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Cómo puede Silicon Valley atraer (y mantener) a más mujeres en el negocio

La falta de miedo al fracaso es una de las señas de identidad de Silicon Valley | BBC Mundo

La falta de miedo al fracaso es una de las señas de identidad de Silicon Valley | BBC Mundo

Como una de las mujeres de más alto perfil en Silicon Valley, la jefa de publicidad de Google, Susan Wojcicki, es testigo frecuente de los retos que las de su género enfrentan en el mundo de la tecnología

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Y los problemas pueden empezar antes de llegar a la oficina.

Por ejemplo, un día notó que su hijo estaba haciéndose con el control de acceso a la tecnología en la casa y dejando por fuera a su hermana.

"Me di cuenta de que, básicamente, mi hijo había monopolizado la computadora".

"Mi hija simplemente se había rendido y había permitido que él la usara todo el tiempo; pensaba que las computadoras no eran tan interesantes", agregó.

Wojcicki trató de equilibrar la balanza enviando a su hija a un campamento de verano dedicado a la tecnología.

Sin embargo, la joven regresó a casa quejándose de que el campamento estaba lleno de chicos.

"Me di cuenta de lo fácil que es dejar que las niñas se duerman en los laureles, en cierta forma", señala.

¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué hay tan pocas mujeres en el mundo de la tecnología, y las pocas que hay tienden a no quedarse?

Fue lo que investigó el programa de la BBC Newshour, en conversación con varias de las mujeres involucradas en este competitivo universo,mejor representado por el icónico Silicon Valley, en California.

Se buscan mujeres

Sólo un quinto de los graduados en Ciencias de la Computación en Estados Unidos son mujeres.

La ejecutiva de Google cree que se necesitan más mujeres en áreas de tecnología para crear mejores productos.

Wojcicki cita estudios que muestran que equipos diversos crean mejores productos y que, como consumidoras de tecnología, las mujeres deberían estar más involucradas en su concepción.

"Traemos experiencias diferentes a la mesa", dice Wojcicki.

Aún más, el creciente dominio de la tecnología significa que en el futuro muchos aspectos de la vida cotidiana incorporarán un elemento tecnológico.

La científica en computación Telle Whitney coincide con este argumento. Whitney dirige el Instituto Anita Borg, un grupo que promueve la diversidad de género en Silicon Valley.

En su opinión, se requiere de conocimientos en computación para resolver muchos de nuestros problemas, del cambio climático a la educación por internet.

"Si quieres cambiar el futuro, tienes que hacer parte de la computación", dice.

Meritocracia y desertoras

Sin embargo, el problema no se limita a que haya pocas mujeres interesadas en el mundo de la tecnología.

Muchas mujeres que sí se involucran desisten rápidamente.

La doctora Whitney asegura que dos veces más mujeres que hombres abandonan la industria.

"Simplemente se sienten incómodas", dice.

Según Whitney, hay mucho sexismo inconsciente en el negocio. Además, los horarios prolongados puede resultar difíciles para las que son madres.

Algunas mujeres creen que las mismas fortalezas de Silicon Valley pueden dar origen a una persistente cultura de discriminación.

"Silicon Valley apuesta fuerte por su propia imagen meritocrática", dice la bloguera y directora de productos de Basho, una empresa dedicada a la distribución de tecnología de bases de datos, Shanley Kane.

"Esta creencia -según la cual cualquiera puede alcanzar la cima con inteligencia y trabajo duro- evita, de hecho, que sometamos esa cultura a la crítica", añade.

Mujeres silenciadas

Aún más, Kane advierte que ciertos hombres de la comunidad le hacen difícil a las mujeres hacerse oír, así que muchas simplemente ni lo intentan.

La ejecutiva apunta al crecimiento de la cultura del "brogrammer" en los últimos cinco años, una expresión que describe al programador que actúa de modo ruidoso e intrépido.

Kane cree que este cambio frente al estereotipo del geek reservado y esta evolución hacia un nuevo tipo de personalidad hipermasculina se está produciendo como resultado del esfuerzo de algunos hombres por recuperar el poder.

"Ahora tenemos un (nuevo) estereotipo del geek que está comenzando a imponerse, extremadamente agresivo, hipersexual e hipermasculino, lo cual es increíblemente amenazante para las mujeres", señala.

Las mujeres que alzan la voz, como ella misma, pueden enfrentar una crítica muy dura.

En su opinión, este ambiente acalla el debate.

"La apabullante voz de las mujeres en tecnología, que denuncian patriarcado y opresión, que hablan de los problemas que enfrentamos actualmente es, de hecho, la voz del silencio", dice. "Muchas mujeres no hablan de eso. El silencio es la modalidad por defecto".

El escrutinio que las mujeres pueden enfrentar también las lleva a sentirse bajo presión de tener un desempeño descollante todo el tiempo, o de arriesgar un despido por su condición femenina.

Kristen Pownell es una estudiante de ingeniería de 19 años de la Universidad de Stanford.

"Este año comencé mis cursos principales de ingeniería, y el primer día que entré al aula quedé estupefacta", dice.

"En mi clase, de 50 personas, había tres, cuatro o quizás cinco mujeres. Era muy notoria la brecha", añade.

La estudiante encuentra intimidante ser sólo una de un puñado de mujeres y siente la presión de tener que demostrar sus capacidades.

"Tengo un miedo irracional por el que siento que represento a las mujeres en todas partes, y que necesito probar lo que valgo para mantener mi feminidad", señala.

Pownell cree que los grupos de apoyo son importantes para que las mujeres se sientan menos aisladas. Ella misma anima a jóvenes de secundaria a estudiar ciencia y tecnología.

Las mujeres pueden cambiar

Tal vez la mejor manera de abordar el problema que enfrentan las mujeres en este campo es que más mujeres se incorporen a la industria.
Wojcicki está intentando atraer a más de sus congéneres al mundo de la tecnología y asegura que ahí hay lugar para ellas.

El universo tecnológico es creativo y orientado al trabajo en equipo, dice, y permite que las personas creen productos que pueden ser utilizados en el mundo entero.

Sumarse al mundo tecnológico también puede cambiar su cultura, argumenta.

"Si todas esas chicas decidieran unirse a la industria, podrían cambiarla", afirma.

"Pueden hacer que funcione diferente. Pueden hacer que opere de la forma en que ellas quieran".

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