• Caracas (Venezuela)

BBC Mundo

Al instante

Cuando los budistas toman las armas

"El mundo no es solo para los musulmanes", dice este budista / AFP

"El mundo no es solo para los musulmanes", dice este budista / AFP

Las grabaciones provienen especialmente en Birmania y Sri Lanka, dos países que sufren desde hace siglos enfrentamientos étnicos y religiosos

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

En los últimos meses, las agencias de noticias han difundido imágenes de budistas armados atacando musulmanes en varios países asiáticos. Son imágenes que impactan no sólo por la violencia que muestran, sino porque echan por tierra el estereotipo del hombre amable, sonriente, bajito, descalzo y calvo con que Occidente suele asociar al budismo. En ellas, los monjes aparecen armados.

Las grabaciones provienen especialmente en Birmania y Sri Lanka, dos países que sufren desde hace siglos enfrentamientos étnicos y religiosos entre una mayoría budista y una minoría musulmana, que han dejado incontables muertos y cientos de miles de desplazados.

Religión de religiones

El budismo es una religión originaria de India que sigue las enseñanzas de Siddharta Gautama, un nepalí que en el siglo V a.C. fundó una doctrina basada en la supresión del deseo como camino para combatir el sufrimiento y alcanzar el nirvana o estado de liberación.

Hoy el budismo tiene aproximadamente 365 millones de adeptos en todo el mundo y se separa, en términos generales, en dos ramas: Theravada, que se expande por India, Sri Lanka y todo el sudeste asiático (incluida Birmania), y Mahayana, presente más al norte, en países como China, Taiwán y Japón.

Una de las decenas de versiones que tiene esa segunda rama es el budismo tibetano, que se ha hecho famoso en todo el mundo gracias a su figura más importante, el Dalai Lama. Esa ala del budismo, en efecto, está dominada por los pacifistas en sandalias y rapados con que se suele asociar al budismo.

"Hay una gran variedad de tradiciones budistas y una puede estar en contraposición a las otras", le dice a BBC Mundo Michael Zimmermann, del Centro de Estudios Budistas de la Universidad de Hamburgo, en Alemania.

En el Dhammapada, el libro sagrado del budismo, Buda dice: "La vida es apreciada por todos. Al comparar a los otros con uno, uno no debe nunca matar o causar la muerte".

Los pensamientos agresivos son rechazados por cualquier enseñanza budista, le dice a la BBC el profesor de la Universidad Oxford Alan Strathern. El budismo incluso tiene formas prácticas de eliminarlos.

El budista inglés Stephen Batchelor, quien se convirtió en los años 60 y se ha vuelto un importante pensador de tendencia secular, explica que cuando se enfrenta a una situación violenta, como una pelea familiar, se le enciende una señal de alarma que lo ayuda a sostener la rabia.

"Desarrollas una conciencia de ti mismo a través de la meditación", le dice a BBC Mundo. "Yo me enfurezco como cualquier otra persona, pero busco una forma de vida que no me exponga a situaciones de violencia".

"No obstante -continúa- para mí es fácil: soy un británico de clase media cuya existencia no está amenazada; me imagino la situación de que mi país, mis valores, mi identidad o mi territorio están amenazados, y entiendo por qué hay budistas violentos".
Budistas

Aunque la no violencia es central en el budismo, hay escenarios que la justifican dependiendo de la intención.

Quizá esto constituya el contexto de los diferentes brotes de violencia recientes y pasados en el sudeste asiático.

"Hay que separar la cuestión religiosa del contexto político, social y cultural de una identidad que se siente amenazada", advierte la editora del servicio birmano de la BBC, Tin Htar Swe.

Si bien es cierto que la no violencia es central para el budismo, hay situaciones en las que la enseñanza budista permite su uso. El mismo Dalai Lama ha dicho que la guerra se puede justificar por la causa de la libertad.

"Como el cristianismo o el hinduismo, el budismo tiene preceptos que profesan la no violencia, pero lo que diferencia al budismo de otras religiones es el énfasis en la intención", asegura Zimmermann.

"El ejemplo clásico es el de la historia de un capitán en el que encarnó el Buda y tuvo que decidir entre matar a un pasajero que quería hundir el barco o dejar que lo hundiera y matara a 500 personas; el Buda lo mató con un hacha, no solo para salvar a los 500 pasajeros sino para liberarlo del karma", añade.

Contenido relacionado