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La hazaña del hombre que atravesó Canadá corriendo y se convirtió en un héroe

Terry Fox logró recaudar más de US$24 millones, un dólar por cada canadiense

Terry Fox logró recaudar más de US$24 millones, un dólar por cada canadiense

Los canadienses recuerdan a Terry Fox como una persona que se sacrificó por los demás. A diferencia de las nuevas prótesis, él corría con una pierna artificial que estaba hecha de un plástico pesado

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Las imágenes de Terry Fox corriendo durante cinco meses con una prótesis en su pierna derecha por las calles de Canadá son inspiradoras. Los rostros de las personas que lo aupaban a medida que pasaba, conmueven.

Terry Fox creó su Maratón de la Esperanza con la idea de recaudar 1 millón de dólares para financiar investigaciones sobre el cáncer.

Tras un intenso entrenamiento, comenzó a correr el 12 de abril de 1980 en Newfoundland y terminó en Ontario, el 1 de septiembre de ese mismo año.

Murió antes de completar su cometido, pero logró recaudar más de US$24 millones, un dólar por cada canadiense.

Su legado vive en casi todos los rincones del país y se han erigido estatuas en su honor en las principales ciudades de Canadá.

Una organización (Terry Fox Foundation) se ha creado para continuar con su misión.

La fundación ha ayudado a miles de personas, entre ellas Anna Sonakova, una joven de 30 años que vive en Canadá desde 1998.

"Terry Fox es una persona a la que me siento muy cercana porque tuvimos el mismo tipo de cáncer. Es mi héroe personal. De hecho, me atrevo a decir que es mi salvador. Si no fuera por su Maratón de la Esperanza, dudo que yo tendría ahora mi pierna. Seguramente no estaría viva", le dijo Sonakova a la BBC.

"Gracias a él, gente como yo ha sido capaz de sobrevivir y llevar una vida (…) Él es lo mejor de Canadá", señaló entre lágrimas.

Impacto

Fox tenía 18 años cuando le diagnosticaron un sarcoma osteogénico (cáncer de huesos). En 1977, le amputaron la pierna.

Cuando estaba en el hospital, compartió el sufrimiento de otros pacientes con cáncer, muchos de ellos niños.

Así unió esa experiencia y su pasión por el deporte para crear el maratón.

"Pensamos que estaba entrenando para el maratón de Vancouver, pero no era así. Vino a casa y le dijo a mi mamá que no estaba entrenando para eso, sino que quería correr por todo Canadá para recaudar dinero que destinaría a la investigación sobre el cáncer y así nadie más tendría que sufrir por ello", le dijo el hermano de Fox, Fred, a la BBC.

Su familia manifestó su apoyo, aunque su madre tenía un plan distinto.

"Mi mamá tenía una idea diferente. Le dijo: '¿Por qué vas a correr por todo Canadá? Corre por British Columbia y termina en Stanley Park, recauda dinero de esa manera'. Terry le respondió: 'Mamá, no solo la gente en British Columbia tiene cáncer, gente en todo el país lo sufre'".

Pero ni él ni su familia imaginaron el impacto que su decisión de correr por el país empezaría a tener en sus compatriotas.

"Terry daba todo lo que tenía para correr cada día. Seguramente tenía dolor; después su salud no estaba muy bien (…) Tuve la oportunidad de ver a Terry cuando llegó a Toronto. Fue impresionante. Decenas de miles de personas se alineaban en las calles para alentarlo a medida de que avanzaba".

La gente aplaudía, y gritaba su nombre y mensajes de ánimo a su paso.

Los pulmones

El 1 de septiembre de 1980, después de 143 días y 5.373 kilómetros recorridos, Fox tuvo que dejar de correr porque el cáncer se había esparcido a otros órganos.

En una conmovedora declaración a la prensa, Fox compartió la noticia.

"Originalmente, hace tres años y medio, tuve cáncer en mi rodilla, el cáncer se ha extendido y ahora tengo cáncer en mis pulmones. Tengo que regresar a casa e intentar más tratamiento", señaló, pero con la ilusión de recuperarse y seguir corriendo.

Pero no pudo cumplir su meta.

"Eso es lo que pasa con el cáncer. No soy el único, le pasa a la gente todo el tiempo. No soy especial. Esto solo intensifica lo que hice. Le da una mayor trascendencia. Inspirará a más personas. Yo solo quiero que la gente se dé cuenta que todo es posible si lo intentas".

Y es que sin lugar a dudas el legado de Fox traspasó las expectativas y las fronteras. En 2014, la fundación aseguró que se habían recaudado en su honor casi US$500 millones en todo el mundo.

"Cuando comenzó (a correr) pensó: 'Quizás recaude un millón de dólares'. Cuando llegó a Port-Aux-Basques, los habitantes de la ciudad habían recolectado 10.000 dólares.

La población de Port-Aux-Basques era de 10.000 personas. Terry pensó que si cada persona de una comunidad daba 1 dólar, ¿por qué no recolectar 1 dólar por cada canadiense? Su nuevo objetivo era recaudar 24 millones de dólares, que era la población de Canadá", contó su hermano.

Y lo logró.

La media

Los canadienses recuerdan a Fox como una persona que se sacrificó por los demás. A diferencia de las nuevas prótesis, Fox corría con una pierna artificial que estaba hecha de un plástico pesado.

En la camioneta que lo acompañaba por su recorrido, llevaba dos o tres piernas de repuesto.

"Terry nunca, a lo largo de los 5.300 kilómetros que corrió, cambió la media de su pierna artificial porque pensó que como no sudaba no necesitaba hacerlo", contó con una sonrisa su hermano.

Y no la pierde cuando habla del legado que les dejó su hermano.

"Terry nos dio un propósito en la vida. Él sacrificó su vida por lo que creía, por lo que era importante. Hay momentos específicos como el día que murió, o cuando tuvo que dejar de correr, el primero de septiembre de 1980, que son difíciles".

A los 22 años, el 28 de junio de 1981, Fox murió.

"El legado de Terry se mide no en las millas que viajó, sino en el impacto que sigue teniendo sobre millones de vidas en todo el mundo. El impacto se ha traducido en eventos en su honor en 32 países del mundo", explica la fundación.

Cuba, Perú y Argentina celebran maratones en su honor en la actualidad.