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El insólito declive de la economía alemana

La buena racha que Alemania experimentó al ganar el Mundial de Fútbol parece haber terminado | Foto: BBC Mundo

La buena racha que Alemania experimentó al ganar el Mundial de Fútbol parece haber terminado | Foto: BBC Mundo

Algunos critican la creciente brecha entre ricos y pobres

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Al terminar el verano boreal, Alemania acababa de ganar la Copa Mundial de Fútbol en Brasil, mientras que la poderosa economía del país parecía marchar a todo vapor y los ánimos, por todo lo alto.

Pero de repente un sondeo indicaba que los empresarios alemanes no veían el futuro con tanto optimismo. Pronto aparecieron más cifras negativas: caída en las exportaciones, inversionistas nerviosos y un desplome en la producción industrial.

La semana pasada, la negatividad se hizo oficial, cuando el gobierno alemán rebajó su pronóstico de crecimiento económico para este año, de 1,8% a 1,2%.

¿Se está apagando el motor económico de Europa?

No es la idea que uno se lleva en las calles de Berlín.

Se siguen construyendo edificios, los cafés y las tiendas están llenos, y resulta difícil creer que hace apenas diez años Alemania era llamada el enfermo de Europa. El país da la sensación de estar en pleno auge.

Al conversar con los clientes que están de compras en una concurrida librería en la calle Friedrichstrasse, en el centro de Berlín, es imposible encontrar a alguien que crea que la economía alemana esté funcionando mal.

"En comparación con otros países, a Alemania le está yendo muy bien", dijo Falco, un gerente de ventas de 27 años.

Asunto polémico

Los titulares son negativos, particularmente en la prensa internacional. Pero los ánimos dentro de Alemania permanecen sorprendentemente positivos.

De hecho, según cifras gubernamentales, el consumo interno ha aumentado: los pequeños negocios registraron en agosto un tercer incremento anual consecutivo.

Incluso muchos empresarios, a pesar de la baja en las exportaciones, afirman que las cosas no están tan mal como sugieren los titulares.

"Las cifras son difíciles, pero los negocios por lo general son optimistas sobre la economía y hay la sensación de que realmente no está tan mal", comentó una integrante de una asociación de dirigentes empresariales alemanes.

Pide que se respete su anonimato, porque el tema de si Alemania está cayendo en recesión se ha convertido en un asunto polémico.

Entonces, ¿cuál es la explicación detrás de esta disparidad entre las estadísticas negativas y el ánimo relativamente positivo?

Las cifras macroeconómicas pueden lucir mal. Pero el mercado laboral alemán luce bastante bien. El desempleo es menos de 5% y la inflación es baja: menos de 1%.

Y después de años de austeridad y salarios bajos, los ingresos están empezando a aumentar. Se espera que este año suban hasta un 3%. Así que muchos consumidores se sienten mejor de lo que se han sentido por años.

Baja tasa de inversión

No obstante, hay una creciente intranquilidad entre muchos alemanes acerca de lo que les depara el futuro.

"Personalmente, mi situación es buena y toda la gente que conozco está satisfecha", dijo la maestra retirada Rosemarie Schroeter.

"Pero soy pesimista por el modo en que van las cosas y la creciente brecha entre los ricos y pobres", agregó.

"Justamente estábamos hablando de eso".

Cuando uno habla con la gente en Alemania, una y otra vez se hace eco de este pensamiento: que personalmente les va bien ahora mismo, pero les preocupa el futuro.

El profesor Marcel Fratzscher cree que tienen razón en estar preocupados.

Fratzscher es presidente del centro de estudios económicos DIW Berlín, y es uno de numerosos economistas alemanes que están pidiendo al gobierno alemán que comience a invertir más en infraestructura.

Alemania tiene una de las tasas de inversión más bajas de Europa y la inversión baja significa un futuro crecimiento bajo.

Según Fratzscher, el país necesita gastar 12,7 millones de dólares adicionales al año, simplemente para mantener carreteras, puentes y transporte público en su actual estado.

El profesor calcula que hay 30% de probabilidades de que la economía vuelva a contraerse en el próximo trimestre, lo cual técnicamente haría caer a Alemania en recesión.

"Alemania tiene esta ilusión de que la actual debilidad económica se debe a nuestros vecinos traviesos, de que son ellos los que no están implementando las reformas correctas", comentó.

Y ciertamente esa fue la razón que dio Sigmar Gabriel, el ministro de Economía alemán, cuando le pidieron que explicara la decisión gubernamental de rebajar su pronóstico económico.

"La economía alemana está navegando por aguas extranjeras turbulentas", dijo a los reporteros esta semana.

Debate presupuestario

La crisis en el resto de la Unión Europea ha golpeado las exportaciones. Y los fabricantes alemanes que tienen vínculos estrechos con Europa del Este se han visto duramente afectados por la crisis en Ucrania y las sanciones occidentales contra Rusia.

Pero ahora está calentándose un feroz debate sobre si también se puede culpar al gobierno de los críticos ven como una obsesión con cuadrar las cuentas.

El año entrante, el gobierno de Angela Merkel desea evitar asumir nuevas deudas por primera vez desde 1969.

Esa política, conocida como "die schwarze Null", o "cero negro", se ha convertido en un símbolo clave del éxito de su gobierno: una prueba de disciplina presupuestaria y una señal de rectitud moral.

Los críticos señalan que Alemania debería comenzar a invertir nuevamente hacia un sólido crecimiento, y que no tiene sentido reducir el déficit cuando las tasas de interés son tan bajas y pedir préstamos, tan barato.

Pero para empezar, Berlín ve el exceso de gasto y de endeudamiento como la causa principal de los problemas económicos de la Unión Europea.

Y el gobierno se siente vindicado por el buen desempeño económico de Alemania: después de superar sus propias reformas dolorosas la década pasada, resurgió como la economía más fuerte de Europa, al menos por ahora.