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Yarn bombing: bombardeando con calor y color

Obra de Yarn bombing de Lana Attack |  Lana Attack

Obra de Yarn bombing de Lana Attack | Lana Attack

En Chile, así como en otros países latinoamericanos, el arte callejero hecho con hilo o lana sorprende

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Yarn bombing es arte callejero hecho con hilo o lana. Así lo define Leanne Prain, coautora de "Yarn bombing: el arte del grafiti tejido y de crochet".
La historia del yarn bombing

Sus orígenes son algo confusos. Algunas fuentes lo ubican en Estados Unidos y otras en Europa, refiriéndose a su aparición en 2004 en Holanda o dándole un sitio especial a Magda Sayeg, una tejana que fundó el grupo Knnita Please, en 2005. Pero si se quiere, se encuentran ejemplos anteriores, todos a principios de este milenio.

Deadly Knitshade, una artista callejera londinense, llevó el concepto un paso más adelante en 2009, pasando de sencillamente "abrigar" objetos para contar una historia con sus creaciones y las del colectivo que fundó.

Hoy en día, desde Canadá hasta Chile, desde Reino Unido hasta Dubai, explosiones de colores de repente se apoderan de lugares olvidados por ser poco concurridos o tan familiares que se tornan invisibles.

Agrega que "en su forma más básica, puede ser algo tan simple como un rectángulo tejido envolviendo el tronco de un árbol o más complejo, cubriendo autos, rascacielos, aeroplanos, tanques de guerra y otras grandes esculturas".

"Yarn bombing es un nuevo tipo de arte público que encuentra su lugar al lado de la escultura convencional, murales o arte callejero", le dice Carol Zou, codirectora de Yarn Bombing Los Ángeles a Valeria Perasso de BBC Mundo.

"Es una manera de utilizar un medio muy tradicional -tejer y hacer crochet-, que usualmente existe dentro del hogar y es practicado por mujeres, y salir con eso a la calle, que es un lugar muy público y dominado por los varones", señala Zou, introduciendo el trasfondo de este movimiento que se ha extendido por todo el mundo.

¿Decoración...

Yarn bombing también es conocido como "grafiti lanudo".

No obstante, aunque el grafiti puede ser sencillamente lindo, a menudo es asociado con palabras como "provocador", "político", "protesta"... ¿se puede decir lo mismo del yarn bombing? ¿tiene toda esa belleza un trasfondo?

Ciertamente los términos parecen indicarlo: aunque entre hispanoparlantes se ha mantenido el término en inglés, yarn bombing se traduciría literalmente como "bombardeo con lana". Su nombre alternativo es yarn storming, que sería "asalto con lana", o guerrilla knitting, algo así como guerrilla tejedora.

A la chilena Camila Larsen, quien abandonó el periodismo por el tejido y es una entusiasta del yarn bombing, le molesta que el movimiento se apropie de un lenguaje que quizás no les corresponde.

"Mi problema con este tipo de movimiento es que cuando utilizan ese lenguaje hacen que parezca algo político o algo ideológico o subversivo. Pero quienes realizan estas actividades son en su mayoría mujeres burguesas. De hecho, el costo de los materiales lo pone en evidencia. Y se realiza en lugares de la ciudad seguros, sin riesgo".

"En Santiago, por ejemplo, este sábado se cerebra el Día internacional de Yarn Bombing en un parque muy tradicional pero que últimamente está muy controlado por la policía. Restringen el tipo de actividades que se pueden llevar a cabo en él. En lugar de resistirse contra la policía o protestar contra el Municipio, (tener ese parque como sede) refuerza una idea pasiva".

"Por el lenguaje que se utiliza, parecería que se está resistiendo algo, pero en verdad no", concluye Larsen. Y aclara: "a mí me parece lindo: una vez iba caminado por Santiago y me encontré con un árbol lleno de tejido y, claro, me emocionó, pero no pasa de eso".

...o subversión?

¿Mera decoración?, le preguntó BBC Mundo a Prain.

"El acto de yarn bombing como un proceso político depende del artista. Algunos tienen intenciones políticas y crean piezas fuertes para recuperar calles de la ciudad o domesticar espacios públicos donde tradicionalmente se ha rechazado a las mujeres. Pero hay otros artistas que se mantienen lejos de la política: lo hacen porque es divertido y le da cierto encanto al entorno", señala Prain.

En cualquier caso, para Prain, hay algo inherentemente político en esos pequeños actos, así quienes los hagan no estén conscientes de ello: "están tomando una forma artística tradicionalmente femenina y desvalorada y poniéndola en un espacio público al lado de esculturas convencionales y grafiti agresivo".

Para Prain, el que aparezca en un contexto público, lleva a cuestionarse por qué esas obras no se consideran a la altura de se considera menos que la pintura o escultura. "¿Es porque está asociado con las mujeres, porque sólo debe hacerse para otros?".

La belleza de lo efímero


El proyecto Granny Squares culminó con el Craft and Folk Arts Museum de Los Ángeles cubierto de cuadritos coloridos.

Subversivo o no, Zou apunta que la idea es volver a imaginar el paisaje urbano.

Su acercamiento al movimiento se profundizó recientemente gracias a proyecto del Craft and Folk Arts Museum de Los Ángeles, que concluyó con la fachada del museo cubierta con una fantasía lanuda y colorida.

"Casi todo sucedió online -que fue donde pusimos el llamado para que nos enviaran 'cuadritos de abuela' (cuadritos en crochet)-. Así que empezaron a hablar entre ellas, alguien de Alemania le preguntaba a alquien en EE.UU. cómo hacía ese patrón, etc.".

Y llegaron, varios cientos de ellos provenientes de 50 estados de EE.UU. y 25 países del mundo. Con ellos se cubrió la fachada del museo.

A Zou, parte de la guerrilla tejedora que orquestó la iniciativa, la experiencia le permitió apreciar la magia de lo pasajero.

"Por ser temporal, el proceso se torna más importante que la obra misma, que no es permanente. Lo que queda son todas las relaciones que se construyen durante el proceso", le dijo a BBC Mundo.

Gracias a ellas, hubo cuadritos que llegaron de lugares inesperados, como Irán, a pesar de que no se podía usar el correo directo.

"Una amiga de una amiga fue a Irán y lo trajo a Turquía y otra amiga que viajó a Los Ángeles lo trajo consigo".

Otro vino de una aldea escondida en Turquía.

"Nos preguntamos cómo se enteraron pues casi todos los cuadros que llegaron del extranjero venían de grandes ciudades. Resulta que una neurocirujana que trabaja en áreas rurales se había enterado de la iniciativa en Estambul y le pareció buena idea para ayudar a sus pacientes a recobrar habilidades motoras. ¡Es sencillamente fenomenal!"

Las experiencias subrayan lo que parece una característica del yarn bombing. Mientras que en otras artes crear es a menudo solitario, particularmente cuando se trata de arte callejero, yarn bombing es comunitario.

Cuando uno se pasea por los miles de sitios en internet que se dedican al tema, la sensación es de conexión, de admiración y valoración del trabajo de los otros, de un sincero entusiasmo ante las obras que en cualquier lugar del mundo aparecen para sorprender a los desprevenidos.

Es, apropiadamente, un gran tejido, con puntadas en todas las esquinas del planeta, hecho mujeres que quieren, como menos, encantar.