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Real Madrid busca terminar con su "obsesión"

En los festejos de 2002, ya pensando en "La Décima" / BBC MUNDO

En los festejos de 2002, ya pensando en "La Décima" / BBC MUNDO

El espectacular gol de Zinedine Zidane en la final de la Liga de Campeones en 2002 proporcionó un momento icónico al Real Madrid. Desde entonces, los seguidores madridistas en todo el mundo han estado esperando el día de la celebración del hito del décimo éxito en el torneo

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"La Décima" nunca se alejó de sus pensamientos.

Este sábado van por ella ante sus vecinos del Atlético de Madrid en la final que se disputa a partir de las 18:45 GMT en el Estadio de la Luz de Lisboa (Portugal).

Tan es así, que en los festejos de la novena Liga de Campeones hace 12 años el presidente de la institución, Florentino Pérez (también mandatario ahora), dijo que el club iría por la 10ª y la 11ª.

Pero para los estándares madridista, se ha demorado más de la cuenta. "La Décima" se ha convertido en una obsesión.

Es por ello que, de acuerdo con un sondeo del diario deportivo español Marca, casi nueve de cada diez encuestados afirmaron esta semana que no levantar el trofeo este sábado sería un "fracaso".

"Desde el primer día que llegué aquí todo ha girado en torno a 'La Décima'", dijo al diario británico Daily Maily el entrenador del Real Madrid, el italiano Carlo Ancelotti, quien dirige al club desde el año pasado.

Con este panorama, Real Madrid tiene un pie en la gloria y otro en el borde de una inmensa decepción.

En el entorno de extrema presión del club con más glamour y casi sin rival en lo mediático, no hay término medio.

Si ganan, los héroes serán aclamados como leyendas; si pierden, será un fracaso imperdonable.

Si ganan, el pobre final de temporada en la Liga, donde terminaron terceros detrás de Atlético de Madrid y Barcelona, será visto como un período de preparación física y mental para un premio mayor; si pierden, habrá una condena por el nefasto desenlace.

Un análisis objetivo y equilibrado de la primera temporada de Ancelotti como técnico debería concluir con que ha sido buena, aunque no espectacular.

Introdujo un nuevo estilo de juego para sustituir el enfoque de contraataque de José Mourinho, integró nuevos fichajes y obtuvo la Copa del Rey.

Sin embargo, a los ojos de muchos aficionados y de algunos frenéticos medios de comunicación españoles nada de eso realmente importa en este momento.

La única cosa que cuenta es si Ancelotti puede finalmente poner fin a la larga espera de su club por su décima corona europea.

De no conseguirla, la temporada será olvidada y su trabajo estará amenazado.

Esta situación desproporcionada deriva de la obsesión del Real Madrid con el éxito en el escenario europeo.

Es una mentalidad de larga data provocada por su éxito inicial en el continente al ganar las cinco primeras Copas de Europa tras el inicio de la competencia en 1955.

Esos triunfos le permitieron fomentar un sentimiento de superioridad sobre el resto de Europa y especialmente sobre su rival Barcelona, cuyo primer título no llegó hasta 1992.

Luego el Madrid sumó tres más (1998, 2000 y 2002). La última con esa recordada volea de Zidane para poner el 2-1 contra el alemán Bayern Leverkussen en la final en Glasgow.

La final de esta semana también es especial por el hecho de que el rival es el Atlético de Madrid, que se coronó en la Liga una semana atrás.

Se trata de la primera vez que la final del máximo trofeo europeo a nivel de clubes lo disputan dos de la misma ciudad.

Y mientras que el Real Madrid ha tratado de convencerse a sí mismo y al mundo que no se sienten bajo presión, esa en realidad es la situación para el equipo del argentino Diego Simeone, que entrará a la cancha sabiendo que ya han superado ampliamente todas las expectativas.

El cabezazo del uruguayo Diego Godín en el Camp Nou aseguró una semana atrás el primer título en la Liga en 18 años para el club, lo que significa que el Atlético tiene mucho más para ganar que para perder.

Aunque sean derrotados, en el marco de la temporada serán vistos como históricos ganadores a ojos de sus seguidores.

Entre las preocupaciones del Real Madrid se encuentra la ausencia por suspensión del mediocampista Xabi Alonso, que juega un papel fundamental en el equipo.

El efecto que tendrá sobre la estructura y equilibrio del equipo sólo sirve para incrementar el ambiente de tensión en torno a los preparativos madridistas y no hay duda de que es el equipo bajo presión.

Cómo manejen esa carga puede ser un factor decisivo a la hora de determinar si "La Décima" será del Real Madrid o si la angustiosa espera continuará.