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Las costumbres más irritantes en el gimnasio

El uso de la toalla se agradece en la mayoría de los casos | BBC

El uso de la toalla se agradece en la mayoría de los casos | BBC

Los “delitos de higiene” son, quizás, una de las prácticas más irritantes

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Los que gritan cuando levantan pesas. Los que no usan toallas en las máquinas. Los que las dejan todas sudadas. Los que no colocan las mancuernas en su lugar después de usarlas. Los que no las sueltan nunca.

Cuando les preguntamos a ustedes, nuestros lectores, cuáles son las costumbres más molestas en el gimnasio, nuestra convocatoria no pasó por debajo de la mesa (o de la barra fija).

Vía email, Facebook y Twitter obtuvimos una rica variedad de anécdotas, salpicadas de quejas y reclamos, para los oídos de quienes quieran escucharlas…

“Por eso yo en lugar de dar mi dinero al dueño del gimnasio, compro mis propias máquinas”, nos dice Fernando Flores vía Facebook.
Pero para la mayoría de nosotros no existe esa opción.

Así que, como terapia o como un llamado a la reflexión (¿eres tú, amigo lector, una de las víctimas o de los ofensores en esta historia?), aquí van esas costumbres irritantes, que aquí agrupamos en cuatro grandes categorías.

Higiene

Los “delitos de higiene” son, quizás, de las prácticas más irritantes.

“Lo más asqueroso es que alguna persona sude y deje todo mojado y que tenga mal olor y de paso te chispee de su sudor”, dice Vanessa Pagui vía Facebook.

Carmiña Adriázola va un paso más allá, y señala a quienes “no se bañan antes de ir al gym y cuando empiezan a calentar expulsan toda su maldad por los poros”.

A lo que Jaime Quinche le responde: “Es que con eso están marcando su territorio”.

Territorio o no, muchos recuerdan la sana costumbre de usar una toalla.

No hacerlo es “totalmente anti-higienico”, comenta Tomás, en Maracay, en el centro de Venezuela.

“Una vez me hice una pequeña herida en una mano en el gym (no tenía los guantes) y luego se infectó levemente, creo que la razón fue el haber tocado un colchón sudado”.

Un poco en la misma línea, también hay quien encuentra molesto que otras personas usen guantes sin lavar, “apestosos a sudor”, o “el que usa la misma ropa una y otra vez”, como dice Camilo Arbeláez en Bogotá, Colombia.

Consideración

Aquí las costumbres más aborrecidas pueden dividirse a la vez en dos: uso de máquinas y uso de teléfono.

Y a veces, se da la combinación de las dos: como en el caso que de quienes usan las máquinas para sentarse a hablar o chatear por teléfono.

“Sinceramente soy un novato en el gimnasio -confiesa Fabián Arias, en Ecuador, vía Facebook- pero lo que mas me molesta de la gente, es que tomen una máquina o equipo y después no lo usen sino se ponen a conversar con un amigo”.

Actitud

Desde “los que se ponen peso de más y se la pasan gritando como Hulk” (como dice Juan Gil) hasta quienes después de emitir el susodicho grito “dejan caer las pesas y hacen que tiemble el suelo” (según relata Alex Rojo-Tabor).

Hay a quien le molesta las personas que usan ropa muy ajustada o los que “van bien elegantes, con camisa, jeens, y zapatos de suela” (dice Hugo Cifuentes Astudillo). Y si están en pareja, que hagan exhibiciones de su amor en público (“están besándose y es demasiado incómodo”, afirma Moisés Fernández).

Duvan García, en Cali, Colombia, arriesga una confesión: “están como yo, los que entrenamos durísimo, pero con un gran defecto: escuchamos música a todo volumen, cantamos, medio bailamos, cantamos a medias en idiomas raros y la gente mira como bichos raros…”