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Los chavistas que le pueden dar el triunfo a la oposición en las elecciones parlamentarias de Venezuela

En el circuito 2 de Caracas 43,1% de las personas se consideran opositoras y 35,4% chavistas | Foto Prensa Miraflores / Archivo

En el circuito 2 de Caracas 43,1% de las personas se consideran opositoras y 35,4% chavistas | Foto Prensa Miraflores / Archivo

Las colas son uno de los factores centrales por los que muchos chavistas hoy no quieren votar por el chavismo

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"Yo voté por Chávez, no por ustedes, que son unos corruptos que no sirven para nada".

La frase la dijo Yuraima Rondón, una mujer se volvió famosa después de aparecer mostrando su tatuaje de Hugo Chávez en un video que grabó el excandidato presidencial opositor Henrique Capriles en su gira de campaña para las parlamentarias del próximo 6 de diciembre.

Mostrando su dedo medio, indignada, la mujer continúa: "Estoy cansada de que lo tomen a uno en cuenta solo cuando necesitan votos".

Y Capriles, a su lado, añade: "Fíjense, con un tatuaje de Chávez en el brazo, eso no quiere decir que las personas que creyeron en el proyecto del gobierno no puedan cambiar".

¿Pero realmente van a cambiar? Esa es la pregunta que tendrán que responder las parlamentarias del domingo: si el electorado que, en 18 de las últimas 19 elecciones eligió chavismo, lo apoyará esta vez, cuando Venezuela pasa por una de las peores crisis económicas de su historia.

Muchos en Venezuela creen, sobre todo quienes están en el gobierno, que los chavistas no van a cambiar.

"Acá hay un pueblo que dijo basta, que echó a andar un proceso revolucionario y que no va a dejar que ese proceso se le vaya de las manos, porque ha significado una suma de conquistas en lo político y lo social, en un país donde nadie nunca se responsabilizó por nadie", le dice a BBC Mundo el diputado y candidato oficialista Juan Contreras.

"Esa mayoría, por muchos problemas puntuales que esté viviendo, va a votar por Chávez", asegura, sentado en su oficina decorada con afiches de Chávez, Bolívar y el Che Guevara.

Los adjetivos que usa el chavismo para calificar a la oposición empiezan con "apátrida", pasan por "parasitaria" y llegan a "terrorista".

En el chavismo suelen decir que durante los gobiernos anteriores a Chávez –conocidos como "la cuarta república"– los pobres debían comer alimento para perro, los trabajadores eran explotados y los sistemas de salud, educación o vivienda estaban al servicio de la burguesía.

Según la perspectiva chavista, la oposición actual no se diferencia de esa "burguesía" que antes de Chávez supuestamente tenía los bienes de la nación, entre ellos el petróleo, secuestrados para su propio beneficio y el de "el imperio".

Chávez –dicen– les "devolvió la patria".

En la primera etapa del chavismo (aunque algunos dirían que esa línea continúa), la oposición mantuvo a los políticos "de la cuarta" e intentó torpedear al gobierno de Chávez de varias maneras, entre ellas un golpe de Estado en 2002.

En 2006 la oposición se unificó en la Mesa de la Unidad Democrática y empezó a crecer lentamente, pero el chavismo le siguió ganando las diferentes elecciones

Pero ahora el chavismo se enfrenta a un enemigo quizá más peligroso que la oposición: la crisis económica.

En los últimos dos años la inflación se disparó, la escasez se desbordó y el gasto público cayó.

Encima, Venezuela dejó de recibir la mitad del dinero que ganaba antes, tras una caída del 60% del precio del petróleo este año.

El chavismo ha intentado culpar a la oposición y al sector privado de la crisis económica.

"La guerra económica de la derecha puede habernos afectado un poco y generado alguna molestia", dice Contreras.

"Pero en el pueblo hay conciencia de que quien les elevó sus niveles educativos, de salud, de vivienda y de vida fue la revolución, y por eso van a votar por Chávez", asegura.

Por qué sí

Sin embargo, las encuestas –que el oficialismo tacha de ser pagadas por la oposición– indican que una mayoría de la población considera al gobierno como el responsable de la escasez, la inflación y la recesión.

Así, en las parlamentarias del domingo –donde se combinan la ausencia de Chávez, el crecimiento de la oposición y la crisis– la oposición es favorita por primera vez en 17 años.

Pero no es gracias a su propia gestión, coinciden los expertos: sino a la del gobierno.

"El divorcio con el chavismo no ha terminado de ocurrir del todo, por un lado porque muchos sienten que lo que creen haber alcanzado con Chávez es aún menos posible de recuperarse con la oposición en el poder", explica Juan Manuel Trak, politólogo de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).

Por otro lado, le dice Trak a BBC Mundo, "la oposición no ha logrado articular un discurso que genere una esperanza de obtener los derechos sociales que la gente cree que obtuvo con Chávez".

Luis Vicente León, presidente de la encuestadora Datanálisis, dice que la división interna "le ha impedido a la oposición dar un mensaje concreto, y con un mensaje falso tú puedes surfear la división, pero no enamorar a la gente".

¿Por quién votarán?

Según Datanálisis, una porción importante de quienes se identifican como chavistas está indecisa sobre su voto a una semana de las elecciones.

"Eso lo que indica es que, más que votar por la oposición, van a abstenerse", dice León.

Pero para Ronald Denis, un reconocido chavista descontento que fue viceministro de Planeación de Chávez en 2003, no hay duda de que muchos chavistas van a ejercer el voto castigo.

"El chavismo se separa en el chavismo militante, que es un 20%, y el chavismo sentimental y clientelar", le dice a BBC Mundo.

"Lo que yo veo es que una parte del chavismo militante va a votar a favor y otra se va a abstener, pero el otro 80%, en su mayoría, va a ejercer el voto castigo", afirma.

Gilberto Quintero, de 76 años, votó por Chávez y ahora dice que votará por la oposición.

Sentado en una banca de la plaza Manuel Marulanda en el barrio 23 de Enero, el bastión del chavismo, Quintero dice que "este gobierno prometió acabar con la corrupción, pero lo que hizo fue legalizarla".

"Nosotros estamos ganando real (dinero), pero no podemos comprar nada", dice, en referencia a la escasez.

Y cierra: "Tenemos nevera pero está vacía, tenemos olla pero está bocabajo".