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La batalla para acabar con el "porno de la venganza"

El "porno de la venganza" afecta la vida personal y profesional de las víctimas / BBC Mundo

El "porno de la venganza" afecta la vida personal y profesional de las víctimas / BBC Mundo

Es una pesadilla que, con el aumento del uso de las nuevas tecnologías, cada vez viven más personas: las imágenes eróticas o los videos sexuales grabados en la intimidad de la pareja aparecen de repente publicadas en la red para que los vean todos los internautas, en muchos casos con la intermediación de un exnovio o exnovia despechado

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Ahora, los legisladores en California quieren castigar este tipo de comportamiento, que en inglés se conoce como "revenge porn" ("porno de la venganza") y que mayoritariamente afecta a mujeres, cuyas vidas se ven profundamente afectadas.

La Legislatura estatal californiana acaba de aprobar la ley conocida como SB 255, que otorga a las víctimas de esta práctica las herramientas para que puedan perseguir por la vía penal a quien subió sin su consentimiento las imágenes a internet.

La iniciativa, que para entrar en vigencia debe ser firmada en los próximos días por el gobernador Jerry Brown y que prevé penas de hasta seis meses de prisión, tipifica como delito subir imágenes a la red de una persona desnuda o semidesnuda sin el consentimiento de ésta cuando haya intención de ocasionar un daño emocional.

Esta ley, impulsada por el senador republicano Anthony Cannella y que recibió un apoyo mayoritario de los legisladores, es la primera de su tipo en ser adoptada en Estados Unidos.

"El senador Cannella es consciente de que el 'porno de la venganza' es un problema creciente y de que en California no existen leyes que castiguen adecuadamente este comportamiento", le explicó a BBC Mundo Jeff Macedo, portavoz de Anthony Cannella.

"En la actualidad la única herramienta legal para combatirlo es acudir ante un tribunal civil, pero eso puede costar miles de dólares a las víctimas. Esta ley hará que la gente se lo piense dos veces antes de publicar ese tipo de material, ya que podrían acabar en prisión".

Según Macedo, "el porno de la venganza arruina la vida de quienes lo sufren".

"Pierden las amistades y el trabajo y se ven obligados a cambiar de nombre. En algunos casos extremos han llegado a suicidarse".

Una pesadilla

Holly Jacobs, una joven residente en Florida, ha vivido en carne propia las consecuencias del "porno de la venganza".

En 2009, un mes después de terminar de mutuo acuerdo una relación que había mantenido durante más de tres años con un hombre que vivía en otro estado, una amiga la llamó para alertarle de que alguien había cambiado su foto de perfil de la red social Facebook y había colocado una imagen en la que aparecía desnuda.

Eso fue sólo el principio de la pesadilla. En las semanas y meses posteriores empezaron a circular por la red una decena de fotografías eróticas que le había enviado a su exnovio cuando aún estaban juntos. En un momento determinado sus imágenes estaban colgadas en más de 200 páginas pornográficas y en algunas de ellas aparecía su nombre, su dirección de correo electrónico y su teléfono.

Desde un principio sospechó que el culpable del calvario que estaba viviendo era su exnovio, quien lo negó todo, asegurando que su computador había sido hackeado.

"Cada vez que fui a denunciarlo a la policía me dijeron que no podían hacer nada porque yo era mayor de edad y había consentido tomarme las fotos", le explicó Jacobs a BBC Mundo.

"No fue hasta hace un año que, con los correos amenazantes que había recibido y en base a las leyes que castigan el acoso en internet, conseguí que se iniciara un proceso contra mi exnovio".

Desde hace unos meses Jacobs -quien se vio obligada a cambiar legalmente su nombre- dirige la Iniciativa para los Derechos Civiles Cibernéticos (Cyber Civil Rights Initiative) con la que quiere acabar con la práctica del "porno de la venganza" y con las páginas de internet que sirven de plataforma para hacer público este tipo de contenido.

Jacobs ha asesorado a los legisladores de California en la elaboración de la ley SB 255, una norma que, en su opinión, no va lo suficientemente lejos.

"El problema es que la ley de California no cubre los supuestos en los que la víctima se ha tomado a sí misma las fotografías y eso es lo que sucede en el 80% de los casos", explica.

