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Qué ganan y qué pierden Chile y Perú en La Haya

"No existe un acuerdo de delimitación marítima entre el Perú y Chile", señaló el presidente peruano, Ollanta Humala

"No existe un acuerdo de delimitación marítima entre el Perú y Chile", señaló el presidente peruano, Ollanta Humala

Paralela o diagonal. Lo que a ojos de cualquiera podría entenderse como una simple línea divisoria hoy enfrenta a Chile y Perú

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Ambos países, dos de las economías más boyantes de Sudamérica, se disputan una franja de alrededor de 38.000 kilómetros cuadrados de mar en su región fronteriza.

Este lunes comienza la fase oral de alegatos en la Corte Internacional de La Haya, donde Perú demandó a Chile por la soberanía de esa zona en el Océano Pacífico.

La delgada línea roja

La principal demanda peruana reclama que el límite marítimo entre los dos Estados no es el paralelo que cruza el punto donde termina la frontera terrestre entre Chile (18º 21' 03'' según Chile, 18º 21' 08'' según Perú) y Perú, sino una línea equidistante tomada desde la frontera.

Esta diferencia crea una zona de disputa, o controversia, según señala la demanda, de unos 38.000 kilómetros cuadrados. Estos actualmente están bajo soberanía chilena, pero Perú los reclama como propios.

Según Chile, la frontera actual fue suscrita en una declaración de 1952 y un convenio de 1954, firmados por ambos países y Ecuador.

Perú, por su parte, desconoce dichos tratados.

"No existe un acuerdo de delimitación marítima entre el Perú y Chile", aseguró en noviembre el presidente peruano, Ollanta Humala, en un mensaje a la nación transmitido desde París, cuando el mandatario supervisó en persona el final de la preparación de los alegatos en la oficina de los abogados.

Millas de la discordia

La disconformidad con la frontera marítima fue mencionada en reuniones bilaterales desde la década de los años 80, cuando Allan Wagner era canciller.

"Perú ha construido artificial y unilateralmente un caso a través del tiempo", asegura el excanciller chileno, Ignacio Walker.

Según Walker, recién en 2000 Perú envió una nota diplomática al gobierno chileno, poniendo en duda el límite marítimo y contradiciendo los tratados internacionales previamente firmados.

Sin embargo, la cancillería peruana tiene otra versión.

"El Perú desde 1986 le ha propuesto a Chile que discutamos esto bilateralmente. Chile recién en 2004 nos dijo que no había nada que discutir bilateralmente. Esa es la razón por la que el Perú va a la corte", le explica el canciller peruano Rafael Roncagliolo.

Según Chile, Perú respetó el límite acordado en los tratados que hoy sólo reconoce como para extracción pesquera hasta 2005, cuando a fines del gobierno de Alejandro Toledo se promulgó la "Ley de líneas de base del dominio marítimo", donde objetó el límite con su vecino y estableció la línea equidistante como base, en vez del paralelo.

"Perú vivió durante décadas entendiendo estos tratados como los entiende Chile", dice el canciller chileno, Alfredo Moreno, quien explica que no fue hasta el auge de la convención del mar, a mediados de los 80, que "algunas personas en Perú comenzaron a pensar que quizá les hubiera convenido más no haber tenido estos acuerdos".

Por su parte, Roncagliolo asegura que Perú no tiene la misma visión. "El Perú sostiene que no existe un acuerdo de límites, que nunca existió (...) ¡Si Perú nunca reconoció ningún límite!", le comenta el canciller.

Más allá de las fechas, los analistas creen que cualquier cambio en la frontera que pueda decidir La Haya será favorable para Perú.

"Esta es una demanda en la que no se puede perder, porque cien por ciento del área en disputa está ocupada por Chile. Sea cual fuere el fallo, el Perú no va a perder, sea cual sea la sentencia, el perú no retrocede en su frontera", le dice Antonio Zapata, doctor en Historia y asesor de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso peruano

El juicio

A partir de este lunes comienzan las rondas de argumentación en la corte de los Países Bajos. Hasta el martes expondrá sus argumentos el equipo peruano. Jueves y viernes será el turno de la contraparte chilena. Una semana después de terminada su primera intervención, el martes 11 de diciembre, Perú podrá responder al contrargumento chileno, mientras Chile tendrá su última oportunidad de hablar el viernes 14.

Tras los alegatos, se espera que la corte tome entre cuatro y seis meses para deliberar y entregar su sentencia.

Las delegaciones están encabezadas por lo que se denomina "agente del Estado", quienes a su vez cuentan con coagentes, es decir, subdelegados de cada país a cargo de la presentación o defensa.

La delegación peruana estará encabezada por Allan Wagner, embajador diplomático, dos veces ministro de Relaciones Exteriores y exministro de Defensa.

A él se suma otro excanciller, José Antonio García Belaunde, y el experto en derecho marítimo Jorge Chávez Soto.

El equipo jurídico peruano está encabezado por el jurista francés, Alain Pellet.

