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5 cosas curiosas de las elecciones británicas

El Palacio de Westminster, en el centro de Londres, es la sede del parlamento británico / Foto: Thinkstock

El Palacio de Westminster, en el centro de Londres, es la sede del parlamento británico / Foto: Thinkstock

Los comicios generales de este jueves son inéditos por lo cerrado de la contienda 

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¿Por qué los británicos van a las urnas el jueves? ¿Qué pasa con los diputados cuando se disuelve el Parlamento? ¿Por qué el primer ministro besa a la reina cuando asume su cargo?

Las elecciones generales de este 7 de mayo en el Reino Unido han sido calificadas de inéditas por lo cerrado de la contienda y porque todo indica que serán los partidos minoritarios los que terminarán decidiéndola.

Pero no todo es novedad, pues esto no modifica las tradiciones, costumbres y reglamentos que rigen los comicios desde hace años.

Aquí te contamos algunas de las más particulares.

1. Los jueves

Desde 1935 todas las elecciones generales en Reino Unido se realizan un jueves.

Se dice que la razón es que los viernes solía ser el día de pago, así que realizar la votación un día antes garantizaba que los electores no iban a estar ebrios.

Hasta 2011, lo del jueves era una tradición. Pero ese año se aprobó una legislación que estableció que las elecciones se tenían que realizar el primer jueves de mayo cada cinco años.

Ese lapso de tiempo puede ser menor únicamente en dos escenarios: la pérdida de un voto de confianza por parte del partido a cargo del gobierno o por decisión de dos tercios de los diputados.

Y en cualquier caso, por más que el consumo de alcohol esté detrás de la elección del día, nada impide a los votantes ansiosos pasar por el pub (el tradicional bar inglés) por unas cervezas antes de depositar su voto.

"La persona a cargo del centro de votación no puede evaluar la capacidad –o incapacidad– del elector para marcar su papeleta", le dijo a BBC Mundo Megan Phillips, de la Comisión Electoral de Reino Unido.

Y el votante tampoco está obligado a poner una "x" en la papeleta al lado del candidato de preferencia, aunque eso digan las reglas.

Una carita feliz, el dibujo de un pulgar levantado, una estrella o cualquier otro símbolo que se quiera usar, es aceptable. Lo fundamental es que quede claro por quién se está votando.

2. Empate: decide el azar

En el caso de un empate entre dos o más candidatos en un distrito electoral, la suerte es la que decide al ganador.

Los nombres de los postulados en cuestión se pueden escribir en un papel y depositar en un sombrero para que una mano inocente escoja al vencedor.

O se pueden lanzar unos dados y declarar diputado a quien saque el número más alto.

O se les puede pedir a los candidatos que seleccionen una pajilla de entre varias, y quien saque la más larga, gana.

Como explica Megan Phillips, "el método a seleccionar depende de la persona que está a cargo de las elecciones en el centro electoral".

3. Reelección, pero de diputados desempleados

Cuando faltan 25 días para la realización de las elecciones, el Parlamento se disuelve pasado un minuto después de la medianoche.

Y cuando esto ocurre, el país se queda sin parlamentarios: quienes ocuparon esos puestos vuelven a ser ciudadanos vulgares y silvestres y pierden todos los privilegios del cargo.

"Consecuentemente, la persona no podrá utilizar el título de miembro del Parlamento y, a partir de las 5:00 pm del día de la disolución, las facilidades con las que cuenta en Westminster (sede del parlamento británico) no estarán a su disposición", se especifica en el reglamento interno de la Casa de los Comunes.

Aunque, en la práctica, los MP tienen permitido el acceso al palacio legislativo por unos pocos días, pero únicamente para retirar los documentos que puedan haber dejado en sus oficinas.

Lo que significa que, técnicamente, cuando llega la elección ya no hay diputados como candidatos, pues todos están oficialmente desempleados.

4. No se vota por el jefe de gobierno

El Reino Unido es una democracia parlamentaria, lo que significa que el elector no vota directamente por el primer ministro.

Lo que hace cada votante es seleccionar al diputado de su distrito electoral. Y el número de esos distritos varía dependiendo del aumento o la disminución de la población en cada zona.

En las elecciones generales de 2010, por ejemplo, se eligieron 650 diputados, mientras que en las que le precedieron los electores seleccionaron a 646 parlamentarios.

"El objetivo es equilibrar el tamaño de los distritos electorales", le dice a BBC Mundo Gerald Tessier, portavoz de la Comisión de Linderos de Inglaterra, el organismo a cargo de delimitarlos.

Y a la hora de decidir ganadores los británicos utilizan el sistema mayoritario uninominal (First-past-the-post, en inglés): el candidato que obtiene el mayor número de votos se queda con el curul.

Luego, el líder del partido que tiene más parlamentarios electos, es quien se convierte en primer ministro... casi siempre.

Esto puede no ocurrir cuando no hay una mayoría absoluta y la diferencia en el número de diputados entre los partidos es muy pequeña, lo que muchos prevén ocurrirá en estas elecciones.

Pero, en cualquier caso, si quiere ser reelecto, un primer ministro en funciones tiene antes que ganar en su distrito.

Si no lo hace, no importa que su partido tenga el mayor número de parlamentarios.

5. Un nombramiento sellado con un beso

Parte del protocolo de las elecciones generales británicas incluye una visita del nuevo primer ministro a la reina Isabel II en el Palacio de Buckingham.

En ese encuentro, y según el sitio web de la monarquía británica, "la Corte Circular –el registro oficial de las actividades de la familia real– documentará el momento en el que el primer ministro besa la mano (de la reina) al ser designado".

Aunque a continuación se aclara: "Esto en realidad ocurre posteriormente, cuando se celebra la asamblea entre la monarca y sus asesores más cercanos, además de los ministros".

¿Pero por qué pasa esto?

"Técnicamente, seguimos teniendo un sistema monárquico. En este contexto, el primer ministro está a cargo del 'Gobierno de su Majestad", le explica a BBC Mundo Colin Talbot, profesor de gobierno y política británica en la Universidad de Manchester, en el Reino Unido.

"Así que, técnicamente, la reina Isabel II nombra a quien ejercerá el cargo", explica.

"Y conservando algo de la tradición feudal, el primer ministro besa el anillo de la monarca como un símbolo de su lealtad a la corona".

El monarca, además, no solo tiene gobierno: la oposición también le pertenece, pues formalmente el partido con el segundo mayor número de parlamentarios integra "La Muy Leal Oposición de Su Majestad".

Y si el gobierno tiene un gabinete de ministros, integrado por miembros del Parlamento, la oposición nombra a su propio "gabinete en la sombra", con los diputados que habría colocado en esos cargos de haber llegado al gobierno.