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¿Cómo se compara la vida sexual de James Bond con la del hombre promedio?

Sean Connery como Bond / AP

Sean Connery como Bond / AP

El agente 007 vive en un mundo de ficción en el que las leyes del romanticismo parecen no funcionar. Según el psicólogo clínico Oliver James, se trata del típico caso de personalidad triádica basada en psicopatía, maquiavelismo y narcisismo

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No importa lo tonto o lo machista que sea el comentario, lo cierto es que cuando James Bond abre la boca las mujeres caen a sus pies. Pero si cualquier otro hombre intenta seducir utilizando sus mismas frases, lo más probable es que reciba un cachetada, una mirada incrédula, o una sonrisa desdibujada si la mujer que tiene enfrente es relativamente benévola.

Para el agente 007 la situación es diferente: vive en un mundo de ficción en el que las leyes del romanticismo parecen no funcionar.

A donde quiera que vaya, sólo le hace falta levantar una ceja para atraer a una multitud de mujeres despampanantes deseosas de lanzarse en sus brazos.

¿Pero cómo se compara el comportamiento de Bond con el del resto de los hombres?

Según un sondeo británico publicado en 2011, el hombre promedio tiene a lo largo de su vida encuentros sexuales con 9,3 mujeres.

En el caso del superagente, el número es, como era de esperar, muy superior.

Hacer un recuento es complicado ya que muchas veces las escenas sexuales no son explícitas: en ocasiones lo vemos despertar en la cama, al lado de una morena (rubia, castaña o pelirroja) espectacular, lo cual nos da a entender que se ha acostado con ella, aunque la escena de la noche previa no figure en al película.

Un estudio sobre las series de James Bond llevado a cabo por un equipo de académicos en 2009 y publicado en la revista Roles Sexuales, señala que en los primeros 20 capítulos de la serie de Eon Producciones, el 007 tuvo contactos sexuales "intensos" con 46 mujeres y 52 contactos "de intensidad mediana" (que incluyen besarse). Es decir, un total de 98 encuentros sexuales hasta 2002, cuando se estrenó "Otro día para morir".

Si le sumamos las relaciones de "Casino Royale", "Quantum of Solace" y las de la última película "Skyfall", la cifra supera los 100.

Realidad suspendida

Los defensores de la serie insisten en que se trata de una fantasía moderna, y que hace falta sumergirse en la ficción y dejar los parámetros de la realidad atrás para ver las escenas de sexo, al igual que lo hacemos durante las persecuciones de autos y las peleas con los villanos.

Pero, igualmente, no deja de sorprender que la mitología sexual alrededor de 007, arraigada en la era prefeminista de los 50, siga siendo popular en pleno siglo XXI.

"En escencia, Bond sigue siendo el mismo que cuando Ian Fleming empezó a escribir: es un sexista y un misógino", dice Christopher Lindner, autor del libro "El fenómeno de James Bond: una lectura crítica".

"Despierta el mismo tipo de atracción que series como Mad Men: es un placer culpable. Te permites dejarte llevar por algo que sabes que está mal".

Para la audiencia de la época de Fleming, que acababa de salir de la austeridad de la posguerra e intentaba dejar a un lado los códigos de la moral tradicional, convertirse en un mujeriego era una aspiración como lo era conducir autos veloces o beber tragos exóticos.

Esto sigue siendo cierto para los fans de Bond en la actualidad a pesar de que vivimos en la era post VIH/sida (o quizá por causa de ello), en que la que se han puesto de manifiesto los peligros de la promiscuidad.

La serie pasa por alto si su protagonista usa algún método anticonceptivo. Incluso después de la aparición del sida en la década de 1980, tampoco queda claro si nuestro héroe toma alguna clase de precaución.

Claro que eso es algo común en las películas. Raramente uno ve a un personaje de un film haciendo uso de un condón.

Para los fans de Bond eso no es necesariamente un problema, sino parte del escapismo de Hollywood. Hay que reconocer que las películas tampoco muestran cuando un personaje va al baño -a menos que eso sea parte de la trama- o acordándose de cerrar la puerta del auto.

Clamidia y vaya uno a saber qué mas

Pero si por un instante pensamos en Bond como un personaje real, ¿cuál sería el estado de su salud sexual?

"Es muy probable que James Bond tuviese clamidia", señala la doctora Sarah Jarvis. "Si viniese a mi clínica le recomendaría que se hiciese un test".

Un amigo del 007 seguramente estaría preocupado su salud mental.

Los numerosos encuentros sexuales que lo hacen ver como un hombre exitoso en la ficción, podrían ser interpretados en la vida real como una manifestación de su miedo al compromiso y de la imposibilidad de involucrarse en una relación íntima.

Según el psicólogo clínico Oliver James, James Bond es el típico caso de personalidad triádica basada en tres pilares fundamentales: psicopatía, maquiavelismo y narcisismo.

"La gente con esas características tiende a ser sexualmente promiscua", dice James.

Estos personajes son encantadores y carismáticos -añade James- y atraen la admiración de los hombres, así como el afecto de las mujeres.

Pero en definitiva, son las convenciones de la serie, más que su carencias emocionales, lo que hacen que permanezca solo.

Cuando Bond se casa en 1969, en "007 al servicio de Su Majestad", pierde a su esposa en una balacera.

Y cuando 37 años más tarde -encarnado por el actor Daniel Craig- se enamora otra vez, el objeto de su amor lo traiciona y se ahoga.

"Él puede tener algo parecido a una relación emocional, pero el formato de la serie hace que ésta no pueda durar demasiado", explica Lindner.

De todas maneras, ¿qué haríamos con un 007 monógamo y comprometido emocionalmente?

Durante 50 años, el público ha querido que su héroe se comporte como un hombre solitario y promiscuo. Y, hasta el momento, James Bond no nos ha defraudado.