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Selfies: por qué tantos y cómo hacerlos bien

Los autorretratos están de moda

Los autorretratos están de moda

Hay una manía de compartir autorretratos en línea. ¿Pero por qué?

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Sólo se necesita eso para tomar una foto de sí mismo. ¿Puede haber una indicación más definitiva de la ubicuidad del autorretrato o selfie, como se les conoce?

Las cámaras, que enfocan automáticamente a un brazo de distancia, nos invitan a fotografiar cada momento, sin importar la ubicación o la compañía.

Las imágenes pueden ser compartidas con miles de personas. Su inmediatez -¡Miren dónde estoy! ¡Miren lo que hago! ¡Miren cómo me veo!- es emocionante. Por lo menos para algunos.

Está la foto desde un ángulo alto, que muestra el brazo del fotógrafo. Está el autorretrato con espejo. Están las fotos con pose, con ojos tipo Bambi o expresión de puchero. Y están los autorretratos grupales, que implican rechazar la oferta de algún transeúnte generoso de tomar la foto.

Cinco consejos para el autorretrato perfecto

Que haya luz: La fotógrafa Mindy Stricke dice que la luz es la clave: "La luz natural es mejor. La 'hora mágica' es la hora después del amanecer y justo antes del atardecer, y producirá la luz de sol más halagadora. Si no hay luz natural, es bueno ubicarse frente a una fuente de luz artificial y apagar el flash.

Fuera con el brazo: Stricke recomienda experimentar con un trípode pequeño para el teléfono inteligente o bajar una aplicación para tomar fotos automáticas.

La regla de los tercios: Es recomendable pensar en tercios. Es decir, dividir la imagen en nueve partes iguales, utilizando los puntos de intersección para ubicar los objetos de la foto. El fotógrafo Stuart Kearey aconseja, además, dejar un espacio entre la persona y el fondo para que haya profundidad en la imagen.

Nuestro lado "bueno": El mejor ángulo, según Stricke, tiende a lograrse cuando posicionamos la cámara justo sobre la línea visual. Ella recomienda también ubicarse en ángulo y no de frente.

Sea atrevido: Puede sentirse tonto, pero pruebe un nuevo look. Eso puede darle más confianza. Kearey sugiere también añadir un accesorio, como un sombrero, una bufanda o joyería.

Una búsqueda en la aplicación para compartir imágenes Instagram revela que se han subido 23 millones de fotos con el hashtag o etiqueta #selfie, además de 51 millones con el hashtag #me.

Rihanna, Justin Bieber, Lady Gaga y Madonna son todos fotógrafos en serie de selfies. La modelo Kelly Brook tomó tantos que terminó autocensurándose. Las niñas de Obama fueron descubiertas mientras posaban frente a sus celulares durante la segunda toma de posesión de su padre.

Incluso el astronauta Steve Robinson tomó una foto de sí mismo mientras reparaba el transbordador Discovery.

La manía de autorretratarse está en todas partes. La palabra selfie ha sido usada tanto en los últimos seis meses que actualmente está siendo analizada para posiblemente incluirla en el diccionario en línea Oxford.

El precursor

Se cree que el primer autorretrato fue tomado por el pionero de la cámara Robert Cornelius en 1839, pero es cuestionable si eso se puede considerar un selfie de verdad.

"Es probable que haya contado con un amigo o un asistente para la exposición", dice Michael Pritchard, historiador y director general de la Sociedad Real de Fotografía, en Reino Unido.

Pritchard explica que posiblemente, los primeros selfies fueron tomados más adelante. En los años 1880 estuvieron disponibles por primera vez los obturadores con temporizador, que le permitieron al fotógrafo tener cinco o diez segundos para ubicarse frente a la cámara.

Algunas cámaras tenían cables largos, que permitían presionar el obturador a distancia, agrega Pritchard.

Compartir los autorretratos también antecede a internet. En los años 1860 se volvió popular compartir las cartes de visite, pequeñas tarjetas fotográficas. Incluso las cabinas fotográficas comenzaron a aparecer en 1880 y lograron atraer a grupos de amigos de manera similar a como ocurre hoy.

