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¿Qué tiene que ver Vladimir Putin con las montañas de queso que se acumulan en EE UU?

Estados Unidos enfrenta la sobreoferta más grande de queso desde la década de 1980 | GETTY

Estados Unidos enfrenta la sobreoferta más grande de queso desde la década de 1980 | GETTY

Estados Unidos no sabe qué hacer con tanto queso

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Una consecuencia inesperada de un conflicto diplomático lejano ha contribuido a que en ese país se acumule un inventario de 540 millones de kilos de queso, el mayor en décadas, sin que nadie sepa bien qué hacer con él.

La razón inmediata viene de las tensiones que surgieron en Europa Oriental en 2014luego que Estados Unidos y la Unión Europea impusieran sanciones contra Rusia luego de la crisis ucraniana y la anexión de Crimea.

El gobierno del presidente ruso, Vladimir Putin, se vengó imponiendo sanciones contra los productos de la UE.

Y los productores europeos de queso, súbitamente sin uno de sus mercados importantes, volcaron su producción hacia Estados Unidos, contribuyendo a un enorme superávit de queso en ese país.

-1.190 millones de libras Inventario de queso almacenado en Estados Unidos.

-36 libras Consumo promedio anual de queso en Estados Unidos.

¿Qué hacer con tanto queso?

Los analistas advierten que cada persona en Estados Unidos tendría que comer 1,3 kilos extra de queso este año para terminar con las existencias del producto.

Incluso en una nación que consume en promedio 36 libras del derivado lácteo por habitante cada año, pocos creen que el inventario se reduzca sustancialmente en el corto plazo.

Queso

Junto con hechos geopolíticos como el conflicto entre Europa y Rusia, la situación se ve acrecentada por circunstancias económicas.

El impacto del dólar

El dólar estadounidense ha estado apreciándose frente a las demás monedas en el último año, lo que ha abaratado sustancialmente las importaciones de ese país. Los estadounidenses han usado el dólar caro para comprar más alimentos en el exterior, justo cuando estaba empezando a aumentar la producción agrícola local debido a inversiones que se hicieron en años anteriores, cuando la situación del dólar era la inversa.

Queso

Foto: Getty

Hace apenas unos años el dólar barato hacía muy competitivas las exportaciones estadounidenses de alimentos, por lo que muchos productores habían invertido generosas sumas para aumentar su producción, previendo un auge de exportaciones.

Hoy los agricultores estadounidenses enfrentan una especie de tormenta perfecta, con sobreproducción interna y crecientes importaciones.

Que como en el caso del queso, están acumulándose en bodegas a lo largo del país.

¿Y si lo regalan?

Impacta también en esta sobreabundancia, el efecto de muchos años en los que el gobierno federal subsidió la producción de leche.

Tanto así, reporta el diario Washington Post en artículo reciente, que el mismo gobierno lleva años incentivando el consumo de queso para buscar que hacer con los excedentes de leche del país.

Por lo que en años recientes agencias apoyadas por el gobierno en Washington ayudaron a desarrollar productos como las quesadillas dobles vendidas en la cadenaTaco Bell o las pizzas con queso extra ofrecido por Pizza Hut, según reporta el diario de la capital estadounidense.

Pero si todo esto no es suficiente para despejar los inventarios, dirán algunos: ¿por qué no lo regalan a los más necesitados?

Esto ya se intentó en el pasado.

Durante la década de 1980, en otro periodo de sobreproducción, era el mismo gobierno el que almacenaba queso en grandes bodegas estatales, buscando así regular el mercado y mantener la estabilidad en los precios.

Se guardaron quesos, maíz y otros alimentos, a veces en cavernas alquiladas por el gobierno, a falta de espacio suficiente en las bodegas. Hasta que tampoco cupo ahí, y los costos logísticos de ese almacenamiento se hacían cada vez más complejos.

Paradójicamente, en esa década durante el muy conservador gobierno de Ronald Reagan, cuya filosofía se centraba fuertemente en acabar lo que él veía como una dependencia nociva de los pobres frente a la ayuda estatal, el Tío Sam regaló miles de toneladas de queso a personas pobres dentro y fuera del país, para acabar con esos inventarios.

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