"Hay legislación civil que cubre estos supuestos, pero cuesta muchísimo dinero contratar a un abogado para que lleve el caso. No se puede olvidar que muchas de las víctimas son jóvenes estudiantes que no tienen dinero. Incluso no tienen los US$100 que cuesta pagarle a alguien para que baje las fotos de internet".

Malestar

El hecho de que la ley californiana no cubra las imágenes tomadas por uno mismo y que se haya de demostrar que existe voluntad de causar un daño emocional ha creado cierto malestar entre los activistas que han trabajado para su aprobación.

La legislación también ha despertado ciertas reticencias de grupos defensores de las libertades civiles, que aseguran que este tipo de leyes podría ir en contra del derecho de libertad de expresión recogido en la primera enmienda de la Constitución estadounidense (de ahí el requisito de que exista intención de causar un daño).

Otros expertos han expresado dudas sobre los derechos de propiedad de las imágenes y sobre si estas pertenecen a la persona que las tomó o a la persona que aparece en ellas.

Danielle Citron, profesora de Derecho de la Universidad de Maryland que está escribiendo un libro sobre el acoso en internet, da la bienvenida a la ley aunque considera que su contenido se ha diluido demasiado.

"El 'porno de la venganza' puede arruinarte la vida. Puede acabar con tus relaciones sentimentales y tu vida social e incluso con tu vida profesional. Es un fenómeno muy serio y a menudo las autoridades no saben cómo actuar o lo trivializan, quitándole importancia o incluso sugiriendo que, al acceder a tomarte las fotografías, eres culpable", señala Citron en conversación con BBC Mundo.

"Creo que a veces los legisladores, en muchos casos hombres, no se ponen en la piel de las víctimas. 'Mi hija no sería tan estúpida de hacer algo así', dicen. Pero creo que eso no es realista. La gente hace muchas cosas estúpidas cuando está en una relación y hay confianza. Lo que no entiendo es cómo no se culpabiliza a los que difunden las imágenes".

Castigar a las páginas

La activista californiana Charlotte Laws se implicó en la elaboración de la ley SB 255 hace año y medio, después de que una foto de su hija en topless apareciera publicada en una de las página de internet que se dedican al "porno de la venganza".

En el caso de la hija de Laws no fue un exnovio quien hizo pública la imagen, sino un hacker que trabajaba para uno de esos sitios web y que robó la fotografía de su cuenta de correo electrónico.

Es por eso que Laws hace hincapié en que, además de perseguir a los que difunden las imágenes, hay que castigar a los responsables de las páginas que albergan ese tipo de contenido y que muchas veces publican datos personales de las víctimas, al tiempo ganan grandes cantidades de dinero por la publicidad que generan las páginas.

"Los individuos que manejan estas páginas suelen ser veinteañeros que viven en casa de sus padres y que no tienen bienes con los que responder en caso de que sean encontrados culpables por la justicia. Es por eso que debe castigarse penalmente, porque a un proceso penal sí le tienen miedo", le asegura Laws a BBC Mundo.

"Esos sitios web no sólo ponen tu foto, sino también tu nombre, tu dirección y tu correo electrónico. De ahí viene el acoso de los seguidores de estas páginas, que envían e-mails a tus padres o a tus jefes, pidiendo que te despidan. Lo único que quieren es humillarte".

Charlotte Laws igual que Holly Jacobs y muchos otros activistas están trabajando para que la legislación recién aprobada en California sea reforzada, asemejándose a una ley aprobada en 2003 en el estado de Nueva Jersey para luchar contra los que graban actos sexuales sin el consentimiento de las partes.

Al redactar esa ley no se tuvo en cuenta "el porno de la venganza", ya que en esa época era un fenómeno prácticamente inexistente, aunque los supuestos que recoge permitirían procesar a alguien por un comportamiento de ese tipo.

Pese a que en Florida fracasaron recientemente los esfuerzos para aprobar una ley similar a la de California por cuestiones relacionadas con la libertad de expresión, los que luchan para acabar con la pesadilla que supone ser víctima del "porno de la venganza" no desisten e incluso aspiran a que en un futuro próximo esté castigado a nivel federal.

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