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Venezuela: quién está detrás de la campaña de los desnudos en Twitter

La composición que vio Siso y que salió de la oficina de Cie | BBC Mundo

La composición que vio Siso y que salió de la oficina de Cie | BBC Mundo

El jueves pasado un reportero venezolano captó las imágenes de un joven siendo desnudado por un grupo de encapuchados en el predio de la Universidad Central de Venezuela (UCV)

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Un día después, los usuarios de Twitter empezaron a ver imágenes de personas sin sus ropas, quienes se adhirieron a una campaña espontánea y subieron a la red social sus fotos al desnudo.

"Me pareció una iniciativa hermosísima y quise formar parte de eso", le dijo a BBC Mundo Geraldine Siso (@geralsisom), quien estudió en la UCV y hoy es ama de casa.

"A mi esposo no le gustó la idea cuando se la planteé. A él le preocupaba que fuera un desnudo. Pero cuando vio que, de hecho, es una imagen muy respetuosa y hasta artística, le encantó", agregó en la conversación que mantuvo vía Facebook con BBC Mundo.

Dijo que en general recibió respuestas muy respetuosas y alentadoras, como la de una cuñada que la llamó "valiente".

La reacción más bonita, dijo, le llegó de sus padres. "Mi mamá confesó que lloró al ver la foto, estaba muy conmovida; mi papá no dijo ni una palabra ¡pero compartió la foto en su muro (de Facebook)!".

Experiencia publicitaria

Siso vio desnudos de otros en Twitter antes de sumarse a la iniciativa.

"Era una composición de varias fotos, todas con el mismo fondo, el mismo formato. Claramente, era una campaña de agencia".

Tenía razón. Las primeras fotos fueron hechas en una agencia, pero no fue una iniciativa de la empresa, sino una idea personal del vicepresidente creativo, Ricardo Cie @panamayor.

"El jueves por la noche, cuando vi el video (del muchacho desnudado en la UCV), me pegó mucho y sentí... se me ocurrió esta idea", le confesó Cie a BBC Mundo.

"Se lo conté a mi esposa; que me provocaba tomarme una foto y subirla, como para decirle al chico que estaba acompañado".

Después de compartir la idea con algunos compañeros, cinco accedieron a participar. Luego de que tomaran las primeras tres fotos, otros se sumaron.

En total, 16 decidieron finalmente formar parte de la idea.

Una de ellas fue Eliana Mora Golding (@Eliale7), quien le contó por correo electrónico a BBC Mundo qué respuesta recibió tras difundir su imagen.

"Mi familia y amigos fueron bastante receptivos, el comentario en general fue que es una manera distinta de protestar, pacífica e inteligente", dijo.

"Nadie se ofendió en general", agregó, "pero sí recibimos comentarios negativos".

El poder de la TV

Como Cie, de 44 años, trabaja desde hace 20 en publicidad y ahora se dedica al área digital, pensó cuál sería la mejor estrategia para difundirlos.

"Decidimos aprovechar el hashtag de CNN del programa de las 9.30, que era #ConcluUCV", contó.

Y lo asociaron con los que habían ideado para difundir las fotos: #MejorDesnudosQue y #DesnudosConLaUCV.

Cada uno de los fotografiados de la agencia subió así su desnudo a su propia cuenta de Twitter.

"Cuando terminó (el programa) hubo pocos retuiteos y después se disparó (el número de retuits) en la noche (del viernes)".

Más tarde los hashtags se volvieron trending topics en Venezuela.

Entre el viernes y el mediodía del lunes (hora GMT ), #MejorDesnudosQue, tuvo algo más de 201.300 menciones en Twitter, de acuerdo con datos de Sysomos. #DesnudosConLaUCV tuvo casi 120.000.

Para tener cierta perspectiva, entre el 14 y el 17 de marzo, uno de los más populares hashtags recientes en Venezuela en Twitter, #SOSVenezuela, sumó algo más de 465.500 menciones.

"Una cuestión de fe"

Cie reconoce que esta experiencia nació de una cabeza que piensa en términos de publicidad, y que le sirvió para probar cómo funcionan los mensajes y la distribución viral en Twitter.

Pero insiste en que el origen fue por la sorpresa ante lo que vio y que la agencia no tuvo nada que ver. "Nos llamaron (directivos de la empresa) pidiendo que no los mecionáramos", contó.

Dijo que simplemente buscaban "acompañar" al chico que fue desnudado, y ver si conseguían sumar a más personas que se tomaran fotos espontáneamente tras ver sus imágenes en Twitter.

"Mi deseo era que la gente se animara, pero la verdad no pensé, no sabía, si sucedería", dijo. "Era una cuestión de fe. No tenía tanta".

Finalmente, decenas terminaron subiendo sus desnudos a Twitter, como Geraldine Siso o Samantha Llovera (@samanthallovera), una estudiante de comunicación social de Carabobo, en el centro del país.

¿Sin vergüenza?

En conversación con BBC Mundo via Twitter, Llovera dijo: "Me pareció una forma muy bonita de apoyar a esos estudiantes que fueron maltratados. Es algo simple pero de mucho significado".

¿Tuvo vergüenza? "La verdad, me dio un poco de nervio (vergüenza) pero no lo pensé dos veces para hacerlo".

"Siempre me ha gustado esto de los desnudos por una buena causa", aunque la joven de 22 años aclaró que es la primera vez que lo hace.

De hecho, la impulsó su madre, quien al igual que su hermana, también se tomó una foto desnuda y la subió a la red social.

Llovera reconoció que su participación también le dio cierto estatus en Twitter: "Me gané más de cien seguidores por las fotografías".

Pero aclaró que "muchos creen que éstas campañas se crean por farándula, por bromear, pero las personas que colaboramos lo hacemos seriamente".

"Hubo críticas por Twitter, pero fueron más la felicitaciones".

"Creo que el chico al que desnudaron se debe sentir apoyado por todo esto. No fue a él solo a quien desnudaron. Fue a todos los venezolanos", agregó Llovera.

Los primeros 16 desnudos

Los primeros 16 desnudos fueron tomados en la agencia de publicidad en la que trabaja Ricardo Cie.

Pero en un ambiente tan público, ¿cómo hicieron para tomarse fotos al desnudo entre compañeros de trabajo?

"Lo hicimos en una sala de reuniones", le dijo a BBC Mundo Cie, porque tenía la pared blanca que querían usar.

Pero, explicó, esa sala "tiene una puerta de vidrio esmerilado que da hacia la oficina" y puede verse desde otras oficinas que están frente a la suya.

"O sea que te podían ver". Decidieron, entonces, implementar un "sistema para anular la verguenza".

Primero entraba sola la persona que iba a ser fotografiada. Apagaba la luz para que no la vieran.

"Se desnudaba, pegaba un grito, una persona de su confianza entraba" y luego de encender la luz momentáneamente "tomaba la foto y salía para que (el fotografiado) se vistiera".

Luego volvían a apagar la luz.

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