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"Piensan que somos ratas"

Las calles de Zinjibar, en el sur de Yemen, han sido reducidas a escombros / BBC Mundo

Las calles de Zinjibar, en el sur de Yemen, han sido reducidas a escombros / BBC Mundo

Los ataques con aviones no tripulados (drones, en inglés) de Estados Unidos han sido eficaces para dar muerte a altos líderes de al Qaeda en Yemen, aunque también han provocado la muerte de civiles inocentes, lo que ha elevado las tensiones en el empobrecido y frágil país de la Península Arábiga

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Las calles de la ciudad costera de Zinjibar, en el sur de Yemen, han sido reducidas a escombros. Los edificios, bombardeados.

Esta ciudad fue en la primera línea de la batalla entre el ejército yemení y al Qaeda en junio de 2012.

Las fuerzas del gobierno prevalecieron y uno de los vástagos más peligrosos de la red del fallecido Osama bin Laden, al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), se escabulló entre las sombras.

Pero la situación sigue siendo peligrosa. Las células de al Qaeda continúa operando en Yemen y también existe el riesgo de bandidos comunes que roban y secuestran.

"Piensan que somos ratas"

En una casa protegida por guardias apostados en el exterior, Mohammed Ahmad Bagash, un mecánico de la cercana ciudad de Jaar, me cuenta su historia.

Durante las batallas, los combatientes de al Qaeda almacenaron municiones en el hospital local en contra de los deseos de los médicos.

Después de que el hospital fuera impactado por un misil, Mohammed y sus dos hijos corrieron a una escuela y se refugiaron en el sótano.

Pero entonces la escuela fue atacada por lo que se sospecha que fue un avión no tripulado.

"Fue como si todo el mundo estuviera en llamas. Todo estaba oscuro", dice Bagash.

"Cuando se disipó el humo, vi que la pierna de mi hijo estaba sangrando, y mi hija fue impactada en la parte posterior de la cabeza", relata.

Cargó a sus dos hijos. El niño sobrevivió, pero su pequeña de ocho años murió desangrada camino al hospital.

"A medida que sangraba, se puso de color amarillo. En realidad, comenzó a encogerse en mis brazos", recuerda.

Muchos otros niños resultaron heridos en el ataque.

Bagash tiene una pregunta para los que ordenaron el ataque: "¿Qué les hizo mi hija? Ella sólo tenía ocho años".

Y entonces, una sombría observación.

"Piensan que somos ratas. No lo somos. Somos seres humanos".

Peleando con un fantasma

Hay poco apoyo público a al Qaeda en las calles de Zinjibar, pero sí un montón de rabia por la estrategia utilizada para combatirlos.

"Muéstrele al mundo, muéstrele al mundo lo que ha hecho el gobierno", dice un hombre.

"Ellos bombardean aquí, pero están tratando de golpear a un fantasma".

Otro hombre se une a la conversación. Le pregunto a quién culpa por la destrucción de su pueblo.

"Al Qaeda es responsable y las naciones que los han financiado", asegura.

"Pero también los aviones no tripulados, que están matando a nuestro pueblo, matando a nuestros niños y destruyendo nuestros hogares. No diferencian entre las personas. Las matan".

Los lugareños como Bagash están atrapados en medio de una batalla por el corazón y el alma de Yemen.

El gobierno yemení, con el respaldo de EE UU, quiere erradicar a al Qaeda, pero como los militantes viven entre la gente, los civiles inocentes también corren peligro.

Hechos y cifras son difíciles de conseguir ya que EE.UU. no comenta públicamente sobre su política de aviones no tripulados pero, según la Fundación Nueva América, un centro de estudios estadounidense, el número de ataques se triplicó en Yemen entre 2011 y 2012.

El año pasado, EE UU utilizó más aviones no tripulados en este país que en ninguna otra parte del mundo.

Se trata de una guerra a distancia y automatizada para EE.UU., en la que los ataques han tenido un aparente éxito en eliminar al liderazgo de al Qaeda.

Pero, para los yemeníes, se trata de terror desde el aire.

Asuntos de legitimidad

Un joven activista de la democracia yemení tiene un mensaje preocupante para Washington.

"EE UU cree que comprende a Yemen, pero los aviones no tripulados han sido una de las herramientas más efectivas para que AQPA tenga éxito aquí", dice Farea al Muslimi.

"Gran parte del esfuerzo de al Qaeda en este momento es convencer a los yemeníes que están en guerra con EE UU, (que) EE UU está atacando la soberanía de Yemen y que este gobierno no es legítimo".

Al Muslimi es una de las voces más pro estadounidenses en Yemen. Llegó a testificar ante un comité del Senado de EE UU, una iniciativa personal luego de que su propia aldea fuera golpeada por un avión no tripulado.

Piensa que EE UU se equivoca al permanecer en silencio cuando civiles están siendo asesinados en los ataques.

"Estás matando civiles sin ninguna razón", dice al Muslimi. "¿Y ni siquiera vas a pedir perdón después de eso, o admitirlo, o pagar una indemnización?".

Uno que espera una disculpa es Ahmed al Sabooly, de Rada, en el sur de Yemen.

Tras despedirse de su padre, madre y hermana, que salieron a visitar la clínica de salud local en septiembre de este año, él se dirigió a trabajar en el campo.

A las 03:00 pm oyó un zumbido en el cielo. Cuenta que divisó un drone.

"Hubo una gran explosión. Hubo otro gran estallido y vi polvo levantándose por el aire".

Buscando justicia

Saltó a su moto para ir a ver lo que había sucedido. Cuando llegó, vio que dos misiles habían impactado un camión.

"El vehículo estaba boca abajo y en llamas. Me asomé en su interior y vi a mi madre, padre y hermana", dice.

"Estaban tan gravemente quemados que podía ver sus huesos. Mi hermana aún seguía en los brazos de mi madre".

El objetivo era probablemente un líder local de al Qaeda, que antes había sido visto viajando en ese mismo tramo de la carretera.

Trece civiles murieron.

"Mi hermana estaba tan emocionada con salir aquella mañana que se puso un vestido nuevo", dice Al Sabooly.

"Nunca pensé que iba a ser la última vez que la vería".

Él culpa al gobierno de EE UU por este tipo de ataques.

"Son ellos los que tienen este tipo de armas. Son ellos los que tienen aviones no tripulados revoloteando sobre nuestro pueblo".

Y Al Sabooly quiere justicia.

"Quiero un juicio y quiero procesarlos por los crímenes que han cometido", dice.

En una declaración extraoficial dada al diario Washington Post, funcionarios estadounidenses admitieron que el de Rada fue un ataque de EE UU.

Pero no hubo disculpa y en su ausencia, el gobierno de Yemen pagó US$75.000 a las familias.

"No hay alternativa"

Las autoridades yemeníes afirman que todos los medios son necesarios para acabar con al Qaeda, incluso si los ataques con aviones no tripulados estadounidenses hacen que aumente el respaldo al grupo radical.

"He oído ese argumento, puede haber algo de verdad en ello", dijo el ministro de Relaciones Exteriores, Abu Bakr al Qirbi.

"Pero si sus objetivos son los líderes de al Qaeda y si se ellos están poniendo en peligro la seguridad de su país, no hay otra alternativa".

Y parece que tampoco hay otra alternativa para el Bagash o al Sabooly.

Ambos deben seguir con sus vidas cotidianas en el sur de Yemen mientras EE UU intenta apuntar a los militantes de al Qaeda que están entre ellos.

"Hemos estado viviendo en miedo constante, miedo a los ataques aéreos", dice Bagash.

"Uno nunca sabe cuándo su casa será impactada".

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