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Las imágenes con las que se entrena a los soldados para matar

La fotografa Herlinde Koelbl visitó 30 países para analizar qué blancos e imágenes se usan para entrenar a soldados/ BBC Mundo

La fotografa Herlinde Koelbl visitó 30 países para analizar qué blancos e imágenes se usan para entrenar a soldados/ BBC Mundo

"En Irak, un menor nos apuntó con una pistola, y le disparamos. Después nos dimos cuenta de que el arma no estaba cargada. Y uno se pregunta si disparar fue la decisión correcta. Uno trata de reprimir esos pensamientos, pero siempre vuelven", señaló un soldado

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Los soldados son entrenados para matar. Es parte de su trabajo. Y su entrenamiento incluye disparar a la imagen de un "blanco enemigo". La fotógrafa alemana Herlinde Koelbi hizo un estudio detallado de estos blancos y conversó con varios soldados para saber cómo es esta imagen, qué significado tiene y cómo ha cambiado a través de los años.

En mi projecto "Blancos", visité 30 países para documentar cómo son las imágenes con las que los soldados hoy en día practican el tiro al blanco.

Pero, como decía un entrenador, no se trata sólo de aprender a disparar: "Ellos se supone que deben aprender a dar al blanco, no solo a disparar".

Otro señalaba: "Suena cruel, pero tienes que aprender a matar de forma automática, para poder funcionar".


¿Cómo se presenta al enemigo que los soldados deben matar? ¿Se trata de una imagen abstracta? ¿Tiene cara? ¿De qué tipo? Y ¿Ha cambiado la imagen de este enemigo a través de los años?

Sí, ha cambiado, según me explicó un soldado que me acompañó a un polígono en Estados Unidos: "Mi blanco era antes la figura de Iván, que tenía una estrella roja en su casco".

O sea, el enemigo era, en este contexto, la Unión Soviética.

La estrella roja ha desaparecido y han aparecido nuevos blancos, figuras con ropas orientales y piel oscura. ¿Un nuevo enemigo?

Pero ¿quién es este enemigo? El enemigo es siempre el otro.

"Nunca me he sentido culpable de matar a gente que merece morir. Para mí, merecen morir porque son los enemigos. Me entrenan para pensar de esa manera", me dijo un soldado estadounidense.

"Siempre en el lado justo"

De cualquier lado que se encuentre un soldado, ya sea en EE.UU., en China, en Rusia o en Israel, siempre cree que está del lado de la justicia.

Y tiene que creerlo, a fin de estar dispuesto a morir: "Yo acepté matar y estar dispuesto a morir. Es parte de mi trabajo", me explicó el soldado.

Confrontar esto en la práctica, particularmente en circunstancias extremas, es algo que nunca olvidan.

Y muchos buscan una y otra vez la oportunidad de probarse a sí mismos: "Nunca estás más vivo que cuando estás enfrentando a la muerte".

Pero no es sólo el peligro de la muerte lo que está siempre presente en la mente de los soldados. Es también la pregunta de si han actuado de forma correcta.

"En Irak, un menor nos apuntó con una pistola, y le disparamos. Después nos dimos cuenta de que el arma no estaba cargada. Y uno se pregunta si disparar fue la decisión correcta. Uno trata de reprimir esos pensamientos, pero siempre vuelven", señaló otro soldado.

Un soldado de los Carabineros Reales del Reino Unido explica qué impacto tenía esta imagen: "Este enorme saco estaba colgado del techo y tenían que asumir que era una persona. Había que empujarla, tirarla, revolcarla…En ese momento, lo que estaba en frente era un hombre al que había que golpear".

Los métodos son cada vez más perfeccionados y orientados a eliminar las inhibiciones. Esta es una de las razones por las cuales los países están utilizando simulacros virtuales, en los que los propios soldados son blancos.


Los soldados, sus armas, los vehículos… todo es recreado electrónicamente.

Esto crea una situación casi real, en la que los soldados están disparando a réplicas virtuales de sus propios colegas, que están actuando como enemigos.

El objetivo es insensibilizar con vistas a una realidad futura.

Las guerras cambian

Las guerras también han cambiado.

Los nuevos conflictos asimétricos no se desarrollan en campos de batallas, sino en ciudades y aldeas.

Es por eso que en muchos países los campos de entrenamientos son ahora pueblos fantasmas.

Muchas veces son réplicas bastantes realistas, como en Fort Irwin, en Estados Unidos, donde hay incluso mezquitas con cúpulas doradas.

En Israel también han construidos pueblos fantasmas enormes, con caseríos gigantes. Éstos cuentan con calles señalizadas y con edificios con nombres como el Banco de Palestina.

Durante mi investigación, noté un gran contraste entre el entrenamiento que reciben los soldados en los países avanzados y en desarrollo.

Los blancos en Afganistán son colchones en los que se coloca un papel que sirve como objetivo.

Los combatientes islámicos utilizan círculos que dibujan ellos mismos en papel.

¿Un mundo sin guerra?

Uno de los soldados que entrevisté señaló: "Mientras haya hombres, siempre habrá guerras".

La historia respalda esta visión. Desde Cain y Abel, ha habido violencia y guerras en todos los países, por muchas razones.

Pero ¿hay esperanzas de un futuro sin guerras?

Los políticos son quienes pueden contribuir a forjar esta realidad y a crear un mundo con más justicia, con más democracia y combatiendo la intolerancia, el extremismo y la violencia.

Y son quienes toman las decisiones políticas los que envían los soldados a la guerra.

Esta es quizás la decisión más difícil que toman los legisladores y parlamentarios de diferentes países, ya que con ello se responsabilizan no sólo de la vida de los soldados, sino también de sus acciones.

Los políticos deben enfocarse en evitar las guerras y en negociar.

Los temas políticos no deben ser decididos por guerras, como fue demostrado con la Primera Guerra Mundial.

Por el contrario, las guerras crean nuevos y más difíciles problemas.