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El brillante espectáculo de la mayor tormenta solar del año

Las llamaradas no fueron totalmente inocuas / Foto: BBC

Las llamaradas no fueron totalmente inocuas / Foto: BBC

Su grado máximo lo alcanzó el 5 de mayo a las 6:11, según la NASA, cuando alcanzó la categoría de X 2,7 

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La clase X es la más poderosa categoría que existe de tormentas solares. Esta semana hubo una de ellas. Y fue la mayor del año.

Este espectáculo -sin grandes consecuencias para la Tierra- fue grabado por la nave SDO (Observatorio Dinámico Solar) de la NASA, que la captó en múltiples longitudes de onda de luz.

Su grado máximo lo alcanzó el 5 de mayo a las 6:11, según la NASA, cuando alcanzó la categoría de X 2,7, que supera el anterior récord anual, establecido el pasado mes de marzo en X 2,2.

Los números que acompañan a la letra marcan su categoría dentro de la misma.

Las llamaradas, sin embargo, no fueron totalmente inocuas.

Causaron apagones de radio temporales a lo largo del Océano Pacífico, según el Centro de Predicción del Tiempo Espacial estadounidense.

Estas llamaradas solares son en realidad poderosas explosiones de radiación.

Las radiaciones nocivas no pueden traspasar la atmósfera terrestre y afectar físicamente a los humanos, explica la agencia espacial estadounidense.

Sin embargo, si son lo suficientemente intensas, pueden perturbar la atmósfera y afectar los sistemas de navegación GPS y otras comunicaciones para señalizar viajes.

Las llamaradas son los mayores eventos explosivos del Sistema Solar.

Se ven como áreas que brillan en el Sol y pueden durar desde unos minutos hasta horas.

Lo que normalmente vemos en una llamarada solar son los fotones que libera en cada longitud de onda de su espectro.

Los científicos clasifican estas erupciones solares en tres categorías: C (débil), M (de nivel medio) y X (la más potente).

Las llamaradas de clase X son diez veces más potentes que las llamaradas M.

El mayor evento de este tipo

La mayor tormenta solar conocida sucedió el 1° de septiembre de 1859.

Un astrónomo londinense, Richard Carrington, observó lo que describió como "dos parches de luz intensamente brillantes".

Lo que estaba viendo en realidad era una llamarada que liberó la energía equivalente a 10 millardos de bombas de Hiroshima explotando al mismo tiempo.

En aquel momento, se colapsaron los cables de telégrafo de Europa y América del Norte.

Según los científicos, una tormenta así hoy en día supondría un caos de cortes eléctricos y servicios de telefonía móvil inoperativos.