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La extraña experiencia de navegar internet en Corea del Norte

Sólo un grupo selecto de norcoreanos tiene acceso a internet en el país

Sólo un grupo selecto de norcoreanos tiene acceso a internet en el país

¿Cómo es la experiencia de navegar en internet en el país más desconectado de la Tierra? La respuesta: es raro. Al menos para los estándares del resto del mundo

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Pero a medida que los norcoreanos empiezan a arriesgar sus vidas para conectarse al mundo exterior, éste podría ser un momento dramático en la historia del país.

Las páginas de internet oficiales de Corea del Norte tienen un rasgo curioso. En cada página de código hay un trozo de programa que hace que cada vez que se menciona al líder Kim Jong-un, su nombre aparezca automáticamente con caracteres ligeramente mayores que el texto que lo rodea. No mucho más, pero lo suficiente como para destacar.

Es sólo un aspecto de la "internet" de Corea del Norte, un lugar único y fascinante.

Un privilegio de élites

En un país donde los ciudadanos están intencionalmente faltos de información mas allá de la propaganda del gobierno, la internet también se pone al servicio de las necesidades del estado, pero cada vez son más los que creen que este control está empezando a debilitarse.

"El gobierno ya no puede controlar más todas las comunicaciones en el país, algo que sí podía hacer antes", explica Scott Thomas Bruce, un experto en Corea del Norte que ha escrito ampliamente sobre el país.

Tan sólo hay un cibercafé en la capital de Corea del Norte, Pyongyang. Cualquiera que entre en él se encontrará una computadora que en lugar del clásico Windows, emplea Estrella Roja, un sistema operativo diseñado a medida para el país, supuestamente por encargo del propio Kim Jong-il.

El calendario de la computadora no muestra el año 2012, sino el 101, cantidad de años desde el nacimiento de Kim Il-sung, el ex líder cuyas teorías determinan decisiones políticas en el país.

Los ciudadanos de a pie no tienen acceso a la internet. Ese privilegio se reserva a un selecto grupo en el país, así como a algunos académicos y científicos.

Y lo que ellos ven es una internet tan limitada y falta de información que parece más una extravagante intranet de empresa que a una red global.

"El sistema que han establecido es uno que pueden controlar y desmontar si es necesario", explica Bruce.

Una internet a medida

Se llama Kwangmyong, y es administrado por el único proveedor de servicio de internet existente, de propiedad del gobierno.

Según Bruce, este consiste principalmente en "tableros de mensajes, funciones de chat, y medios patrocinados por el gobierno". No sorprende el hecho que no exista nada como Twitter.

"Para muchos gobiernos autoritarios que ven lo que pasa en Oriente Medio", dice Bruce, "dicen que en lugar de dejar que entre Facebook o Twitter, por qué no crear un Facebook creado por el gobierno que puedan controlar".

El sistema operativo Estrella Roja funciona con una versión adaptada de Firefox, conocida como Naenara, nombre que comparte con el único portal del país.

Las páginas de internet típicas incluyen servicios de notícias, como la Voz de Corea, y el diario oficial del estado, el Rodong Sinmun.

Pero todos aquellos que producen contenidos para esta peculiar internet deben ser cuidadosos.

Reporteros sin Fronteras, organización que promueve la libertad de prensa, dice que algunos "periodistas" de Corea del Norte han sido enviados a campos de adoctrinamiento, sólo por errores ortográficos pequeños en sus artículos.

Más allá de la intranet Kwangmyong, algunos norcoreanos tienen total acceso a una internet sin filtros.

Sin embargo, se cree que éste está restringido a tan sólo unas cuantas docenas de familias, directamente relacionadas con el mismo Kim Jong-un.

Red "mosquito"

Los reparos de Corea del Norte a la hora de conectar a sus ciudadanos a la internet se contrarrestan con la aceptación de que, como en el comercio, se necesita abrir ligeramente el país para sobrevivir.

Mientras China cuenta con su famosa "gran muralla" de la internet, que bloquea Twitter y, en ocasiones, la página de la BBC, la tecnología norcoreana para la red es descrita como la "red mosquito", ya que permite que salga y entre sólo lo esencial.

Y es con los dispositivos móviles donde esta red de mosquito resulta ser más porosa.

Aunque hay una red oficial de telefonía móvil, que no ofrece conexión de datos o llamadas internacionales, los norcoreanos cada vez tienen más acceso a celulares chinos que entran al país por contrabando.

Estos aparatos funcionan a unos 10km de la frontera entre ambos países, pero no sin un peligro considerable.

"El nivel de riesgo que la gente está tomando sería impensable hace 20 años", dice Nat Kretchun, coautor de un reporte revelador sobre los cambios que están sufriendo los medios de comunicación en Corea del Norte.

Palanganas en la cabeza

Un trabajo titulado "Una apertura silenciosa", entrevistó a 420 adultos norcoreanos que abandonaron el país. Entre sus historias se pudo entrever cómo la población usa estos celulares ilegales.

"Para asegurarme de que las frecuencias de los celulares no fueran rastreadas, llenaba una palangana con agua con una tapa de olla de arroz encima y la ponía sobre mi cabeza cuando hacía una llamada", explicó un entrevistado de 28 años que abandonó el país en noviembre de 2010.

"No sé si funcionaba o no, pero nunca me pillaron".

Aunque su metodología científica es cuestionable, su miedo ciertamente estaba justificiado.

"La posesión ilegal de celulares es un crimen serio", explica Bruce.

"De hecho, el gobierno ha comprado sensores para rastrear a la gente que los usa. Si los usas, quieres hacerlo en un área muy poblada, y usarlo por muy poco tiempo".

Información fidedigna

Durante su liderazgo, Kim Jong-il hacía desfilar cientos de tanques por las calles para mostrarse como un "genio militar".

Muchos observadores dicen que su hijo, Kim Jong-un, debe en contraste mostrarse a si mismo como alguien que tiene una mente tecnológica astuta, trayendo innovaciones de alta tecnología a las vidas de los habitantes de Corea del Norte.

Pero cada paso que da en esta dirección lleva también a la gente algo que no habían tenido antes: información fidedigna, que puede tener un efecto devastador en naciones con tanto secretismo.

"No veo una puerta abierta hacia una Primavera Árabe a corto plazo", dice Bruce. "Pero creo que la gente espera ahora tener acceso a esta tecnología, y eso incentiva unas expectativas personales que no pueden ser fácilmente revertidas".