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La "enfermedad holandesa" afecta al café colombiano

Muchos caficultores colombianos están vendiendo el grano por debajo del costo de producción

Muchos caficultores colombianos están vendiendo el grano por debajo del costo de producción

Colombia está pasando por un duro momento, aseguran los caficultores, y las razones van más allá de la caída del precio del café

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En esa situación se inaugura este miércoles el congreso anual de un sector que tradicionalmente le ha dado al país su imagen más favorable a nivel nacional e internacional.

Un paro cafetero que había sido convocado para este lunes y la decisión gubernamental de inyectarle más recursos al Programa de Apoyo al Ingreso del Caficultor, que logró disiparlo, son un buenos indicadores de las dimensiones del problema.

"Lo que hemos tenido durante este año es una caída de más de 40% del precio (del café), como resultado de menores precios internacionales y mayor revaluación del peso (colombiano). Eso es un golpe muy duro para el bolsillo de mucha gente", explicó Luis Fernando Samper, gerente de comunicaciones de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia.

"Estamos en la peor crisis cafetalera de la historia (de Colombia)", declaró por su parte Aureliano Suárez, coordinador nacional del movimiento Unidad Cafetera.

"Y no son sólo variables cafeteras las que están incidiendo (en la crisis). Aquí también está afectando a la caficultura la restructuración de la economía nacional, a raíz de la especialización del país en minerales energéticos", afirmó.

De hecho, para Suárez la caficultura no es sino el primer sector de la economía colombiana en verse afectado por la llamada "enfermedad holandesa".

"Y el efecto de la crisis no sólo se va a sentir en la cosecha, cuando la gente tenga que vender a precios por debajo de los costos de producción. El efecto se va a ver sobre todo en enero o febrero, cuando más de 150.000 cafeteros endeudados no tengan con qué cubrir sus créditos", advirtió el dirigente cafetalero.

¿Malestar agrícola?

Por lo pronto, el gobierno colombiano ya anunció que triplicará el apoyo brindado por el Programa de Apoyo al Ingreso del Caficultor, que había empezado a operar en octubre pasado.

Con la medida, el apoyo brindado a los productores pasará de 20.000 pesos (unos US$11) a 60.000 pesos (US$33) por carga de café, "hasta el 31 de enero de 2013".

"Con este esfuerzo adicional buscamos que los productores obtengan un ingreso suficiente que nos permita completar las tareas que venimos desarrollando", explicó el sábado, en una misiva enviada a la Federación de Cafeteros, el presidente Juan Manuel Santos.

Entre esas tareas el mandatario destacó el programa de renovación de cafetales que, en sus palabras, "ha permitido cambiar la estructura de la caficultura nacional, haciéndola más tecnificada, joven y resistente a los efectos del cambio climático".

Muchos caficultores, sin embargo, creen que nuevas y mucho más ambiciosas medidas serán necesarias.

Y, dentro del gremio, hay sectores que dudan del verdadero nivel de compromiso con la caficultura del actual gobierno.

"Yo tengo la impresión de que el presidente Santos y su equipo han tomado la decisión de reducir el tamaño de la caficultura en Colombia, la decisión de irse quitando poco a poco el malestar que puede significar un sector agrícola y un sector industrial en marchitamiento", dijo por ejemplo Aurelio Suárez.

"Por eso estamos en un proceso de acumulación de fuerzas para exigirle al gobierno, de manera muy severa, una restructuración general del sector. Aunque tenemos claro que eso no lo vamos a lograr de la noche a la mañana", anunció.

"Soluciones creativas"

La situación, por lo pronto, le confiere una especial importancia al congreso cafetero inaugurado el miércoles por el propio presidente Santos.

Pero, por el momento, los representantes de la Federación Nacional de Cafeteros parecen mucho más optimistas que Suárez.

"Nosotros hemos celebrado 85 congresos cafeteros y han habido unos muy, muy difíciles a lo largo de la historia", recordó Luis Fernando Samper.

"Éste no será el primero que sea difícil, no será el primero en el que haya que encontrar soluciones creativas a los problemas", agregó.

Algunas de las soluciones identificadas por Samper no parecen diferir mucho de las que están siendo consideradas por el gobierno colombiano.

"Tenemos que enfrentar la coyuntura de difíciles precios y simultáneamente mantener nuestra ruta de soluciones estructurales por la vía de la renovación y la adaptación al cambio climático", dijo el gerente de comunicaciones de la Federación de Cafeteros.

Pero otras "soluciones creativas", como la posible transferencia de parte de las regalías de la minería y la explotación petrolera a la actividad cafetera, también han empezado a ser discutidas en el Congreso.

"Nosotros en el Senado hemos hecho todos los esfuerzos que están a nuestro alcance: hemos hecho control político, llamando la atención del gobierno para que atienda la crisis del café; le hicimos un cuestionamiento al propio gremio; reunimos a la Federación, al gobierno y a los que estaban promoviendo el paro", dijo el senador Rodrigo Villalba.

"Y tenemos varias propuestas", dijo el exgobernador del departamento de Huila, de arraigada tradición cafetera.

"Pero todas dependen del gobierno", reconoció.

En cualquier caso, son varios los que parecen convencidos de que, para mal o para bien, el futuro de la caficultura colombiana está amarrado al de la llamada "locomotora minera-energética".

"La única forma para resolver ese problema es como se ha hecho históricamente en los países que han tenido 'enfermedad holandesa': trasladar recursos fruto de la explotación de los recursos naturales no renovables a la agricultura y la industria para que no padezcan", afirmó Aurelio Suárez.

"Las medidas no pueden ser solamente cafeteras y eso tiene que comprenderlo el país", concluyó.