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Qué tienen que ver el entierro de un rey y una orgía en Tailandia con el éxito del Leicester en la Liga Premier

Fanático del Leicester luce celebra la victoria de su equipo mientras muestra su tatuaje | Foto: BBC Mundo

Fanático del Leicester luce celebra la victoria de su equipo mientras muestra su tatuaje | Foto: BBC Mundo

La sepultura del rey Ricardo III en marzo del año pasado dio paso a varios meses de triunfos para el equipo inglés, según aseguran los ciudadanos de Leicester. La fortuna que dio el difunto noble, estuvo acompañada de la llegada de Claudio Ranieri, el técnico salvador que los ayudó a ganar el título de la liga inglesa

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La metamorfosis del club inglés Leicester City se explica por varios momentos que van más allá del juego en la cancha y los goles.

En poco más de un año, el modesto equipo pasó de estar casi condenado al descenso a ser campeón de la Liga Premier de fútbol.

Todo comenzó cuando en marzo del año pasado, el Leicester estaba destinado a perder la categoría, algo que entraba dentro de la lógica de un equipo sin grandes expectativas.

En ese entonces no fue la situación del equipo la que llevó a la ciudad Leicester a los titulares de la prensa británica.

Dos aficionados del Leicester llorando

Ese mes de marzo se dio sepultura a los restos del rey Ricardo III en la catedral de la ciudad 530 años después de la violenta muerte del monarca.

El esqueleto había sido encontrado bajo un aparcamiento de Leicester en 2013.

Un rey derrotado

Leicester, una ciudad de perfil bajo en el centro de Inglaterra, se entregó entonces a los fastos del entierro de un rey con fama de malvado.

Si hubiera ganado en 1485 la famosa Batalla de Bosworth, es posible que Inglaterra aún fuera un país católico en vez de protestante.

Retrato y calavera de Ricardo III

Al final, la ciudad estaba celebrando a un rey derrotado.

¿Pero qué tiene que ver Ricardo III con el equipo de fútbol de la ciudad?

Muchos relacionaron el hecho de que el monarca por fin descansara de forma digna con las siete victorias en los últimos nueve partidos de la pasada temporada con las que el Leicester salvó su lugar en la máxima categoría del fútbol inglés.

"¿Es Ricardo III el responsable del posible título del Leicester City?", se preguntó el pasado febrero el diario local Leicester Mercury.

Desde entonces, el espíritu de Ricardo III parece acompañar el éxito del equipo. Y el fútbol y el rey parecen estar detrás del boom turístico que está experimentando la ciudad.

"Leicester está siendo ahora testigo de otro tipo de historia. La mayor historia del deporte colectivo", dice Ian Stringer, corresponsal de fútbol de BBC Radio Leicester.

"No creo en milagros, pero..."

"Hace 12 meses estábamos enterrando los restos del último rey de Inglaterra muerto en el campo de batalla y estábamos preocupados por nuestro equipo de fútbol", recordó este lunes el alcalde de Leicester, Peter Soulsby, al celebrar el título, el primero en los 132 años de historia del club.

Peter Soulsby, alcalde de Leicester.

"Teníamos los ojos del mundo puestos en nosotros y sinceramente, pensamos que no habría nada mejor ni más grande", dijo Soulsby sobre los fastos por Ricardo III.

"Bien, pues sí lo hay. No creo en milagros, pero esto es lo más cercano a uno", agregó el alcalde, saturado de demandas de medios de comunicación de todo el mundo.

En el último año hubo, sin embargo, otros momentos más tangibles que han ayudado a definir un equipo campeón.

Vichai Raksriaksorn, presidente de la compañía propietaria del Leicester.

Con Ricardo III ya debidamente sepultado y el equipo salvado, los "zorros" realizaron una gira por Tailandia, el país natal de los propietarios del club, para disputar unos partidos de exhibición.

Lo que debía ser un viaje placentero acabó en escándalo. Un video mostró a tres futbolistas del club -James Pearson, Tom Hopper y Adam Smith- en una orgía en Bangkok con prostitutas, una de las cuales fue objeto de insultos racistas por parte de los deportistas, según las imágenes.

La dirección tailandesa del club decidió despedir a los jugadores.

"El incidente trajo al héroe"

Poco después también fue expulsado el entrenador Nigel Pearson, padre de uno de los futbolistas implicados en el escándalo, y al que se consideraba responsable del milagro de la salvación.

La inesperada salida del técnico llevó al Leicester a contratar a Claudio Ranieri.

Ricardo Ranieri

"El incidente del hotel trajo al héroe", dijo a la agencia AFP Satit Krikul, el comentarista de fútbol más famoso de la televisión de Tailandia.

El italiano no había dirigido en Inglaterra desde que fue despedido del Chelsea en 2004.

Si uno de los grandes clubes quería construir un proyecto campeón, no se fijaba en Ranieri, que en su carrera apenas había ganado una Copa del Rey en España con el Valencia.

Además, llevaba ocho meses sin trabajo tras ser despedido de la selección de Grecia.

¿Saben quién era, según las apuestas, el principal favorito para ser el primer técnico despedido? Sí, Ranieri.

El ejemplo Vardy

Llegó el italiano de 64 años y con el objetivo de asegurar la permanencia, el club se gastó US$30 millones en reforzar el equipo, una cifra muy pequeña comparada con la de clubes poderosos como Manchester City, Chelsea o Manchester United. Hasta diez clubes gastaron más.

Jamie Vardy

Y el principal símbolo de jugador barato y de gran rendimiento es el goleador de 29 años Jamie Vardy.

El delantero bien podría haber sido expulsado también del equipo.

Una nueva filmación antes del inicio de la temporada mostró a Vardy usando un insulto racista contra un hombre japonés en un casino.

Pidió perdón y el club cerró el asunto con una multa económica. Pero sobre todo se disculpó en la cancha con su rendimiento y goles.

El jugador fue desechado por el Sheffield Wednesday a los 16 años por ser demasiado joven. Fue ascendiendo poco a poco hasta que el Leicester pagó por él al Fleetwood Town $1,4 millones en 2012.

Esta temporada anotó 15 goles en 16 partidos, estableció un nuevo récord al marcar en 11 partidos consecutivos y suma 22, lo que le sitúa como segundo máximo realizador de la Liga Premier.

Si hubiera sido despedido, quizás el Leicester no sería ahora campeón.