• Caracas (Venezuela)

BBC Mundo

Al instante

El debutante que venció a un adolorido Rafael Nadal

 Stanislas Wawrinka y Rafael Nadal / EFE

Stanislas Wawrinka y Rafael Nadal / EFE

De un lado, el tenista número uno del mundo y ganador de 13 títulos de Gran Slam. Del otro: un suizo -que no era Roger Federer- que llegaba a su primera final de un Gran Slam. El escenario: la calurosa ciudad de Melbourne. La cita: el Abierto de Australia. El resultado: una verdadera sorpresa

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Stanislas Wawrinka ganó su primer Gran Slam tras superar a Rafael Nadal, quien –durante el partido- sufrió los dolores de una lesión en la espalda.

Wawrinka resistió una remontada del número uno del mundo en el tercer set para imponerse 6-3 6-2 3-6 6-3.

El tenista de 28 años se convierte en el segundo suizo en ganar un título individual de Gran Slam. Lo precede en los libros de historia, el 17 veces campeón, Roger Federer.

Wawrinka es el primer atleta que sin estar en la élite de los "cuatro grandes" (Nadal, Federer, Novak Djokovic y Andy Murray) gana un Gran Slam desde que el argentino Juan Martín del Potro lo hiciera en el Abierto de Estados Unidos en 2009.

urante las dos horas y los 21 minutos que duró el duelo en suelo australiano, las fortunas fluctuaron.

Wawrinka comenzó con gran potencia frente a un adolorido Nadal, quien -tras estar perdiendo dos sets- en momentos parecía que lo dejaría todo.

Pero el español, de 27 años, mostró un gran espíritu y se recuperó en el tercer set para ganarlo.

Triunfo merecido

Las esperanzas de Nadal de conquistar su segundo título australiano se diluyeron en el cuarto set.

El español ya se había coronado en 2009, pero en los dos años siguientes sufrió lesiones y en 2013 no pudo participar.

"(Australia) es el Gran Slam con el que he tenido más problemas en mi carrera", indicó antes del partido.

Mucho se habló de la posibilidad de que en Melbourne el español igualará al estadounidense Pete Sampras, quien en su fructífera carrera se alzó con 14 Grand Slams.

Tras la final del domingo, Nadal reconoció que había sentido el problema en su espalda durante el calentamiento.

"La última cosa que quería hacer era retirarme. No, odio eso, especialmente en una final", dijo.

"No es el momento de hablar eso. Es el momento de felicitar a Stan. Está jugando increiblemente. Realmente merecía ganar ese título".

"Estoy muy feliz por él. Es un gran, gran muchacho y un buen amigo mío", señaló el español.

Wawrinka, quien venía de derrotar al checo Tomas Berdych, había dicho antes del duelo del domingo que estaba muy feliz y que no esperaba llegar a la final.

"Es un poco una locura lo que sucedió porque no esperaba ganar un Gran Slam. Yo pensaba siempre que no era suficientemente bueno para vencer a esos muchachos", dijo al referirse a la élite de los "cuatro grandes".

"Entonces él se lesionó y vi que era duro para él. No fue tan fácil, no obstante, porque quería ganar el partido pero era una final. Jugué lo mejor que pude durante el primer set. Me sentía realmente bien sobre la cancha. Moviéndome muy bien y sintiéndome agresivo", indicó Wawrinka.

Autoconfianza

n 12 partidos ante Nadal, Wawrinka nunca se había podido imponer. Su debut en una final de un Gran Slam se produjo frente a un tenista que tiene 19 en su haber.

Pero los problemas de espalda que aquejaron a Nadal, especialmente en el segundo set, no deben opacar lo que fue una actuación magnífica del suizo en casi todo el partido, especialmente en el primer set.

"La actuación de Wawrinka en el primer set fue de una calidad tan superior que bien nos hubiésemos podido quedar privados de un duelo clásico, pues quién dice que el hombre que sacó a Djokovic no hubiese sido capaz de dejar por fuera a un Nadal en plena forma. El número uno del mundo, que estaba a mitad de la velocidad, era un enigma desconcertante, pero cuando se le dio la oportunidad de servir para el título, Wawrinka ilustró la autoconfianza que lo ha apuntalado en el ranking", indicó Russell Fuller, especialista en tenis de la BBC.

La final de Australia es un capítulo inolvidable, no sólo por la hazaña de Wawrinka, sino por la valentía demostrada por Nadal, quien con los ojos llorosos por el dolor parecía que tiraría la toalla. Pero no lo hizo.