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La celestina a la que recurren la mayoría de los solteros chinos

Gong Haiyan encontró a su marido gracias a su propia página / BBC Mundo

Gong Haiyan encontró a su marido gracias a su propia página / BBC Mundo

En China siempre han existido celestinas, pero ninguna como Gong Haiyan, quien creó el sitio de citas por internet más grande del país cuando era estudiante, hace 10 años. Hoy día, el sitio tiene 100 millones de usuarios

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Mientras empacamos la cámara para irnos, Gong se levanta la falda y me muestra una cicatriz enorme y púrpura en su pierna derecha.

"Un accidente de tractor", me dice sin emoción alguna. "Durante las vacaciones escolares yo estaba tratando de ganarme unos pesos vendiendo cremas. Pero camino a la fábrica, el tractor -en el que viajaba- se cayó en una zanja y me aplastó".

Gong, una de las empresarias más importantes de China, empezó de muy joven. Esta millonaria que construyó su propia fortuna nació en un pueblito pobre en la provincia de Hunan, en el sur del país.

Su abuelo, que había sido un rico terrateniente, fue perseguido durante la Revolución Cultural. Como consecuencia, su hijo no pudo completar sus estudios primarios. Pero a pesar de que sus padres habían recibido muy poca educación formal, tenían grandes planes para su hija.

Orgullo herido

Después del accidente, Gong fue a la escuela secundaria. Y, al igual que muchos otros habitantes de las zonas rurales, emigró hacia la costa, donde encontró empleo en una fábrica de televisores. Quería juntar algo de dinero para contribuir a pagar las cuentas médicas que estaban arruinando a su familia.

Pero muy pronto comenzó a aburrirse con el trabajo en la fábrica y retomó sus estudios. Más tarde se ganó un lugar en la Universidad de Pekín, donde se convirtió en la mejor estudiante de su provincia antes de trasladarse para hacer una maestría en la Universidad de Fudan, en Shanghái.

Su vida amorosa, sin embargo, era un páramo y sus padres comenzaron a preocuparse.

"Tenía más de 25 años y, para los estándares chinos yo era una "leftover woman" (en español, algo así como un sobrante), dice. "Mi mamá y mi papá insistían constantemente con que tenía que casarme”.

Así fue que Gong pagó un poco más de US$80 para registrarse en un sitio de citas por internet. Pero no recibió ninguna respuesta, y más tarde se dio cuenta de que la compañía había robado los perfiles de solteros de otros sitios.

"Quise recuperar el dinero, ero no me lo devolvieron y se rieron en mi cara", me cuenta.

Es más, le dijeron que no era particularmente bonita o simpática y que ningún hombre exitoso podría interesarse en ella.

"Me enojé mucho", recuerda, "por eso le pregunté a un amigo mío cuanto costaría crear un sitio y cree mi propia página de encuentros amorosos".

Pruebas múltiples

Al igual que Facebook, el sitio de Gong fue creado en un dormitorio de una residencia estudiantil y la primera persona en publicar un perfil fue su mejor amiga, otra estudiante.

Cuatro días más tarde convenció a otra persona para que se inscribiera.

Diez años después, Jiayuan.com -que significa destino hermoso- tiene cerca de 100 millones de usuarios, y oficinas en varias ciudades chinas.

En la recepción de la oficina central en Pekín hay una pantalla en la pared bajo un corazón rosa, con dos grupos de números que aumentan sin cesar.

Uno corresponde al número de inscripciones. El otro al número de parejas que se forman.

No hay cifras de divorcios o rupturas, pero me han dicho que el valor de la compañía radica en su aproximación seria a las relaciones amorosas. "Nuestros usuarios buscan una pareja para toda la vida, no un poco de diversión".

Pero haciendo a un lado el éxito económico, la victoria más importante para Gong fue haber encontrado a su marido en su sitio web.

Guo Jian Zeng es un científico que estudia a la mosca de la fruta. Según cuenta Gong, pasó las pruebas iniciales con una puntuación brillante.

"Le hice tomar un test de coeficiente intelectual", recuerda. "Y sacó cinco puntos más que yo".

También la impresionó su calidez y su disposición para ayudar a los demás, desde a familiares cercanos hasta extraños en la calle.

Su foto tampoco pasó desapercibida.

"Tenía una camiseta y se veía que era musculoso. Él ganó incluso un campeonato en su gimnasio".

La pareja se conoció seis meses después de lanzado el sitio, en 2003, y se casó a los tres meses. Ahora tienen una hija de cuatro años.

Tradición

La celestina número uno de China, mote con el que se conoce a Gong, está continuando con una tradición de larga data. El arte de formar parejas tiene una historia de 2.000 años que se remonta hasta la dinastía Zhou.

Cada población solía tener a su "madre roja", una mujer local que empleaban las familias para encontrar la pareja adecuada para sus hijos e hijas. Con el tiempo, los funcionarios del partido y los directores de las fábricas comenzaron a jugar un papel similar.

Pero ahora, con la rápida urbanización, los viejos métodos han dejado de funcionar.

"Para los inmigrantes del campo, como yo, es virtualmente imposible confiar en las antiguas conexiones sociales para encontrar marido", dice.

"Cuando llegué a Shangái no tenía amigos o familia allí".

Además, explica Gong, el crecimiento económico en China ha dado lugar a mayores expectativas y mayores desengaños.

"Hay una asimetría de la información, la persona que estás buscando existe, pero no sabes donde encontrarla".

Necesidad básica

El mercado en el área matrimonial es particularmente difícil hoy día para los hombres. La implementación en los años 80 de estrictas políticas de planificación familiar provocó un aumento en el número de hijos varones.

A raíz de la preferencia de los padres por los hijos varones, China tiene ahora el desbalance de género más dramático del mundo, con 118 niños por cada 100 niñas.

Según estadísticas oficiales, para el fin de la década habrá 24 millones de "hombres sobrantes" en edad para casarse. Y algunos académicos estiman que entre 2020 y 2050 el 15% de los hombres chinos no encontrará esposa.

Esto, para Gong, puede acarrear serios problemas sociales.

"Todo el tiempo escuchamos en las noticas que hay más hombres que recurren a prostitutas, por ejemplo. Todos necesitan un compañero, una pareja. Ésta es una necesidad básica de todos los seres humanos".

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