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¿Puede Italo Calvino salvar a los jardines del Mediterráneo?

La plaga del picudo rojo llegó también a las palmeras de Villa Nobel, la residencia de Alfred Nobel en San Remo, sede del encuentro europeo

La plaga del picudo rojo llegó también a las palmeras de Villa Nobel, la residencia de Alfred Nobel en San Remo, sede del encuentro europeo

Las palmeras del Mediterráneo están en serio peligro y ante la falta de respuestas de la ciencia, un grupo de botánicos europeos decidió enlistar un nuevo aliado: el genio literario de uno de los escritores italianos más célebres del siglo XX

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En su libro "La hormiga argentina", Italo Calvino "narra la lucha contra una plaga de hormigas invasoras en las costas de Liguria, que acaban colonizando cultivos, viviendas y vidas en San Remo", dijo el botánico español Bernabé Moya, director del departamento de Árboles Monumentales de la Diputación de Valencia y uno los organizadores de la Bienal Europea de Palmeras que tiene lugar esta semana en San Remo.

Cien años después del relato de Calvino y en el mismo sitio, la historia se repite. Un nuevo invasor, el picudo rojo, avanza en forma implacable amenazando con devastar las poblaciones de palmeras y cambiar para siempre el paisaje del Mediterráneo.

Moya y otros colegas creen que el mensaje del escritor italiano puede ayudar a llamar la atención sobre la batalla sin cuartel que están perdiendo las palmeras europeas. La Bienal incluirá un homenaje a Calvino, cuya obra es vista por los científicos como una advertencia del impacto nefasto que especies como el picudo pueden causar ante la falta de medidas tempranas.

Desazón

"La hormiga argentina nos presenta a un protagonista anónimo que se instala con su familia en una ciudad costera, buscando una vida más tranquila para alejarse de las angustias y zozobras de un mundo cada vez más difícil, laberíntico y veloz", señala Moya.

"Valiéndose de potentes imágenes visuales Calvino va describiendo una realidad invasora inquietante, cargada de ansiedad, incertidumbre y desazón, pero sin renunciar al sentido del humor ni a la capacidad crítica del narrador".

Esa misma desazón es la que muchos científicos sienten ahora ante el avance del picudo rojo, un escarabajo que tiene su origen en el oriente asiático en bosques tropicales y subtropicales que ha ido avanzando y ha terminado llegando a Europa a fines del siglo pasado a través de la importación de palmeras datileras adultas para las nuevas urbanizaciones.

"Es una plaga que no tiene enemigos ni ha habido formas eficaces de controlarla. Lo que sabemos hasta ahora es que todas las especies de palmeras con las que ha tenido relación pueden pasar a formar parte de su dieta".

El picudo está devastando las palmeras nativas y tiene diferentes tipos de ataque.

"A diferencia de los árboles, las palmeras sólo suelen tener una yema muy grande situada en el extremo superior donde están las hojas. Es el sitio favorito y preferido del picudo que entra allí y deposita sus huevos, aparecen las larvas a modo de colonias de tal manera que se pueden encontrar hasta más de mil picudos en cada una de las palmeras".

"La situación es muy terrible porque se están produciendo ataques muy fuertes tanto en los palmerales autóctonos naturales de Europa como en el conjunto de palmeras que se han introducido a lo largo de la historia y forman parte de los famosos, conocidos y emblemáticos jardines mediterráneos".

La muerte de los dátiles

Moya cree que uno de los grandes problemas es que no se tomaron medidas preventivas en el momento adecuado.

Durante la época de boom urbanístico en la costa mediterránea se quiso crear urbanizaciones con jardines maduros y a pesar de las advertencias se importaron palmeras adultas.

"Se conocía que el insecto venía progresando y habría que haber evitado la importación de palmeras adultas de gran porte"

"Existe un movimiento de palmeras adultas muy grandes que vienen del norte de África y Sudamérica. En las palmeras de Sudamérica vino otra plaga que se llama paisandisia arcon".

Para el botánico, trasladar material vegetal vivo de grandes dimensiones de una a otra parte del planeta está demostrando que ello acarrea también el traslado de enfermedades.

"Cuando hablamos de una planta pequeña en maceta que ha sido cultivada en invernadero o de una semilla o fruta hay controles eficaces y exactos. Pero si se pretende trasladar toda una palmera que puede pesar 10 o 15 toneladas, que son enormes y llevan tierra, hay un riesgo enorme de causar daños a la ecología y a la economía".

El picudo ha causado en Egipto la muerte de medio millón de palmeras datileras, según Moya. "En Europa los datos son más difíciles de conseguir pero estamos hablando de cientos de miles de palmeras".

Padres botánicos

La Bienal en San Remo congregará a científicos y también artistas, comprometidos con rescatar tradiciones populares como el trenzado de las palmas para la Pascua.

"Las palmeras habitualmente se han considerado como una cosa decorativa y en cierto sentido un poco banal. Durante muchos años no había ningún grupo profesional sea de botánicos, ingenieros agrónomos o forestales dedicados al tema, por lo que ante ese problema en 1998 expertos y personas que vivíamos en sitios donde había palmeras en todo el sur de Europa decidimos crear un centro y un congreso que se celebrara cada dos años en San Remo".

La ciudad italiana es también el lugar de origen de la familia de Italo Calvino, cuyos padres, Mario Calvino y Evelina Mameli, eran prestigiosos botánicos.

Su madre fue la primera mujer en obtener una cátedra de botánica en Italia y también en Cuba. Sus padres trabajaron en México y Cuba y de hecho Calvino no nació en Italia sino en territorio cubano, en Santiago de las Vegas".

Calvino nutrió su espíritu de pequeño en el mundo de la naturaleza. "La hormiga argentina" se basa en una plaga real, que sus padres ayudaron a combatir en Liguria cuando era pequeño.

El mensaje de Calvino

Entre los homenajes planeados para la Bienal se presentará una obra del artista español Fernando Fueyo "que ha hecho un dibujo de Calvino para entregarlo a la ciudad de San Remo".

"Vamos a ver, si la ciencia por si misma no ha podido encontrar solución ante el picudo, a lo mejor la gran literatura puede echarnos una mano a la hora de dar a conocer este problema y encontrar soluciones", dijo Moya.

En 2012 se cumplen 40 años de la publicación de otra obra de Calvino que podría ser profundamente relevante para la actualidad, "La ciudad invisible".

"He visto ciudades inimaginables y he imaginado ciudades imposibles", escribió Calvino, y para Moya "es duro, pero tal vez ha llegado el momento de empezar a imaginar un San Remo sin palmeras".

Sin embargo, para "no caer en la desesperación ni en el conformismo", el botánico español prefiere recordar una cita que puede resultarnos útil, la última conversación entre Marco Polo y el Gran Kan con la que se cierra "La ciudad invisible":

"El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio".