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Michel Temer está preparando para sustituir a Dilma Rousseff en la presidencia de Brasil

Michel Temer: ¿el próximo presidente de Brasil? | Foto: AFP

Michel Temer: ¿el próximo presidente de Brasil? | Foto: AFP

Temer saltó a la vida pública como procurador y secretario de seguridad de Sao Paulo

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El juicio político a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, todavía no ha sido aprobado, pero el vicepresidente de la mandataria, Michel Temer, ya empezó a practicar su discurso para la ocasión.

Según denunció Rousseff este martes, una grabación en la que se oye a Temerdar por sentado que el parlamento dará luz verde al proceso de impeachment es prueba irrefutable de una conspiración contra su gobierno.

Temer, sin embargo, lo niega.

Sus partidarios insisten en que el político de 75 años sólo se estaba preparando, responsablemente, para una eventualidad que terminaría catapultándolo a la presidencia.

Y es que según legislación brasileña, en caso de abrirse un juicio político en contra el presidente del país, el cargo pasa a ser asumido de forma temporal por el vicepresidente.

¿Quién es entonces el hombre que podría pasar de haber sido una figura fundamentalmente decorativa a convertirse de forma temporal en el mandatario de todos los brasileños?

"Un vice decorativo"

Descrito públicamente como "superencantador" pero también como "un mayordomo de película de terror", Temer era la principal ficha del centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) en la coalición que llevó a Rousseff a la presidencia en 2010 y 2014.

Dilma y Temer

Foto: AP

El PMDB es, por número de diputados y senadores, el partido más grande de Brasil.

Pero no ha tenido candidato propio a la presidencia desde 1994, lo que no ha evitado que sea el partido que más presencia ha tenido en el gobierno federal desde el regreso de la democracia a Brasil hace 30 años.

Y, fiel a su estilo, solamente se retiró de la coalición del gobierno liderado por el izquierdista Partido de los Trabajadores el pasado 29 de marzo, sin que por ello Temer se sintiera obligado a renunciar al cargo de vicepresidente.

En una carta enviada a Rousseff seis días después de la apertura del proceso de juicio político, sin embargo, Temer se quejó de no haber sido más que un "vice decorativo" y una víctima de la "desconfianza" y "menosprecio" del gobierno.

Y el tono sentimental de la misiva, que lo colocó en abierto curso de colisión con la presidenta, también terminó obligando a una revaloración de la reputación de político "ponderado", "conciliador", "cerebral" y "tranquilo" cosechada por Temer.

 Dilma y Temer

Foto: AFP

"Si bien en la historia moderna brasileña hubo otros roces y tensiones entre presidentes y vicepresidentes, muchos aquí coinciden en que el nivel de hostilidad que alcanzaron Rousseff y Temer es totalmente inusual", hizo notar el corresponsal de BBC Mundo en Brasil, Gerardo Lissardy.

Poco popular

Lissardy también destaca el bajo nivel de apoyo popular con el que cuenta el posible futuro presidente de los brasileños.

Efectivamente, según la encuestadora Datafolha, solamente el 2% de la población votaría por Temer en una elección presidencial, mientras que el 60% pide su renuncia.

Y un 58% opina que el vicepresidente también debería ser sometido a un juicio político.

Rousseff

Foto: AFP

Aunque como recuerda el periodista de BBC Brasil Thiago Guimarães, ni la falta de popularidad, ni los escándalos, han evitado en el pasado la progresión política de este hijo de católicos maronitas que llegaron a Brasil huyendo de Líbanoen 1925.

Y los habitantes de Btaaboura, la aldea de 200 habitantes en el norte de Líbano de la que salieron sus padres, pronto podrían verse obligados a ajustar el letrero con el nombre de la principal calle de la localidad: "Michel Tamer (sic), vicepresidente de Brasil".

Nada mal para el último de ocho hermanos nacidos en una zona rural de Sao Paulo en 1940 y que entró en el mundo de la política relativamente tarde, destacándose primero como abogado y profesor de derecho en la principal universidad de su estado natal.

En 1982, sin embargo, el actual vicepresidente dejó su bufete y las aulas para asumir el puesto de Procurador General de Sao Paulo, para luego pasar a laSecretaría de Seguridad Pública del estado, que él mismo había recomendado crear.

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