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Cómo atrapar a un asesino en serie

La ciencia forense ha ayudado a resolver casos | Thinkstock

La ciencia forense ha ayudado a resolver casos | Thinkstock

La gente es impredecible y a veces puede hacer cosas terribles sin ninguna razón justificable, lo que hace casi imposible predecir la probabilidad de que un individuo se convierta en alguien que puede matar sin remordimiento

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El 22 de noviembre de 1995, Rose West fue sentenciada a cadena perpetua por el asesinato de 10 mujeres jóvenes y se convirtió en la asesina en serie más prolífica de la historia británica.

Había cometido esos crímenes con su esposo Fred West, quien eludió la Justicia colgándose en la cárcel antes de que empezara el juicio.

Yo fui el oficial a cargo y durante esa investigación fui testigo de horrores que nunca he podido olvidar.

Encontramos 12 cuerpos enterrados en el jardín y bajo la casa de los West; la dirección, 25 Cromwell Street, pasó a ser sinónimo de uno de los casos británicos más notorios.

Pero, ¿cómo se hace una investigación sobre asesinos en serie? ¿Cómo piensan y cómo son atrapados?

¿Qué define a un asesino en serie?

Los doctores creen que los problemas psicológicos de los asesinos en serie pueden empezar en la infancia. Sin embargo, yo no creo que haya un perfil típico de un asesino en serie.

Los perfiles psicológicos y las bases de datos estadísticas son "una herramienta en una caja de herramientas". No hay una panacea para todas las ofensas pues siempre habrá delincuentes que no se ajustan al análisis estadístico.

La realidad es que la gente es impredecible y a veces puede hacer cosas terribles sin ninguna razón justificable, lo que hace casi imposible predecir la probabilidad de que un individuo se convierta en alguien que puede matar sin remordimiento.

A algunos asesinos en serie los inspira una fantasía o tienen una adicción, a menudo con la necesidad de obtener algún tipo de gratificación sexual o incluso una cause célèbre pervertida. Otras motivaciones pueden incluir la rabia, la emoción o alguna ganancia financiera.

Cómo la ciencia forense ha ayudado a resolver casos

Los científicos forenses juegan un papel clave cuando se investigan asesinatos. Se ocupan de buscar pistas vitales - que incluyen huellas digitales, ADN, sangre y análisis de fibras, así como balística- que ayudan a localizar asesinos en serie.

La ciencia forense es el método científico de recolectar y examinar información del pasado que pueda ser usada en un tribunal.

La palabra 'forense' viene del latín forēnsis, que significa 'de o antes del foro'.

A lo largo de los siglos, numerosos casos de asesinato han sido resueltos gracias al desarrollo de la ciencia forense.

Estos son algunos de los que marcaron hitos:

700 a.C.

Las huellas digitales eran plasmadas en tabletas de barro al hacer transacciones comerciales en la antigua Babilonia.

Pero se cree que no fue sino hasta 1892 que se usaron para ayudar a condenar a un sospechoso de asesinato.

Sucedió en Buenos Aires, cuando los dos hijos de Francisca Rojas fueron encontrados muertos. Ella acusó a un hombre llamado Velásquez. Pero el inspector de la policía encontró una huella digital de un dedo pulgar de la mano en una puerta. Cortó la sección de esa puerta con la huella y la comparó con la de Rojas. Cuando la confrontaron y le mostraron que la huella del pulgar era igual, Francisca Rojas confesó.

1235

Un campesino local de una aldea china fue hallado muerto. Había sido asesinado con una hoz.

Entonces le pidieron a todos los que tuvieran una hoz en la vecindad que las sacaran y las dejaran bajo el calor del sol. Eventualmente las moscas se reunieron en una hoz en particular, identificando así el arma asesina, pues lo que las atraía eran los rastros de sangre.

El perpetrador fue llevado ante la Justicia.

1786

El destino de John Tom, de Lancaster, Inglaterra, se definió cuando encontraron un pedazo de papel en una pistola que coincidía con otro pedazo que tenía en el bolsillo.

Fue condenado por asesinato. Este es uno de los primeros casos documentados de usos de correspondencia física.

1863

El científico alemán Christian Friedrich Schönbein creó la primera prueba de sangre.

Schönbein descubrió la habilidad de la hemoglobina de oxidarse con peróxido de hidrógeno.

Eso produce espuma, lo que resulta en presuntamente el primer test de sangre.

1866

El descubrimiento de huesos en el horno de Adolph Leutgert en una fábrica de salchichas en EE.UU. le cambió la vida.

Se determinó que los huesos eran los restos de su mujer, cuyo cuerpo había sido incinerado, por lo que sólo quedaron fragmentos de las costillas, un pie, un dedo y la calavera. Leutgert fue condenado por asesinato.

