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Los grandes ganadores y perdedores de las elecciones de Reino Unido

David Cameron se aseguró la continuidad como primer ministro. Pero, ¿es realmente el mayor ganador de las elecciones de ayer? | Foto: BBC Mundo

David Cameron se aseguró la continuidad como primer ministro. Pero, ¿es realmente el mayor ganador de las elecciones de ayer? | Foto: BBC Mundo

El ganador fue David Cameron con sus políticas que han enfatizado la reducción del déficit público vía recortes a servicios y subsidios: la denominada "austeridad"

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Las encuestas se equivocaron y las elecciones generales de este jueves en el Reino Unido arrojaron un claro ganador, el partido conservador, cuyo líder, David Cameron, seguirá siendo primer ministro y ahora con mayoría en el parlamento.

El panorama empezó a aclararse cuando se hizo público el sondeo a boca de urna. Y así como hay obvios ganadores, hay claros perdedores, más allá de los encuestadores que habían vaticinado una contienda mucho más cerrada que la que se dio.

Con todos los votos ya contados, BBC Mundo le cuenta quiénes tienen razones para felicitarse esta mañana de viernes. Y quiénes tienen razones para llorar.

Ganador: David Cameron

David Cameron no tendrá que abandonar el 10 de Downing Street, la tradicional residencia del primer ministro británico.

Y su permanencia en el cargo ya no requerirá de una negociación: los votantes le dieron a los tories la mayoría que les habían negado en las elecciones de 2010.

   

Cameron ha interpretado esto como una validación de –y un claro mandato para continuar con– las políticas económicas que han visto a la economía británica crecer a un ritmo más rápido que del resto de los países desarrollados durante los últimos dos años.

Unas políticas que han enfatizado la reducción del déficit público vía recortes a servicios y subsidios: la denominada "austeridad".

La victoria, inesperada en su claridad, no debe sin embargo hacer perder de vista lo estrecho de la mayoría conservadora, lo que limitará el margen de maniobra de Cameron a lo interno de su propio partido.

Y eso podría tener implicaciones importantes para temas clave como la continuidad de Reino Unido en la Unión Europea y la relación con Escocia, que acaba de regresar al centro del tapete como resultado de esta elección.

De hecho, como consecuencia de esto, entre los grandes perdedores tal vez habría que contar a quienes no quieren arresgar la membresía británica en la UE, que Cameron se comprometió a someter a la voluntad popular.

Ganador: Partido Nacional Escocés

De seis diputados en el último parlamento, a 56 en el que empezará sesiones el próximo 27 de mayo: ningún partido puede presumir de mejor desempeño que el Partido Nacional Escocés (SNP).

   

"Estábamos seguros que íbamos a hacer un buen papel, pero ni siquiera en mis sueños más locos había imaginado que íbamos a conseguir 56 de los 59 escaños de Escocia", dijo Nicola Sturgeon, la actual líder de los nacionalistas escoceses.

"Es un resultado histórico. Las placas tectónicas de la política escocesa cambiaron ayer", agregó Sturgeon, para luego prometer que su partido se encargaría de hacer oír la voz de Escocia en Westminster, la sede del parlamento y el poder político de la unión que su partido siempre ha querido romper.

En palabras de la misma Sturgeon, es una voz que demanda un fin de la austeridad, mejores servicios públicos y una política más progresista.

Justo lo contrario de lo que representan los tories. Y de lo que el resto de Reino Unido parece haber elegido ayer.

Los analistas coinciden en que esto pondrá "la cuestión escocesa" de nuevo en el centro de la agenda política británica, menos de un año después del referendo sobre la independencia de Escocia derrotado por un margen mucho más estrecho que lo que originalmente se pensaba.

Y muchos se están preguntando si los resultados de ayer jueves pueden llegar a representar el inicio del fin de Reino Unido tal y como existe hoy.

Perdedor: Ed Miliband y el partido Laborista

Es difícil saber quién sufrió la derrota más dura: si Ed Miliband, quien ayer todavía pensaba que podía ser primer ministro, o su partido, que con él al frente no logró aprovechar la limitada popularidad del gobierno conservador.

   

Miliband ya presentó su renuncia y muchas importantes figuras del partido –como el canciller "en la sombra", Ed Balls, y el coordinador de la campaña, Douglas Alexander– no consiguieron la reelección.

Y los laboristas fueron barridos en Escocia y perdieron mucho terreno en el norte de Inglaterra, regiones que durante años habían sido un bastión.

Los resultados también amenazan con dejar al partido de Miliband –y Tony Blair– sumido en una profunda crisis de identidad.

La elección de Miliband como líder representaba un claro intento de romper con la herencia de Blair.

Pero su derrota tampoco puede necesariamente interpretarse como indicativa de una necesidad de volver al "Nuevo Laborismo" que los había llevado al poder.

Perdedor: los Liberales Demócratas y Nick Clegg

Hay, sin embargo, un partido y un líder que sufrieron una derrota peor que la de los Laboristas: el de los Liberales Demócratas y Nick Clegg.

  

Los Laboristas sufren la decepción de las expectativas no cumplidas.

Pero Clegg y su partido –los aliados de Cameron en la coalición de gobierno– prácticamente perdieron todo lo que habían tardado años en conquistar.

Efectivamente, todo parece indicar que de 57 diputados en el parlamento pasado, ahora solo tendrán ocho.

Y aunque Clegg conservó su silla en Westminster, la lista de bajas liberales-demócratas es impresionante e incluye a figuras emblemáticas del partido como Vince Cable, Danny Alexander y Charles Kennedy.

Así las cosas, el futuro de Clegg parece más claro que el de su formación política: ya renunció como líder de unos Liberales Demócratas que van a tener que reinventarse de forma radical.

Y queda por verse si este es un golpe del que se vayan a recuperar, pues muchos de sus simpatizantes sienten que durante su paso por el gobierno traicionaron mucho de lo que solían representar.

En número total de votos, por ejemplo, quedaron incluso por debajo del Partido de la Independencia de Reino Unido, que sin embargo tendrá un solo diputado y no consiguió una silla en el parlamento para su líder, Nigel Farage.

Esto hace de Farage, quien ya presentó su renuncia, un perdedor.

Pero su derrota merece ser calificada: estos comicios demostraron que su partido debe ser tomado en cuenta. Y la situación podría terminar forzando un debate sobre el sistema electoral.