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Qué hay y qué falta en las farmacias de Venezuela

Farmacias reportan disminución de entre 30% y 40% en la distribución de medicamentos para enfermedades crónicas | Foto William Dumont

Farmacia, foto genérica | Foto William Dumont

Cuando la gente necesita analgésicos, anticonceptivos o jeringas, la respuesta del boticario suele ser la misma: "No hay"

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Qué hay y qué falta en las farmacias de Venezuela

Las farmacias venezolanas están abarrotadas de productos, pero lo que busca la gente no se encuentra.

En el Farmatodo de Petare en Caracas, por ejemplo, hay pasillos completos con solo crema de dientes de la misma marca. Hay vitaminas, pomada para el dolor y bloqueador solar, todos -también- de la misma marca. Y en enormes cantidades.

Pero cuando la gente necesita analgésicos, anticonceptivos o jeringas, la respuesta del boticario suele ser la misma: "No hay".

Y una situación similar se repite en varias farmacias que visitó BBC Mundo a lo largo de la capital.

Según la Federación de Farmacéuticos (Fefarven), una organización que representa a todos los colegios de farmacéuticos del país, Venezuela sufre de un 60% de escasez de medicamentos.

Es decir: de cada 10 productos que las farmacias solicitan a los laboratorios, encuentran 4.

"Hace ya unos seis meses tenemos la situación de que la oferta de medicamentos que hay en las farmacias no cubre la demanda de la gente", dice el presidente de la Fefarven, Freddy Ceballos.

"Tú puedes encontrar medicamentos para enfermedades de baja incidencia y uno que otro de los genéricos, pero lo que realmente necesitan la mayoría de los venezolanos ahora simplemente no está", le dice a BBC Mundo.

Según él, entre los que más escasean están los antiepilépticos, los antiinflamatorios, los digestivos, los antioxidantes, los antibióticos, los antirretrovirales y aquellos para las enfermedades cardiovasculares y renales.

Entre contrabando y falta de divisas

Aunque la mayoría de los precios de los medicamentos en Venezuela están regulados o subsidiados, no es como en algunos países que el hospital los entrega: hay que salir a la calle a comprarlos.

La razón de la escasez, dice Ceballos, es que el gobierno no les ha asignado las suficientes divisas a los laboratorios para importar los medicamentos.

En Venezuela rige hace 12 años un control de cambio por medio del cual el gobierno asigna los dólares a las empresas, pero recientemente los montos de asignación han sido menores, a pesar de que los medicamentos son considerados uno de los rubros prioritarios.

Según la Fefarven, el gobierno les debe a los laboratorios US$2.300 millones en un compromiso similar a la que tiene con las aerolíneas o las ensambladoras de vehículos.

El gobierno de Nicolás Maduro, por su parte, considera que la escasez de medicamentos es producto del contrabando hacia países vecinos que según dice es parte de una "guerra económica contra Venezuela".

Según cifras de las Fuerzas Armadas, el Plan de Choque contra el Contrabando iniciado por el gobierno el 11 de agosto en la frontera con Colombia ha incautado 7.884 toneladas de medicamentos.

Debido a que los precios de los medicamentos en Venezuela son regulados por el Estado, y por consiguiente, muy baratos, venderlos en Colombia es un negocio de enorme rentabilidad.

Sin embargo, dice Ceballos, "ni el contrabando ni las sobrecompras son el problema, sino que la escasez de divisas, la improvisación y la mala administración del Erario han hecho que la disponibilidad sea intermitente".
De farmacia en farmacia

Amalia Hernández, de 53 años, le muestra a BBC Mundo la lista de cinco medicamentos que le recetaron a su esposo, que sufre de diabetes.

"He conseguido nada más uno de todos después de visitar dos farmacias", dice, mientras le suena su celular dentro de un Locatel, otra de las cadenas de farmacias más grandes del país.

