• Caracas (Venezuela)

BBC Mundo

Al instante

Los cambios necesarios para combatir al Estado Islámico

El grupo extremista se autofinancia y recluta a jóvenes descontentos con su sociedades | Foto AFP

El grupo extremista se autofinancia y recluta a jóvenes descontentos con su sociedades | Foto AFP

El EI controla importantes franjas de territorios de Siria e Irak, y administra ciudades y municipios que congregan a millones de personas

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La cúpula militar de Estados Unidos ha sido muy clara al mostrar su convicción de que será necesaria una guerra larga y compleja, con la intervención de Siria e Irak, para desplazar el autodenominado “califato" del Estado Islámico, pero hay una gran cantidad de problemas complejos e independientes en esas dos naciones que deberán resolverse para que eso ocurra.

Con el paso de los días el problema se hará mayor conforme los militantes del EI se vayan arraigando. De momento, ya es un enemigo bastante mayor de lo que llegó a ser su organización mentora Al Qaeda, reconoció el Pentágono.

Controla grandes franjas de territorios de Siria e Irak y administra ciudades y municipios que congregan a millones de personas. Está tan bien financiada y armada que tiene independencia.

Occidente es reticente a enviar fuerzas terrestres a combatir por motivos históricos. Los líderes del Pentágono también sabían que la intervención de Estados Unidos en el terreno podría empeorar la situación.

Mediante ofensivas aéreas se podrían conseguir algunos objetivos tácticos pero no tendrían ninguna posibilidad de resolver el conflicto. Eso es lo que está pasando en el norte de Irak, donde los peshmerga han empezado a revertir los sorprendentes avances hechos por los radicales del EI hace dos semanas.


Sus banderas
El Estado Islámico ha sido capaz de capitalizar la ola de descontento de los sunitas iraquíes con las autoridades. En Irak, una faceta importante del conflicto es la guerra civil sectaria entre la clase dirigente de Bagdad, de mayoría chiíta, y los sunitas alienados por las políticas divisivas del primer ministro Nouri Maliki, que sigue en el cargo mientras su sucesor Haidar al Abadi forma gobierno.

Washington está deseando ver el surgimiento de un nuevo gobierno iraquí totalmente inclusivo que reequilibre poderes y forme una plataforma de una ofensiva unificada contra el EI. La idea es retirarle la ayuda de los sunitas para aislarlos y darles un golpe con una coalición de fuerzas que involucre a los combatientes nacionalistas sunitas iraquíes y a antiguas unidades del Ejército, los peshmerga kurdos –si consiguen superar su rechazo a moverse a áreas de mayoría chíita– y quizás incluso a fuerzas regionales de países vecinos que podría incluir a Irán.

¿Qué viene después? ¿Una convergencia similar de los intereses de Estados Unidos con Irán y las milicias satélites chiítas como Hezbollá? Han pasado cosas extrañas y pueden ponerse más raras.

Igual ocurre con Siria, donde el gobierno está calentando motores para conseguir la rehabilitación internacional al pedir su puesto como socio en la campaña contra la presencia de radicales, algo que muchos lo han acusado de permitir y estimular para tachar a toda la oposición con la etiqueta de "terrorista".

¿Es tan fuerte la percepción de amenaza del Estado Islámico que los poderes occidentales olvidarán su oposición a Bashar al Asad, se aliarán con él.

Las ofensivas aéreas en Libia conseguirán poco y además serán muy difíciles de llevar a cabo sin colaborar con, o destruir, el sistema de defensa aéreo del régimen.

Es todo muy difícil de imaginar, pero hasta hace poco la actual pesadilla era también inimaginable.