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¿Por qué el azúcar es tan adictiva?

Dona / BBC

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Los científicos descubrieron que incluso el mero sabor del azúcar puede estimular al cerebro

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Comer otra porción de torta o un chocolate más es muy tentador, aunque sepamos que sería más saludable no hacerlo. ¿Pero qué impulsa este antojo por el dulce?

Muchos científicos sugieren que deseamos el azúcar instintivamente porque juega un rol vital en nuestra supervivencia. El sentido del gusto ha evolucionado para codiciar las moléculas esenciales para la vida como la sal, la grasa y el azúcar.

Cuando comemos, la glucosa, un azúcar simple, es absorbida desde los intestinos hacia el flujo sanguíneo y distribuida a todas las células del cuerpo.

La glucosa es particularmente importante para el cerebro ya que es el único combustible para las 100 mil millones de células nerviosas llamadas neuronas, que necesitan un abastecimiento constante del flujo sanguíneo porque no tienen la capacidad de almacenar glucosa ellas mismas.

Como saben los diabéticos, alguien con bajo nivel de azúcar en la sangre puede caer rápidamente en coma. Curiosamente, los científicos descubrieron que incluso el mero sabor del azúcar puede estimular al cerebro.

Algunos experimentos han demostrado que los participantes que se enjuagaban la boca con agua azucarada realizaban mejor tareas mentales que cuando hacían gárgaras con agua endulzada con edulcorante artificial.

Relación de amor-odio

Para los consumidores puede resultar confuso calcular el contenido de azúcar de los productos, ya que aparece en las etiquetas con muchos nombres, la mayoría acabados en "osa":

Glucosa: azúcar simple que puede ser transportada en la sangre.
Fructosa: azúcar simple presente en la fruta de forma natural. Es la otra mitad de la sacarosa.
Sacarosa: comúnmente conocida como azúcar de mesa, se encuentra de forma natural en la remolacha o en la caña de azúcar.
Lactosa: azúcar de la leche, representa poco menos de 5% de la leche de vaca.
Maltosa: azúcar de malta está formada por dos moléculas de glucosa.
Jarabe de maíz rico en fructosa: almíbar de maíz en el que la mitad de la glucosa ha sido convertida en fructosa. Químicamente similar a la sacarosa.

Un estudio reciente de la Universidad de Washington, Estados Unidos, encontró que los recién nacidos tienen una marcada preferencia por los sabores dulces en contraste con otros sabores, y que los niños disfrutan de la comida azucarada mucho más que los adultos.

Muchos científicos creen que la preferencia de los más pequeños por las cosas dulces es un vestigio evolutivo: en tiempos pasados, los jóvenes que preferían alimentos ricos en calorías tenían probablemente más posibilidades de sobrevivir cuando escaseaban los alimentos.

El problema hoy en día es que el azúcar refinada está fácilmente al alcance de todos, y esto puede ser una de las razones por las que la obesidad infantil ha aumentado.

Los profesionales de la salud recomiendan a los padres que eviten dar a los bebés cosas dulces para comer o beber para intentar que no desarrollen esta preferencia a muy temprana edad.