Y luego llegó Polaroid. Se vendió por primera vez en 1948, pero no fue realmente instantánea hasta su apogeo en los años 70. Las cámaras Polaroid podían sujetarse estirando el brazo y fomentaron que las personas tomaran imágenes más íntimas.

"La gran ventaja de las Polaroid fue que no se necesitaba un rollo para revelar", acota Pritchard. "Liberó al aficionado que no tenía un cuarto oscuro de que alguien mirara su foto antes que él".

Los avances tecnológicos permitieron que pasaramos de tener que mantenernos quietos por los largos periodos de exposición -lo que creaba una imagen más formal- a poder capturar el instante rápida e informalmente.

Algunas personas prefieren las imágenes que toman ellos mismos.

"Las imágenes ante un espejo son principalmente privadas y pasajeras", dice Pamela Rutledge, director del Centro de Investigación de Sicología Mediática, en Boston. "Nos vemos a nosotros mismos vivos y dinámicos, personas en progreso".

Emily Cook, una usuaria de 22 años de Instagram, cree que generan un factor de bienestar.

"Siempre es bueno documentar un buen día en que salgo bien peinada o con un vestido que amo. Y generalmente, en especial con Instagram, hay una actitud de bienestar relacionada con los selfies. Y por más egoísta que sea, uno sabe que si uno no se está sintiendo bien, hay alguien que pondrá 'like' en la foto y dirá que eres bella".

Ella también cree que es otra forma de contar una historia a través de las redes sociales. "En vez de decir que uno va al trabajo, una foto en uniforme dice eso".

Según Rutledge, disfrutamos con las oportunidades que tenemos para experimentar con diferentes identidades. Y el autorretrato permite exactamente eso. "Todos queremos ser capaces de 'probar' una nueva imagen e imaginar cómo nos sentiríamos como esa parte de nosotros", explica.

De acuerdo con cifras recientes del Centro de Investigación Pew, los adolescentes en Estados Unidos están compartiendo más información que nunca sobre ellos mismos en las redes sociales. 91% de los encuestados pone fotos de ellos mismos en línea, en comparación con 79% en 2006.

Una teoría es que el autorretrato les dice a otras personas cómo queremos ser vistos.

Aaron Balick, un psicoterapeuta que escribió un libro sobre las motivaciones detrás del uso de las redes sociales, explica que tenemos tanto "identidades activas en línea" como "identidades pasivas en línea".

"Una pasiva es cuando uno se busca a sí mismo o cuando los amigos publican información sobre uno. Es la actividad en línea que uno no puede controlar", explica.

Por el contrario, una identidad activa es una que uno sí puede controlar, como el perfil de Facebook.

Según el autor, un autorretrato es una expresión de la identidad activa. Uno puede tomar muchas imágenes, pero sólo publicará las que a uno le gusten, incluso si son tontas o poco favorecedoras.

Críticas

La tendencia de los autorretratos ha generado una cantidad significativa de críticas.

Para muchos está todavía asociado al sexting o el envío de fotografías sexuales a través de mensajes de texto, que por lo general son autorretratos.

Por supuesto, la mayoría de selfies son con ropa e inocuos. Pero igual pueden meternos en problemas.

Emily, la usuaria de Instagram, declara que se trata de su cuerpo y su cara y que en últimas es su decisión si publica una imagen. Pero ella también debe asumir la responsabilidad si la imagen cae en las manos equivocadas.

"Nunca publicaría algo que no quisiera que le llegara a mi mamá", dice.

Los autorretratos reciben críticas, en su mayoría, no por sus riesgos potenciales sino por sus asociaciones con la vanidad y el narcisismo. ¿No es, quizás, un poco vergonzoso que tomemos el tiempo de fotografiarnos y asumamos que nuestros amigos (sin mencionar a los extraños) quieran ver los resultados?

Rutledge explica en ese sentido que el incremento en el intercambio de información personal puede haber redefinido lo que es "normal".