• Caracas (Venezuela)

BBC Mundo

Al instante

Lo que los casinos no quieren ver en el espejo

La crisis económica mundial también afectó a la célebre ciudad del juego estadounidense

La crisis económica mundial también afectó a la célebre ciudad del juego estadounidense

En los años 70 y 80 Las Vegas creció a una velocidad asombrosa, pero el estado de la economía global ha obligado a la famosa ciudad a moderar sus ambiciones y a mirar con envidia a sus competidores chinos

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Las Vegas ilustra a la perfección cuán variado puede ser el diseño de casinos: pirámides, castillos medievales, circos.

Todo vale", dice Paul Steelman, pero agrega que sólo hay una regla: "espejos, no".

Steelman sabe de lo que habla, es un experto internacional en cómo separar a los apostadores de su dinero: su estudio de aquitectura se especializa en el arte de la construcción de casinos.

En su oscura oficina en Las Vegas, me cuenta cómo diseñó su primer casino recién salido de la universidad. Desde entonces, Paul ha creado casas de juego en Estados Unidos y en todo el mundo.

Entonces, ¿por qué no hay espejos?

"Porque", explica Paul con una sonrisa maliciosa, "los casinos son pura ilusión".

"Uno va allí para sentirse como James Bond, lo último que quiere el dueño de un casino es que te veas a ti mismo en el espejo. Entonces verías tu barriga flácida o los granos en tu cara, y en un instante se desvanecería la ilusión y dejarías de jugar".

Racha ganadora

En la famosa avenida de Las Vegas conocida como The Strip, descubro que la industria del juego, al igual que el jugador que se ve a sí mismo en el espejo, se ve obligada a enfrentar sus defectos.

Aún está lleno de gente, el volcán del casino Mirage entra en erupción a su hora, las góndolas aún se deslizan por falsos canales venecianos y el hotel Wynn goza de nueva fama gracias al príncipe Harry de Inglaterra.

Sin embargo, no todo es felicidad en la ciudad del pecado.

Si uno mira por encima del desfile de sombreros de cotillón y los cocteles en copas de plástico puede ver el estridente glamour de la ciudad reflejado en los cristales azules del mayor complejo de casinos, el Fontainebleau.

Este gigante iba a albergar 3,889 habitaciones de hotel, 24 restaurantes y, obviamente, un inmenso casino. Pero nunca llegó a abrir.

Sus inversores quebraron después de haber gastado U$3.000 millones en el lugar. Ahora el Fontainebleau se erige vacío, con su esqueleto de acero oxidándose a merced del viendo del desierto.

Su construcción, y la racha ganadora de Las Vegas, se interrumpió abruptamente con la crisis financiera, cuando, despues de décadas de crecimiento ininterrumpido, la ciudad del pecado se convirtió en la capital de los remates.

A pesar de esto, el arquitecto Paul Steelman sigue teniendo mucho trabajo. Y esto es porque el puesto prominente de Las Vegas en el mercado mundial fue tomado por un competidor chino.

Steelman ha diseñado casinos en Macao, un pequeño territorio en la costa sur de China.

Macao eclipsó a Las Vegas en ingresos por juegos de azar en 2006. Actualmente, la isla se embolsa cinco veces más que la ciudad, más de U$30.000 millones al año, en comparación con los U$6.000 millones ganados en Las Vegas.

Sin embargo, este año el crecimiento de Macao se detuvo por primera vez desde que el juego fue desregulado, hace diez años. Una visita a cualquier ciudad de provincias en China puede explicar de alguna manera este fenómeno.

La verdad en el espejo

Pasé tres semanas viajando por China y pasé por un varias ciudades y pueblos pequeños.

Y casi todas están rodeadas de enormes esqueletos, versiones más chicas del Fontainebleau de Las Vegas, de costosos edificios de viviendas sin ocupar, y construidos generalmente con dinero prestado.

En ningún lugar esto es más evidente que en Kangbashi, Mongolia Interior, la ciudad fantasma china.

Aquí hay cientos de edificios vacíos, con calles y más calles de bloques de apartamentos sin habitar.

En la ciudad, diseñada para alojar a más de un millón de personas, hay, aparentemente, un sólo bar.

Un empresario inmobiliario de Las Vegas me dijo que antes de la crisis la industria clave de la ciudad parecía ser su propio crecimiento.

Aseguró que para 2006 más de dos tercios de los trabajadores se dedicabana a la construcción. Las Vegas, dijo, "apostaba a su crecimiento".

Pero todos sabemos qué pasó después, el círculo mágico de crecimiento se quebró y la abundancia de la ciudad se evaporó cuando colapsaron los precios de las propiedades.

Y a medida que esto se extendió por Estados Unidos, los bancos internacionales acumularon deudas que aún hoy amenazan con doblegar a todo el sistema financiero.

China, mientras tanto, se ha mantenido como una de las pocas economías en expansión.

En último día en Las Vegas caminé al atardecer y levanté la vista una vez más hacia el silencioso esqueleto del Fontainebleau, que me recordó aquellos miles de apartamentos vacíos que habia visto en China.

Y no pude evitar pensar en la advertencia de Paul Steelman sobre los espejos en los casinos.