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¿Cómo se convirtió Nueva Zelanda en un paraíso fiscal y por qué América Latina está involucrada?

Las numerosas menciones a Nueva Zelanda en los Panamá Papers sorprendieron a muchos | Foto: AFP

Las numerosas menciones a Nueva Zelanda en los Panamá Papers sorprendieron a muchos | Foto: AFP

En total, según la investigación de medios de comunicación neozelandeses, el país es mencionado en más de 61.000 documentos de los Papeles de Panamá y muchos apuntan a clientes de países como Ecuador, Colombia, Uruguay, Brasil, Chile y muy especialmente México

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Celebrado durante varios años como un ejemplo de transparencia, y ubicado consistentemente a la cabeza de la lista de países menos corruptos del mundo hasta 2013, ahora Nueva Zelanda está luchando contra una etiqueta mucho menos elogiosa: la de paraíso fiscal.

El gobierno rechaza el calificativo, pero la creciente preocupación de los neozelandeses quedó demostrada este miércoles cuando el primer ministro, John Key, fue expulsado del parlamento por no mantener el orden durante unencendido debate sobre los denominados "Panamá Papers".

Y expertos como Michael Littlewood, profesor de derecho fiscal de la Universidad de Auckland, consideran que Nueva Zelanda puede merecer el calificativo en el sentido en que ciudadanos extranjeros pueden fácilmente emplear fideicomisos establecidos en ese país para evadir impuestos.

"Los expertos fiscales en Nueva Zelanda han sabido desde hace tiempo que aquí se pueden establecer fideicomisos para evitar los impuestos de otros países", le dijo Littlewood a BBC Mundo.

"Pero el público general está empezando a darse cuenta del fenómeno gracias a las historias sobre los Panamá Papers", agregó el experto.

John Key

El primer ministro John Key niega que Nueva Zelanda sea un paraíso fiscal, pero ordenó revisar las reglas que rigen a los fideicomisos extranjeros | Foto Getty

Por lo demás, según datos de las mismas autoridades impositivas neozelandesas,el número de estos fideicomisos en manos de extranjeros más que se triplicó desde 2008 a la fecha, luego de que el país modificó sus regulaciones sobre este tipo de instrumentos.

Pronto, actores como Mossack-Fonseca –la firma legal panameña en el centro de los Panamá Papers– también procedieron a establecer subsidiarias en Nueva Zelanda, al que empezaron a promover por sus elevados niveles de confidencialidad y sus exenciones de impuestos para fideicomisos extranjeros.

Y todo indica que individuos y empresas latinoamericanas están entre los que más se han aprovechado de todo esto.

Compleja maraña

"Nueva Zelanda está en el centro de la maraña de compañías fachada y oscuros fideicomisos empleados por sudamericanos adinerados para administrar su riqueza, manejar sus negocios y canalizar sus recursos alrededor del mundo", es, de hecho, la conclusión a la que llegó esta semana el consorcio de medios y periodistas locales que tuvo acceso a los documentos de Mossack-Fonseca filtrados a la prensa.

En total, según la investigación de Radio New Zealand, TVNZ y el periodista de investigación Nicky Hager, el país es mencionado en más de 61.000 de esos documentos, y muchos apuntan a clientes de países como Ecuador, Colombia, Uruguay, Brasil, Chile y muy especialmente México.

Haka

Nueva Zelanda es más conocida internacionalmente por cosas como su falta de corrupción y su equipo de rugby | Foto: AFP

Existen razones perfectamente legales por las que ciudadanos o empresas extranjeras podrían decidir establecer fideicomisos en Nueva Zelanda, pero "el hilo común para (los clientes de) Mossack-Fonseca es la necesidad de evitar cualquier estructura o involucrar a personas que vayan a atraer la atención de las autoridades", destaca la pieza.

Y las revelaciones han causado polémica en Nueva Zelanda, donde se han multiplicado las voces pidiendo que se tomen medidas para evitar daños a la reputación del país.

El primer ministro Key ya ordenó una revisión de las reglas sobre la información que están obligados a proporcionar los fideicomisos extranjeros.

Pero también insistió en que calificar a Nueva Zelanda de paraíso fiscal era "completamente incorrecto", según declaraciones recogidas por agencias.

