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La alta ejecutiva de Korean Air que cayó en desgracia por una bolsa de nueces

Cho se disculpó públicamente este viernes, cabizbaja y con un tono de voz muy bajo | BBC Mundo

Cho se disculpó públicamente este viernes, cabizbaja y con un tono de voz muy bajo | BBC Mundo

Cuando Cho Hyun-ah se quejó por una bolsa de nueces a bordo de un avión, su carrera comenzó a caer en picada

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Cho, una alta ejecutiva de Korean Air e hija del presidente de la aerolínea, abordó en Nueva York, Estados Unidos, un vuelo de la compañía surcoreana con destino a Incheon, ciudad del noroeste de Corea del Sur.

Nada más partir del aeropuerto JFK, como es costumbre, le dieron como aperitivo unas nueces de macadamia.

Y la mujer puso el grito en el cielo.

¿Nueces en bolsa? Deberían habérselas servido en un plato. 

Así que ordenó al capitán volver a la terminal para expulsar del avión al asistente por la forma en que le sirvió los frutos secos.

Disculpas públicas

En un principio la compañía justificó el incidente argumentando que, por su cargo de vicepresidenta, era responsabilidad de Cho asegurar que se cumplían los estándares en lo respectivo al buen servicio durante el vuelo.

Sin embargo, no tardó en dimitir.

Lo hizo el martes.

Cho Yang-ho.

Cho Yang-ho pidió perdón "como padre y como presidente de la aerolínea"

Y este viernes Cho tuvo que comparecer ante la prensa en Seúl para pedir perdón por haber retrasado el vuelo.

"Me disculpo sinceramente", dijo la ya exejecutiva de Korean Air.

Su tono era tan bajo que apenas se la oía y difícilmente se le entendía.

Hizo las declaraciones fuera de un edificio gubernamental en el que iba a reunirse con funcionarios de transporte, vestida de negro, con la cabeza baja.

Y añadió que tiene pensado pedir perdón personalmente a los miembros de la tripulación afectados.

Pero no ha sido la única en disculparse por el incidente.

Ruego que me culpen a mí por la situación, porque todo es mi culpa. Fracasé a la hora de educar adecuadamente a mi hija"

Cho Yang-ho, presidente de Korean Air

Horas antes de esta comparecencia, su padre, el presidente de Korean Air, Cho Yang-ho, pidió perdón en nombre de su hija y en el suyo, "como padre y como el presidente de la aerolínea".

Tras tildar de "idiota" el comportamiento de Cho Hyun-ah, dijo: "Ruego que me culpen a mí por la situación, porque todo es mi culpa. Fracasé a la hora de educar adecuadamente a mi hija".

Asimismo, el presidente de Korean Air anunció que su hija sería retirada de todos sus cargos en Hanjin Group, el conglomerado propiedad de la familia Cho y al que pertenece la aerolínea en cuestión.

Según la agencia de noticias surcoreana Yonhap, además de ser miembro de la Junta Directiva de la compañía de vuelo, Cho era la directora de la cadena hotelera KAL Hotel Network, de la constructora de puertos deportivos Wangsan Leisure Development y la operadora de turismo Hanjin Travel Service.

Comportamiento de la élite

El incidente ha acaparado los titulares de la prensa surcoreana y ha generado un gran revuelo en el país, ya que el de Cho se percibe como un ejemplo del comportamiento de la élite del país.

Hubo un episodio similar antes, el año pasado, cuando un pasajero en primera clase azotó a una azafata con una revista enrollada porque consideró que su arroz estaba aún crudo.

Frente a eso, un grupo de campaña de la izquierda surcoreana explicó a la BBC que estos casos ilustran "la relación feudal entre empleador y empleado" que existe en el país.

Cho hizo que el avión regresara al aeropuerto para echar al asistente que le sirvió las nueces en bolsa.

Por su parte, un profesor de una escuela de negocios de Seúl que habló con la BBC sin dar su nombre cree que en particular el incidente de Cho es "el triste efecto secundario de la sucesión del liderazgo dinástico".

Sin embargo, las quejas van más allá de las críticas ante una actitud caprichosa.

Los conglomerados familiares como el de los Cho, llamados chaebol, dominan la economía surcoreana.

Y varios altos cargos de estos chaebol han sido acusados de actuar con impunidad y de dirigir sus empresas de una manera poco transparente.

En esa línea, el presidente de Korean Air estuvo en el epicentro de la polémica por evasión de impuestos y malversación en 1990 y fue a la cárcel por siete meses.

Ahora ha sido el turno de su hija, aunque el castigo haya sido de otro tipo.