Responde la llamada, cuelga y añade: "Era mi comadre que está en la Urbina; dice que acaba de salir del Farmatodo y vio que tienen Glucofage (nombre comercial del antidiabético metformina)".

Así, Hernández sale camino a la Urbina desde Plaza Venezuela -nueve estaciones de metro, con un cambio intermedio, y unas cinco cuadras caminando- hacia la tercera farmacia que visita en un día.
¿Crisis sanitaria?

El sector salud en Venezuela pasa por su peor crisis en décadas, no solo por la falta de medicamentos, sino por el deterioro de los hospitales y clínicas.

La Federación Médica del país le solicitó al gobierno declarar emergencia sanitaria, pero funcionarios de éste -como la Defensora del Pueblo, Gabriela Ramírez- han comentado que si bien hay problemas puntuales, dicha declaración sería "desproporcionada".

El debate sobre el estado de la salud en el país reavivó -en los medios, en las redes, en las conversaciones- por la llegada del virus tropical del chikungunya, del que Venezuela ha sido una de las peores víctimas.

El presidente de la Red Defendamos la Epidemiologia, el exministro de Salud José Félix Oletta, sostiene que en Venezuela hay una "epidemia no declarada" de chikungunya, con alrededor de 3 millones de personas infectadas.

Las cifras oficiales, sin embargo, no pasan de los 10 mil casos de infección.

Pero en medio de la controversia sobre el chikungunya, que se dio desde septiembre, la escasez de medicamentos se ha hecho más evidente.

El acetaminofén, que es el medicamento más propicio para aliviar la fiebre y los dolores articulares que genera la infección, es realmente difícil de conseguir.

El gobierno dice haber importado de Brasil 9 millones de píldoras de acetaminofén -dentro de un paquete que también incluía anticonvulsivantes y medicamentos para tratar la hipertensión- con el objetivo de abastecer a farmacias públicas y privadas.

Pero Ceballos dice que es insuficiente: "Reconocemos que han llegado cosas, pero la oferta sigue siendo mucho menor que la demanda y por eso es que vemos las colas".

Y añade que no en vano muchos venezolanos han optado por improvisar las recetas médicas, como usar agua de coco o patas de gallina en lugar de acetaminofén para calmar los dolores.

Existen, asimismo, quienes recurren a las redes sociales, donde publican mensajes con la especificación del medicamento que necesitan por si existe algún buen samaritano que lo comparta.

Y también están los que prefieren pagar: en las calles, vendedores ambulantes -conocidos como buhoneros- venden algunos de los medicamentos por varias veces el precio oficial.
La farmacia venezolana

En 2010, Venezuela tenía el tercera industria farmacéutica más grande de América Latina después de Brasil y México, según cifras de IMS Health, una firma de información sobre salud.

Importantes cadenas como Farmatodo, Locatel, Saas y Farmahorro competían, en 2010, por el mercado con mayor crecimiento en el sector de la región, de acuerdo a IMS.

Para el venezolano, ir a la farmacia era una actividad amena y llena de sorpresas: el aire acondicionado, los productos importados y los medicamentos novedosos hacían de la farmacia un sinónimo de desarrollo.

Hoy, sin embargo, la farmacia es un ejemplo de ineficiencia: un lugar donde hay que hacer horas de fila y comprar un número limitado de productos.

De vuelta al Farmatodo de Petare, un barrio popular de Caracas, la fila se extiende por al menos 100 metros: unas 70 personas, la mayoría de ellas mujeres con sus niños en los brazos, esperan para poder entrar.

Lucero Torres, de 27 años, sale con un paquete de pañales, uno de los productos más codiciados -por escaso- de la actualidad.

"Yo necesitaba los (pañales) talla L, pero solo había los verdes XXL", dice.

Y añade sobre la marca de los pañales: "Necesito los morados, porque los verdes le irritan la piel al niño, pero prefiero eso a ponerle el pañal casero".