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Ollanta Humala: ni de izquierda, ni de derecha

El presidente de Perú, Ollanta Humala / EFE

El presidente de Perú, Ollanta Humala / EFE

Al inicio de su carrera política lo llamaban "el Hugo Chávez peruano", pero llegó a la presidencia de su país con un discurso mucho más parecido al del expresidente brasileño Luiz Inácio "Lula" da Silva que al del ahora difunto mandatario venezolano

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Y Ollanta Humala, quien fue recibido este martes en Washington por el presidente estadounidense Barack Obama, también parece tener mucho más cosas en común con sus colegas "conservadores" de la Alianza del Pacífico – los presidentes de México, Colombia y Chile – que con los mandatarios "de izquierda" de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA.

Efectivamente, la de Perú es hoy por hoy una de las economías más dinámicas de la región y buena parte de ese éxito está vinculado a la apertura a la inversión extranjera y el capital privado, que han continuado creciendo bajo su mandato.

Y esas políticas también le han valido fuertes críticas por parte de los movimientos sociales y organizaciones de izquierda que le ayudaron a llegar al poder hace casi dos años.

Pero, ¿se puede en realidad hablar de un viraje ideológico? ¿Y basta eso para ubicar a Humala en la derecha del espectro político peruano o latinoamericano?

"Yo lo considero de centro", le dijo a BBC Mundo Olmedo Auris Melgar, el vicepresidente del recientemente conformado Movimiento de Afirmación Social, MAS, que se autodefine como un "frente político electoral de izquierda".

"Es de centro izquierda, pero con un gobierno consolidado gracias al apoyo de bastantes sectores de derecha, con bastante presión de derecha", es, por su parte, la valoración de Alejandro Delmar, coordinador del Centro de Investigaciones Sociológicas, Económicas, Políticas y Antropológicas (CISEPA) de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Y algo similar opina Eduardo Ballón, quien durante unos meses ejerció como viceministro de Desarrollo Social del actual mandatario:

"Es un centro pragmático. Aunque yo diría que con demasiadas concesiones innecesarias a la derecha, lo que por instantes lo aleja del centro", le dijo a BBC Mundo.

¿Pragmatismo a la brasileña?

Para Ballón, quien actualmente se desempeña como investigador principal del Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo (DESCO), el pragmatismo político de Humala no debería sorprender a nadie.

"Yo diría que, en sentido estricto, Humala nunca fue una figura de izquierda. Él mismo dejó claro a lo largo de la campaña electoral que él no era de izquierda, añadía que tampoco era de derecha y utilizaba el nacionalismo como ese espacio difuso que le permitía esa definición suya", explicó el analista.

Y, según el investigador, el mandatario rápidamente se reveló como un pragmático que quería aprovechar el buen momento por el que pasaba la economía peruana gracias al buen precio internacional de las materias primas, y en particular el de los recursos minerales.

"Yo tengo la impresión que Humala, que sí tenía un parecido con Chávez en las elecciones de 2006, entendió rápidamente que lo que le convenía en términos electorales era diferenciarse de ese parecido", dijo Ballón.

"Por eso para el inicio de su campaña en 2011 apareció como más cercano a Lula, con un discurso que apuntaba a mantener el ciclo de crecimiento económico y a buscar, simultáneamente, que el ciclo sirviera para financiar un proceso redistributivo, que iba a tener como piedra angular programas sociales muy parecidos a los que tenía el gobierno de Lula", le explicó a BBC Mundo.

Y Alejandro Delmar también explica la decisión de acercarse más a la esfera de influencia brasileña por la importancia de las relaciones bilaterales.

"Hay mucho interés por mantener buenas relaciones con Brasil tanto por similitudes ideológicas como para mantener proyectos de inversión en temas de gas, en temas de recursos naturales, todo el tema de la (carretera) interoceánica y varios megaproyectos que son muy importantes. Perú va a tener en los próximos años una alianza natural con Brasil", le dijo a BBC Mundo.

Un problema de alianzas

Para Ballón, sin embargo, la gran diferencia entre Humala y Lula es que el mandatario peruano no está dispuesto a pagar el costo político que un esfuerzo real de redistribución de la riqueza demanda en un país como Perú.

Y, por lo que dice Alejandro Delmar, eso se puede notar en la naturaleza de los resultados obtenidos hasta el momento en materia de reducción de la pobreza.

"Tú puedes ver avances en algunos indicadores vinculados a los temas de pobreza y desigualdad, pero el gran cambio ha estado en la reorganización del sistema de políticas públicas y políticas sociales, sobre todo en la creación de un Ministerio de Inclusión Social y Desarrollo", le dijo el coordinador del CISEPA a BBC Mundo.

"Y tampoco se ha producido un cambio estructural en cómo se está creciendo (económicamente) en el Perú. El gran cambio que se prometía era pasar de una estructura de crecimiento basada en las exportaciones de minerales a otros modelos, pero eso no ha cambiado", aseguró Delmar, quien considera que esto es, en buena medida, resultado de los compromisos adquiridos por Humala en ruta a la presidencia.

"Humala participó en las elecciones con un partido que podría considerarse de izquierda, pero al llegar al poder se delimitaron alianzas para elegir a los miembros del gobierno en la que tuvieron mucha influencia grupos que podemos catalogar como de derecha: sectores empresariales, sectores que promueven más el ámbito de la explotación minera", explicó el analista.

Y esas alianzas son las que explican por qué activistas de izquierda, como Olmedo Auris del MAS, se sienten traicionados por el presidente.

"Nosotros, siendo de izquierda, y a pesar de que no formamos parte de su alianza electoral hicimos campaña y votamos por él, porque al principio enarbolaba una plataforma que reconocía la necesidad de hacer una política al servicio de los grandes excluidos y una transformación estructural del modelo (económico)", le explicó Auris.

"Pero al poco tiempo, cuando instaló su primer gabinete se vio que definitivamente ya había sido captado por la derecha", le dijo a BBC Mundo.

Y, como explica Eduardo Ballón, esto también hace que algunos encuentren difícil ubicar políticamente a Humala.

"Este gobierno muy rápidamente cambio el mapa político del país: quienes lo empujaron y lo apoyaron movilizándose en la campaña electoral rápidamente se convirtieron en los derrotados. Y quienes temían que fuera un nuevo Chávez rápidamente se convirtieron en su sostén y su apoyo", le dijo a BBC Mundo.

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