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Ya no hay certeza sobre las famosas huellas del Big Bang

Las mediciones se hicieron con los instrumentos del proyecto BICEP2 en el Telescopio del Polo Sur

Las mediciones se hicieron con los instrumentos del proyecto BICEP2 en el Telescopio del Polo Sur

Los científicos que anunciaron que habían detectado en el cielo las huellas de la expansión acelerada del Universo que ocurrió apenas instantes después del Big Bang dicen ahora que no están tan seguros de su hallazgo

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El proyecto BICEP2 utilizó un telescopio ubicado en el Polo Sur para detectar esta señal en la luz más antigua que es posible observar.

Cuando los científicos anunciaron en marzo pasado sus resultados, se habló incluso de que era un descubrimiento merecedor del Premio Nobel.

Pero desde entonces han surgido varios cuestionamientos.

Otros grupos de investigación han señalado algunas debilidades en los métodos y el análisis de este equipo.
Telescopio de Bicep2

Las observaciones del BICEP2 aún tienen que ser confirmadas por otros científicos.

Esta semana, el proyecto BICEP2 publicó formalmente su investigación en la revista especializada Physical Review Letters.

En este trabajo, los investigadores estadounidenses que lideran el equipo mantienen la validez de su hallazgo pero admiten que no responde algunas preguntas importantes.

Uno de los principales científicos de BICEP2 reconoció que han cambiado las circunstancias.

"¿Ha disminuido mi confianza? Sí", dijo Clem Pryke, de la Universidad de Minnesota, en una reciente conferencia en Londres.
Ondas de luz

Los científicos habían anunciado el 17 de marzo pasado el descubrimiento de las primeras evidencias directas de la llamada "inflación cósmica".

Desarrollada en la década de 1980, esta idea sugiere que el Universo experimentó un súbito y gran crecimiento en su primera billonésima de una billonésima de billonésima de segundo.

Pero la teoría de la inflación cósmica hace una predicción muy específica: debe haber estado acompañada de ondas de energía gravitacional y estas ondulaciones en el "tejido" del espacio-tiempo dejarían una marca indeleble en la luz más antigua que podemos observar, la llamada radiación cósmica de microondas (CMB, por sus siglas en inglés).

El equipo de BICEP dice haber detectado esta marca, que se denomina polarización de modo B y tiene la forma de un característico remolino en la luz CMB.

Es, por lo tanto, una señal extremadamente delicada y no debe confundirse con los mismos efectos de polarización generados por el polvo cósmico cercano en nuestra galaxia.

Las críticas que han aparecido desde marzo se han concentrado en este punto, y se han intensificado con la difusión de nueva información sobre la polarización del polvo cósmico en la Vía Láctea obtenida por científicos del telescopio espacial Planck, de la Agencia Espacial Europea.

Los instrumentos de Planck son especialmente poderosos para identificar este polvo, y sus investigadores mostrarán este año el resultado de sus observaciones en la misma parte del firmamento que analizó BICEP2.

Hasta entonces, o hasta que más información surja de otras fuentes, el proyecto BICEP2 reconoce que su detección de las huellas de la inflación aún da lugar a grandes incertidumbres.

"Nuestros modelos no están lo suficientemente restringidos por datos públicos externos como para excluir la posibilidad de emisiones de polvo brillantes que expliquen todo el exceso de señal", escriben los autores en el estudio de Physical Review Letters.
Ciencia en acción

"Datos reales del telescopio Planck indican que nuestros modelos de polvo cósmico están subestimados", explicó Pryke en su conferencia en la University College London.

"Por lo tanto, el conocimiento previo sobre el nivel de polvo en esas latitudes, en nuestro campo, ha crecido, y la confianza en que hay un componente de ondas gravitacionales ha menguado".

"Cuantificar eso es algo muy difícil. Pero los datos le ganan a los modelos".

Pryke habló de la presión que él y sus colegas han tenido que soportar desde marzo, y dijo que no esperaba tanta atención sobre su trabajo, especialmente desde los medios de comunicación.

"Siento que estoy en el ojo de la tormenta", le dijo el científico a la BBC.

"El debate científico ha llegado a este punto: necesitamos más información. Con los datos existentes puedes generar mucha farsa, muchas entradas de blogs, mucha excitación y controversia, pero realmente no puedes responder a la pregunta científicamente".

"Por lo tanto, lo que necesitamos es más información, que llegará del equipo del Planck y del nuestro".

Según otro investigador, Marc Kamionkowski de la Universidad Johns Hopkins en Estados Unidos, lo que estamos presenciando es "ciencia en acción".

"Si no fuera un resultado tan apasionante, no se hablaría tanto de ello", le dijo a la BBC.

"Necesitaremos la confirmación de grupos independientes. Así es como funcionan las cosas en la ciencia."

"No creemos en algo porque alguien dice que es cierto; lo creemos porque personas diferentes hacen las mediciones de forma idependiente y encuentran los mismos resultados".