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La huella del recién nacido que puede salvar vidas

La huella del recién nacido que puede salvar vidas / BBC Mundo

La huella del recién nacido que puede salvar vidas / BBC Mundo

Cada año, uno de cada 10 bebés de todo el mundo nacerá prematuro, y más de un millón de ellos morirá. ¿Podría una medida tan simple como medir el pie al recién nacido ayudar a salvar vidas?

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El parto antes de las 37 semanas de gestación puede tener efectos para la salud del bebé a largo plazo. Del momento en que nace el infante depende que se desarrolle con normalidad o que tenga alguna discapacidad de por vida.

Los nacimientos prematuros ocurren con particular frecuencia en el sur de Asia y el África subsahariana, donde más del 80% de las muertes ocurre por complicaciones durante el parto de un bebé prematuro.

En las zonas rurales de Tanzania, por ejemplo, se calcula que uno de cada 30 bebés prematuros no sobrevivirá a la cuarta semana de vida. Y según un grupo internacional de expertos, la mayoría de esas vidas se podrían salvar si se identifican ciertos problemas a tiempo con sólo tomar la silueta de un pie.

Las madres de países de altos recursos suelen tener a sus hijos rodeadas de equipo médico y con el apoyo de personal altamente calificado. Si se produce cualquier problema, como un peso bajo o que la madre rompa fuente antes de tiempo, se puede atender inmediatamente.

Por contraste, cerca del 40% de las mujeres que da a luz en países de bajos recursos lo hará sin la ayuda de profesionales sanitarios entrenados para ello.

Y debido a la imprecisión en la fecha del embarazo, muchas mujeres no tendrán forma de determinar si el bebé es muy prematuro o muy pequeño.

Sin embargo, medir el pie del recién nacido puede ser un método sencillo para aclararlo y controlar el peso.

Protege al recién nacido

"Cuando el bebé está entre los 2,4Kg y los 2,1Kg hay una zona gris en la que el bebé es más vulnerable a contraer una infección o tener otros problemas", explica la doctora Joanna Schellenberg, de la escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

"Pero cuando el bebé nace en casa, no hay manera de pesarlo", le dice a la BBC.

Para ayudar a solucionar el problema, Schellenberg y sus colegas del Instituto de Salud de Ifakara, en Tanzania, han puesto en marcha el programa Mtunze Mtoto Mchanga, que significa "protege al recién nacido".

Esto incluye que un voluntario local coloque el pie del pequeño en una tarjeta laminada con la silueta de otro pie.

Si los pies del bebé son más pequeños que el que indica la imagen más chica, de 67mm de longitud, a la madre se le aconseja llevarlo al hospital inmediatamente. Si el pie queda entre la silueta más grande y la más pequeña de la tarjeta, entonces se le explica a la madre cuáles son las medidas que debe tomar para aumentar las probabilidades de supervivencia del bebé.

Mariam Ulaya es una de las voluntarias de la localidad Namayakata shulei. Ella visita a las mujeres antes y después del parto.

"Si al medir el pie del bebé me doy cuenta que es más pequeño de lo normal, le digo a la madre que lo cargue y se lo coloque contra su piel de manera tal que sienta su calor", señala.

"Ayudó a que mi hijo sobreviviera"

Este consejo, aunque sencillo, puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte.

Un informe de la Organización Mundial de la Salud indica que de los 15 millones de nacimientos prematuros que ocurren cada año en todo el mundo, más del 80% sucede entre las 32 y 37 semanas de gestación.

La mayoría de estos bebés sobrevivirá si la madre le da más calor a través del contacto piel a piel y con lactancia materna. Esto ayuda a repeler las infecciones.

De hecho, en el informe se estima que 75% de las muertes en infantes prematuros se puede prevenir de esta forma, sin el costo del desgaste emocional de las incubadoras y los cuidados intensivos.

Salima Ahmad tiene 25 años y tres niños. Su hijo más pequeño, Alhaji, fue prematuro.

"Estaba muy afectada porque muchos niños prematuros terminan muriendo, pero al mismo tiempo estaba feliz porque mi bebé estaba vivo", cuenta.

A pesar de que Alhaji nació en el hospital local, Salima recibió el consejo y ayuda de los voluntarios de Mtunze Mtoto Mchanga sobre cómo debía cuidarlo en casa.

"Al principio cargarlo piel a piel fue bueno, pero difícil. Pero poco a poco, con las visitas y el apoyo de los voluntarios, estuve mejor. Esto ayudó a que mi hijo sobreviviera".

Salima también piensa que entender más sobre nacimiento prematuro ayuda a las madres como ella a enfrentarse mejor a la situación.

Salvando vidas

El proyecto está teniendo efectos positivos en la forma en que las madres de la zona se preparan para el parto.

"Mi primera hija era muy pequeña cuando nació y no se pegaba bien al pecho. No sabía dónde acudir por ayuda", cuenta Rukia Twarib, quien espera su segundo hijo. "Ahora, si me vuelve a suceder, estoy informada. Sé que puedo ir al centro de salud a pedir ayuda".

Los consejos de voluntarios como Miriam también parecen estar contribuyendo a que cada vez más mujeres elijan tener un bebé en un centro sanitario, en vez de sus casas.

"En los dos años anteriores, tuvimos unos 20 partos en el centro. Mientras que en los últimos meses ya hemos asistido el nacimiento de 40 bebés. Esto significa entre 60 y el 80% de todas las mujeres que están embarazadas", explica la doctora Isa Lipupu, quien trabaja en el centro sanitario Nangururwe.

Si la estrategia prueba ser exitosa, ya hay planes de extender el plan al resto de Tanzania, con más voluntarios que puedan evaluar con rapidez si un bebé está en riesgo.

"En este momento hay mucha gente al tanto del trabajo que hacemos. Todas las familias han acogido muy bien el programa", señala Mariam Ulaya. "He visto muchos cambios en la zona. Puedo ver que ahora hay más madres que visitan la clínica y dan a luz allí, mucho más de lo que solía ser, y por ello estoy agradecida".

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