Fideicomisos extranjeros en Nueva Zelanda

972 son creados cada año (promedio 2006-2016)

  • 10.967 2016

  • 7.708 2013

  • 5.999 2011

  • 3.311 2008

Fuente: AFP

Y lo mismo opina Roger Thompson, el hombre que, según la investigación de RNZ, ha trabajado más de cerca con Mossack-Fonseca en la creación de fideicomisos extranjeros.

"No veo a Nueva Zelanda como un paraíso fiscal. Lo describiría más bien como un país con una jurisdicción de alta calidad para fideicomisos con un sistema tributario benigno en ciertas circunstancias", escribió Thompson en sus respuestas al consorcio de medios y periodistas neozelandeses.

"Creo que la suposición de que todos los fideicomisos extranjeros en Nueva Zelanda son utilizados para propósitos ilegítimos no tienen fundamento y está basada en buena medida en la ignorancia", agregó el director de la subsidiaria neozelandesa de Mossack-Fonseca.

El vínculo latinoamericano

Entre los usos legítimos de los fideicomisos, Thompson destaca la necesidad de separar bienes privados de activos empresariales para protegerse de posibles acreedores.

Pero el abogado y contador también destaca que muchos extranjeros ricos pueden optar por esconder sus fortunas detrás de este tipo de estructuras debido a la prevalencia de secuestros y extorsiones en sus países de origen, o por la posibilidad de la confiscación arbitraria de activos.

Y eso podría explicar el interés de algunos latinoamericanos, quienes según el experto fiscal John Hart empezaron a recurrir a Nueva Zelanda a finales de la década de 1990.

"El verdadero ímpetu para el desarrollo del régimen de fideicomisos extranjeros (en Nueva Zelanda) fue la introducción de una lista negra de offshores por parte del gobierno de México a fines de 1990, como resultado de presiones de la OECD", explica Hart en un artículo publicado en el sitio web Who’s Who Legal.

"Esto hizo que los asesores de los mexicanos ricos buscaran alternativas onshore no incluidas en la lista negra. Y Nueva Zelanda era una de las pocas disponibles", agrega.

Y, según el experto, varios países latinoamericanos siguieron el ejemplo de México, lo que hizo que sus asesores también se interesaran en Nueva Zelanda, sin que eso necesariamente signifique que su intención era evadir impuestos.

Efectivamente, el país se precia de cumplir con los requerimientos de la Organización pare la Cooperación Económica y el Desarrollo (OECD) en materia de transparencia e intercambio de información con propósitos fiscales

Y, de hecho, según la misma base de datos elaborada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, Nueva Zelanda no figura entre los 10 principales paraísos fiscales vinculados a los Panamá Papers.

Lo que no significa que no hay problemas.

Complacientes

"Nueva Zelanda no es un paraíso fiscal, no somos para nada la Islas Caymán" le dice a BBC Mundo la directora del capítulo local de Transparencia Internacional, Suzanne Snively.

"Pero ni el público ni el gobierno habían querido reconocer que la falta de transparencia de los fideicomisos extranjeros abre la puerta a un comportamiento tipo paraíso fiscal. Y eso es lo que ha pasado en los últimos años", agrega.

Plava de Nueva Zelanda

Nueva Zelanda quiere ser considerada un paraíso. Pero no fiscal.

Para Snively, la caída de Nueva Zelanda en la lista de países menos corruptos del mundo de Transparencia Internacional –que encabezó durante siete años, y en la que ahora figura en cuarto puesto– es parte del problema.

"Creo que la principal razón de esa caída es que cómo éramos los primeros nos volvimos complacientes y dejamos de ejercer la misma vigilancia y a priorizar las políticas que se necesitan para combatir la corrupción efectivamente", explica Snively.

Y, según la directora local de TI, eso creo una atmósfera que envalentonó a aquellos interesados en utilizar los fideicomisos para evadir impuestos.

Así, no deja se ser particularmente simbólico que 2013 fuera el último año en que Nueva Zelanda encabezó la lista de países menos corruptos del mundo.

Después de todo, fue precisamente en diciembre de ese año que se estableció en el país una subsidiaria de Mossack-Fonseca.