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Teodoro Petkoff: "Los venezolanos no permitirán una dictadura"

La que fue durante años su oficina, ahora Tal Cual va para unas instalaciones más pequeñas/ BBC MUNDO

La que fue durante años su oficina, ahora Tal Cual va para unas instalaciones más pequeñas/ BBC MUNDO

"No le voy a pedir permiso a Diosdado para salir del país", dice Petkoff, quien fue militante de izquierda y guerrillero

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Teodoro Petkoff no iba a su oficina desde diciembre, hasta que se enteró, hace dos semanas, de que su trayectoria será celebrada por el prestigioso premio español Ortega y Gasset. Desde entonces ha ido tres veces.

Una enfermedad le impedía salir de su casa el año pasado. Y el cierre parcial en febrero de su periódico, Tal Cual, no ayudó.

Petkoff, de 83 años de edad, no podrá asistir este miércoles en Madrid a la ceremonia de premiación, porque sobre él recaen dos demandas por injuria y calumnia interpuestas por el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, que le prohíben salir de Venezuela.

"No le voy a pedir permiso a Diosdado para salir del país", dice Petkoff, quien fue militante de izquierda y guerrillero. Hoy es uno de los periodistas que más ha criticado al gobierno socialista que lleva 16 años en el poder en Venezuela.

Durante esa década y media Tal Cual ha recibido –y perdido– decenas de demandas por cientos de miles de dólares. Ha tenido problemas por publicidad, por falta de papel, por bajos ingresos.

"Pero no nos han podido callar", señala Petkoff.

En su oficina vacía, en vísperas de mudarse a un espacio más pequeño, el galardonado periodista habló con BBC Mundo.

¿Lo animó el premio?

Claro, las buenas noticias a todo el mundo le alegran. Sobre todo si es un premio periodístico y político.

¿Político? ¿En qué sentido?

Porque es un premio a una trayectoria. Y yo siempre he sido un político. Sigo siendo un político, un activista. Pensar que el premio no tiene significación política es ver lo que no es.

Pero ¿y no se supone que el periodista no debe tener militancia política?

Eso es cuestión de gustos. Yo nunca he querido ser objetivo. Siempre he tenido una posición política basada en valores y principios. Y tengo mi derecho. Que un político ejerza el periodismo no es un crimen. Criminales fueron los periodistas deDer Stürmer, el semanario de Hitler.


¿Por qué terminó haciendo periodismo?

Es algo que nunca me imaginé, mucho menos que me fuera a apasionar tanto y que fuera a descubrir esa vocación tardía. El periodismo es una manera de estar vivo, de comprender el país, de luchar por los valores que uno considera vitales y esenciales, sobre todo cuando sientes que se están violando. El periodismo es una entrega al país que amas.

El Ortega y Gasset lo va a recibir por usted el expresidente español Felipe González, quien ha manifestado, como otros expresidentes, su intención de mediar entre la oposición y el gobierno venezolano. ¿De qué sirven estas iniciativas?

En el mundo de hoy, globalizado, ningún país puede pretender que sus fronteras están cerradas a cal y canto y que nadie tiene derecho a opinar sobre la política de ese país.

Pero el presidente Nicolás Maduro insiste en que esta iniciativas son parte de un plan intervencionista. El gobierno parece radicalizarse más cada vez que se opina desde afuera. ¿Esas iniciativas no tienen un efecto contraproducente?

Claro, esa es una posibilidad. Pero el gobierno sabe que eso tiene un costo que puede erosionarlo, no solo internacional sino nacionalmente. A la gente, incluso en las bases del chavismo, le preocupa que el gobierno que defienden, que su gobierno, no tenga buena reputación en el exterior.

Venezuela está pasando por tiempos difíciles. ¿Cómo va a salir de esta?

Hemos estado mucho peor y salimos de esas. En los años 50, por ejemplo, vivimos 10 años de una dictadura, la de (Marcos) Pérez Jiménez, que fue militar y criminal. Hubo miles de presos y unas cuantas decenas de muertos. Esta vez las instituciones democráticas han resistido al gobierno y el desenlace de esta situación será democrático.


Entonces para usted sí hay democracia en Venezuela…

Sí, la democracia está viva. Acosada. Pero viva.

Pero ahora también hay presos y decenas de muertos que para muchos son responsabilidad del gobierno. Para mucha gente no hay diferencia entre el gobierno de Maduro y una dictadura. ¿Cuál es entonces la diferencia?

La diferencia es que tú y yo estemos acá sentados hablando. Que vayas a publicar esta entrevista y a la salida no te esté esperando un policía. Esa es una diferencia. Este es un gobierno autoritario, pero no dictatorial. Si vamos a llamar a cualquier gobierno dictadura, ¿qué expresión vamos a usar para hablar de (Augusto) Pinochet o de (Marcos) Pérez Jiménez? Que las libertades democráticas se respeten a medias (en Venezuela) no significa que estemos en dictadura.

Y si no estamos en dictadura, ¿estamos en camino hacia la dictadura?

No creo. Los venezolanos no lo permitirán. La gente antes de que eso pase se podrá pronunciar en las urnas, y una oportunidad son las elecciones parlamentarias de este año. Si la oposición logra una mayoría, tendrá un espacio político muy amplio que puede dar con una transición. Creo que Maduro puede terminar su periodo (en 2019) y el chavismo puede ser derrotado.

¿Cuál es la diferencia entre Chávez y Maduro?

Del cielo a la tierra. Chávez, por mucho que tuviera una visión militarista de la política, tenía un sentido democrático en su relación con el país. Esto les puede resultar chocante a muchos antichavistas. Pero yo siento que Chávez se movía bien en el país que dirigía. No rehuía al debate. No se escudaba en su poder presidencial para hacerle frente a las consecuencias de sus actos. Pero Maduro tiene otra personalidad: tiene entrenamiento político, pero sin talante. Ni talento. Si Chávez se sentía en la necesidad de hacer una política impopular, la hacía. Maduro no tiene ese espíritu.