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¿Por qué Office Depot reclama millones de dólares a Cuba por bienes expropiados?

Una filial de Office Depot, Office Max, heredó el interés en una empresa cubana expropiada por la revolución | Foto: Office Depo

Una filial de Office Depot, Office Max, heredó el interés en una empresa cubana expropiada por la revolución | Foto: Office Depo

La creciente normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos ha aumentado la expectativa por saber qué ocurrirá con esta disputa

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Office Depot es una empresa estadounidense conocida en ese país por sus almacenes de papelería y suministros de oficina.

No existía el 1 de enero de 1959, cuando los rebeldes "barbudos" encabezados por Fidel Castro entraron en La Habana y se tomaron el poder en Cuba.

Recién fue fundada en 1986, pero Office Depot es hoy es la empresa que tiene la reclamación más grande por bienes expropiados en los primeros años de la Revolución cubana.

Una demanda que podría llegar a valer varios cientos de millones de dólares.

Office Depot se involucró en el asunto cuando en 2013 compró una empresa competidora, Office Max, que a su vez había heredado de su antigua propietaria, la firma maderera Boise Cascade, intereses en la Cuban Electric Co., una empresa de energía expropiada por la revolución.

Según una certificación del gobierno estadounidense, los activos que perdió la Cuban Electric en la isla llegan a US$267 millones.

La Lista 

Revolución

Foto: La Revolución cubana expropió numerosos bienes de extranjeros / AFP

La cifra la proporciona el sitio web de la Comisión de Resolución de las Reclamaciones en el Extranjero (Foreign Claims Settlement Commission), una entidad del Departamento de Justicia de EE.UU. encargada de manejar esas demandas.

El listado agrupa a 8.821 reclamaciones entre empresas e individuos estadounidenses que aseguran haber perdido propiedades a manos del gobierno revolucionario de Cuba.

Un monto de bienes que, en dólares de 1960, llegan a casi US$2.000 millones, según la entidad.

Los reclamantes no han visto hasta ahora ni un dólar.

Pero a medida que se normalizan las relaciones entre La Habana y Washington, aumenta la expectativa por saber qué rumbo tomarán estas reclamaciones, un punto espinoso en los numerosos asuntos de la agenda bilateral.

¿Pagarán?

La pregunta obvia es si el gobierno cubano está dispuesto a resarcir a los que aseguran haber perdido bienes cuando cayó el gobierno de Fulgencio Batista y asumió el mando Fidel Castro prometiendo una masiva redistribución de la riqueza de la isla.

"La posición del gobierno cubano frente a las compensaciones por expropiaciones es muy, muy clara. Hay leyes, está en la Constitución, hay declaraciones de dirigentes, que aceptan el principio de la compensación por propiedades expropiadas", asegura Richard Feinberg, experto de la Universidad de California-San Diego y el Instituto Brookings, en declaraciones a BBC Mundo.

Aunque no está claro si el gobierno cubano aceptaría la valoración de las propiedades ni los intereses que podrían exigir los aspirantes a compensación.

Y el gobierno cubano tiene a su vez sus exigencias frente a Washington, asegurando que les deben compensación por los daños sufridos por cuenta del embargo comercial impuesto a Cuba por las autoridades estadounidenses.

BBC Mundo contactó a Office Depot para conocer su opinión frente al estado de su reclamación, pero al momento de publicarse esta nota no había obtenido respuesta.

Un mal de muchos

Foto: AP

Entre los integrantes de la lista de aspirantes a indemnización, se encuentran también empresas petroleras de la época, como Texaco, cuya reclamación asciende a US$50 millones.

Y varias empresas del sector azucarero.

Pero también muchos ciudadanos que piden que les devuelvan algunos cientos de dólares guardados en cuentas de ahorro de bancos cubanos.

Como recalca Feinberg a BBC Mundo, las firmas e individuos estadounidenses no están en litigio directo con Cuba.

"Están siendo representadas por el gobierno estadounidense en discusiones", agrega el catedrático.

"Uno de los temas acordados es el de las reclamaciones. De una parte reclamaciones estadounidenses por propiedades y por la otra, contra-reclamaciones cubanas".

"Los cubanos han aceptado discutir el tema de las reclamaciones. Está en la agenda oficial de las negociaciones bilaterales entre gobiernos", recalca.

Por lo que la suerte de estas disputas parece estar atada a la evolución política de las relaciones entre los dos gobiernos.

Y también eventualmente a consideraciones comerciales.

Pues hay muchas empresas estadounidenses que están interesadas, más que en disputas, en obtener rápido los permisos oficiales que requieran para empezar actividades en Cuba.

Por lo que esos pleitos del pasado podrían no ser la principal de sus prioridades.