1872

La sospecha surgió después de que el noveno miembro de la familia de la inglesa Mary Ann Cotton murió de lo que se pensaba era fiebre entérica.

Los órganos de su hijastro fueron disecados y se les hizo la Prueba de Marsh para detectar arsénico.

Cotton fue condenada por haberlo envenenado.

1932

El laboratorio del FBI (Oficina Federal de Investigación, EE.UU.) fue creado.

Hoy en día emplea a 500 expertos científicos y agentes especiales que trabajan en una instalación puntera en Virginia y se valen de los últimos avances de la ciencia para resolver casos.

Proveen análisis en una gran variedad de áreas que incluyen el examen de ADN, de huellas digitales tomadas de la escena del delito y la vinculación de fragmentos de bombas a los perpetradores del crimen.

1935

Dos cadáveres fueron encontrados en un río en Escocia.

Gracias a los gusanos se pudo determinar que habían sido arrojados al agua hacía entre 10 a 12 días.

Los cuerpos resultaron ser de Isabella Ruxton y su sirvienta Mary Rogerson. El esposo de Isabella, Buck Ruxton, fue sentenciado por los asesinatos.

1940s

Se empezaron a comparar los registros dentales con los dientes de los cadáveres para identificar a los muertos.

El esmalte de los dientes es más duro que cualquier otra sustancia en el cuerpo humano, por lo que las piezas dentales sobreviven por mucho más tiempo.

1986

La primera condena usando evidencia de ADN tuvo lugar cuando un hombre fue juzgado culpable de dos asesinatos separados de unas niñas en edad escolar.

Ambos casos involucraban asalto sexual. Muestras de semen fueron tomadas de los cuerpos.

Alec Jeffreys, de la Universidad de Leicester, Inglaterra, quien había desarrollado la técnica para crear perfiles de ADN, probó de forma concluyente que a ambas chicas las había matado el mismo hombre.

Tras el primer cribado masivo de ADN de la historia, en el que se les pidió a 5.000 hombres de tres pueblos que donaran muestras de sangre o saliva, Colin Pitchfork fue eventualmente atrapado y encarcelado en 1988.

1990s

"El fantasma de Heilbronn", también conocida como "la mujer sin rostro", fue un caso en el que la evidencia creó una leyenda.

Se pensaba que se trataba de una asesina en serie prolífica pues su ADN había aparecido en numerosas escenas de crímenes en Austria, Francia y Alemania, entre los que se contaban seis asesinatos y varios robos, durante la década de los 90 hasta 2009.

En ese año, el ADN apareció en el cuerpo calcinado de un refugiado en Alemania y las autoridades se dieron cuenta que "el fantasma" era realmente el resultado de una contaminación de la evidencia: los bastoncillos de algodón que se usaban para recolectar pruebas provenían de la misma fábrica y lo más probable es que el ADN fuera de alguna empleada que olvidó ponerse guantes.

2012

Hallan culpable a alguien en un caso de asesinato en el que no se encontró el cuerpo, gracias a la ciencia forense digital.

Cuando Suzanne Pilley fue asesinada en Escocia, el sospechoso era su antiguo amante David Gilroy, pero no había suficiente evidencia física para condenarlo.

Un analista forense digital examinó el teléfono de Gilroy.

Cuando un teléfono está apagado, deja registrada la última torre de telefonía móvil a la que estuvo conectado. El día en el que la policía calculaba que él se había deshecho del cuerpo de Suzanne, Gilroy había apagado el teléfono mientras viajaba.

A pesar de que el cuerpo de Suzanne nunca fue encontrado, a Gilroy lo condenaron por asesinato. El veredicto se basó en la actividad inusual registrada en su teléfono, imágenes de CCTV y de cámaras en las carreteras.

Tumbando mitos

Hay unos mitos comunes sobre los asesinos en serie.

Uno es que todos son psicópatas o genios diabólicos. Otro es que todos son solitarios disfuncionales.

Los asesinos en serie son difíciles de atrapar porque a menudo adoptan una máscara de cordura. Aparentan ser personas muy normales por lo que durante mucho tiempo tanto las autoridades como la familia y amigos los pasan por alto.

Otro mito es que quieren que los atrapen.

Es posible que por un corto momento los asesinos en serie sientan alguna forma de complejo de culpa tras haber cometido su crimen pero yo pienso que eso pronto deja de importarles, apenas su "fantasía" o "adicción" necesita de gratificación.

Los asesinos disfrutan demasiado de lo que están haciendo como para querer que los atrapen, pero entre más confiados se sienten, más creen que son inalcanzables, y empiezan a cometer errores humanos que llevan a su captura.

Atrapar a un asesino en serie generalmente es un proceso largo que puede requerir de una combinación de trabajo policíaco minucioso, acumulación de evidencia forense, ayuda de los medios de comunicación, asistencia de las familias y amigos y error humano.