La defensa chilena está liderada por Alberto Van Klaveren, exsubsecretario de Relaciones Exteriores y embajador de Chile ante la Unión Europea.

Lo acompañarán la directora nacional de Fronteras y Límites, María Teresa Infante, y el exembajador chileno en los Países Bajos, Juan Martabit.

El equipo jurídico externo está encabezado por el abogado australiano y profesor de Cambridge James Crawford.

La Haya: ¿salomónica?

"Nos preocupa lo que pasó en el fallo de otros países que han tenido también diferencias sobre límites marítimos", señaló la semana pasada el presidente de Chile, Sebastián Piñera.

El mandatario se refería al fallo que zanjó la disputa entre Colombia y Nicaragua, la cual amplió el espacio marítimo nicaragüense, país demandante, y ratificó la soberanía colombiana de las islas y cayos del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

Tras la cumbre de expresidentes chilenos que organizó Piñera para tratar el tema, los exmandatarios Eduardo Frei y Ricardo Lagos declararon que no era conveniente otro "fallo salomónico" por parte de La Haya.

Aparte de la línea marítima de la discordia, existen otros dos puntos menos conocidos que podrían ser claves ante una potencial actuación más "salomónica" de la corte internacional.

La primera es la que Perú denomina como "el triángulo exterior", que, según la demanda peruana, estaría dentro de las 200 millas de su zona económica exclusiva (ZEE), pero fuera de la de Chile.

Chile, por su parte, reconoce esta zona como de "alta mar" y, por lo tanto, como mar abierto.

La segunda se aplica sobre el punto desde donde se traza la frontera. Actualmente, el límite marítimo comienza en el hito número 1, fijado en el paralelo 18º 21' 03'' y acordado mediante un conjunto de actos, especialmente en los años 1968 y 1969, según la argumentación chilena.

En su demanda, Perú asegura que el límite se debe trazar a partir del punto de La Concordia, fijado en el Tratado de 1929.

Entre la Concordia y el hito número uno hay unos 220 metros de distancia.

Estos dos puntos se vuelven relevantes ante la posibilidad de que La Haya adopte una resolución que busque concederle algo a cada lado.

"Al ser tres las reclamaciones, no pienso que el fallo sea 3-0 para alguno de los países. La Haya es una corte que, por su naturaleza, esta destinada a reconciliar países que acuden a ella. Sus fallos buscan esta sabiduría salomónica", explica Antonio Zapata, doctor en Historia y asesor de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso de Perú.

Sin embargo, la defensa chilena asegura que en el caso de Colombia y Nicaragua la corte internacional debió zanjar el tema sin tratados internacionales firmados de por medio.

"El caso es completamente distinto. La Haya falla conforme a derecho, no es un árbitro, lo que es una garantía para Chile", explica el excanciller chileno Ignacio Walker. Para él, los tratados previos firmados por Perú son pruebas innegables que avalan la tesis chilena.

¿Señales de acercamiento?

Ollanta Humala, Sebastián Piñera, Rafael Roncagliolo y Alfredo Moreno.

Los presidentes de Perú, Ollanta Humala y Chile, Sebastián Piñera, junto a los cancilleres Rafael Roncagliolo (Perú) y Alfredo Moreno (Chile) en la cumbre de UNASUR en Lima.

Con una disputa ad portas del tribunal más importante de derecho internacional, se ha visto a las autoridades de ambos países bastante cercanas y alineadas se han visto los gobiernos de ambos países.

Durante la cumbre de jefes de Estado de Unasur en Lima, la semana pasada, ambos presidentes hicieron evidentes esfuerzos por aparecer juntos y dar señales de unidad.

Humala señaló: "Acataremos y ejecutaremos la sentencia que define las diferencias que hoy día estamos llevando a esta corte internacional".

Piñera, por su parte, afirmó: "Chile ha sido, es y seguirá siendo un país respetuoso del derecho internacional, de la solución pacífica de las controversias, de los tratados y de los tribunales internacionales".

Las señales presidenciales no han sido las únicas. En octubre, el entonces ministro de Defensa de Chile, Andrés Allamand, y su par de Perú, Pedro Cateriano, aprovecharon la X Conferencia de Ministros de Defensa de América en Montevideo para hacer una declaración pública conjunta. "Nos comprometimos a aceptar el fallo de La Haya", aseguraron ambos ministros.

Los cancilleres, por su parte, han estado constantemente en contacto y coordinación. Una de las señales más evidentes fue la enviada el domingo 25 de noviembre, al publicar una inédita serie de entrevistas coordinadas en El Mercurio y El Comercio, los principales matutinos de ambos países. Es decir, los chilenos y los peruanos tuvieron acceso a la misma información publicada al mismo tiempo en ambos países.

Según explica Antonio Zapata, doctor en Historia y asesor de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso peruano, esta política de tensa amistad estaría dada porque "en el Perú existe un mayor temor que en Chile a la posibilidad de que el otro no acate la sentencia"

"Por, eso ha habido una presión de parte de las autoridades peruanas por buscar comprometer autoridades chilenas en cumplir la sentencia".