudiera llevar a cabo la fotosíntesis y así crecer.

Esa iluminación ha tenido también un papel decisivo en el desarrollo de la "agricultura vertical".

Fue el término acuñado en 1999 por Dickson Despommier, un profesor de sanidad y microbiología de la Universidad de Columbia, EE UU, para describir el concepto de cultivar grandes cantidades de alimentos en edificios altos.

En esos edificios, los farmscrapers ("granjacielos", una combinación de granjas y rascacielos), se optimiza el uso del terreno de cultivo y el agua.

Y por ello, serían de gran ayuda para alimentar a una población creciente en el futuro, según los expertos.

La granja Green Sense de Chicago, por ejemplo, reutiliza la mayor parte de su agua, es diez veces más eficiente a la hora de optimizar el terreno que una granja tradicional y da 26 cosechas, en lugar de las dos o tres de los cultivos normales.

"Las tecnologías desarrolladas por la NASA para lograr conservar los recursos en el espacio han llegado a la Tierra", dice el director de Green Sense, Robert Colangelo.

"Un buen ejemplo de ello son las luces LED que ahorran energía y calor y maximizan la fotosíntesis", explica.

"También hemos desarrollado un sistema de circuito cerrado para recuperar los nutrientes del agua y de la transpiración de las plantas, inspirado en el sistema de gestión de agua de la NASA".

El filtrado de agua residual

En el espacio el agua es escasa.

Por ello, la NASA ha desarrollado una innovadora manera de filtrar las aguas residuales de la EEI usando químicos y destilación.

Y esos procesos permiten convertir el aire, el sudor e incluso la orina en H₂O potable.

De hecho, desde 2008 en la EEI han logrado filtrar más de 10.000 kilos de agua a partir de orina.

Hacerles llegar esa cantidad de agua desde la Tierra habría costado más de $225 millones.

"La mayoría de la gente se horroriza al saber qué bebemos", dice Coleman.

"Pero aquí el agua filtrada sabe muy bien. Es realmente deliciosa".

La NASA ha dado la licencia de utilizar esa tecnología en la Tierra a varias empresas.

Y éstas han empezado a diseñar filtros portátiles para usarlos en lugares en los que el agua potable escasea.

Los producidos por la compañía estadounidense Water Security Corporation, por ejemplo, ya han sido instalados en pueblos de México e Irak y permiten a sus habitantes purificar aguas contaminadas.

"Es una tecnología totalmente fiable y no requiere mantenimiento experto", asegura el vicepresidente de ventas y de mercadeo de la empresa, Ken Kearney.

Puede aplicarse en regiones en las que hay poca o ninguna electricidad, sirviéndose solo de la fuerza de la gravedad para hacer circular el agua por el sistema".

La NASA también está financiando investigaciones con el objetivo de obtener alimentos a partir de las heces en misiones espaciales largas.

La máquina de compactar basura

"Aquí abajo (en la Tierra) podemos ir a la ferretería y comprar herramientas, pero en el espacio tenemos menos recursos y debemos reparar, reutilizar y reciclar los instrumentos", dice Coleman.

Para hacer ese proceso más sencillo, la NASA ya está experimentando con la impresión 3D de plástico en la EEI.

"Así, cuando necesitemos una herramienta, nos harán llegar el diseño desde la Tierra y nosotros la podremos imprimir aquí y más adelante reutilizar su material para imprimir otras".

Asimismo, los expertos del Centro de Investigación Ames de la NASA en California, EE UU, están estudiando el problema de la basura que se genera en órbita.

Los astronautas evitan deshacerse de los residuos en el espacio, ya que estos podrían volverse un peligro para otras naves y contaminarían planetas y lunas.

Como posible alternativa, la NASA está probando una máquina que compacta y derrite basura, como el plástico de las botellas o el aluminio de las bolsas de bebidas, y la transforma en azulejos de 20 centímetros de diámetro.

Asimismo, estas piezas recicladas podrían usarse para reforzar el blindaje de las naves ante la radiación.

La Base de la Sostenibilidad

La tecnología de la NASA podría hacer que las construcciones fueran más ecológicas en la Tierra.

Los expertos del centro Ames han construido un gran edificio "verde" llamado Sustainability Base ("base de la sostenibilidad") en el campus de Moffet Field, en California.

Y en él están probando tecnologías para ahorrar energía.

El edificio no genera prácticamente ningún residuo y utiliza varias innovaciones puestas en marcha en el espacio,

Estas incluyen las pilas de óxido solido de los vehículos de exploración de Marte para generar electricidad y un sistema que reutiliza el agua residual para los baños.

Estos edificios representan la culminación de la filosofía de que los recursos a consumir deben generarse en bucle cerrado; esto es, sin agotar los suministros y sin crear residuos innecesarios.

Y todo esto podría hacer de la Tierra un lugar más sostenible.