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Margaret Thatcher, la mujer que cambió el rostro del Reino Unido

Los archivos revelan los documentos de la colección personal de la exprimera ministra británica Margaret Thatcher / BBC Mundo

Los archivos revelan los documentos de la colección personal de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher / BBC Mundo

Muchos ven en las políticas de la fallecida Primer Ministro el origen de las virtudes y defectos de la sociedad británica contemporánea

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Conocida como la "Dama de Hierro", Thatcher gobernó entre 1979 y 1990 y se convirtió en la persona que se mantuvo en ese puesto por más tiempo en el siglo XX.

Pero su frágil estado de salud la obligó durante los últimos años a cancelar su aparición en varios eventos públicos, como la boda real entre los Duques de Cambridge celebrada en abril 2011.

Nacida el 13 de octubre de 1925, en la pequeña localidad de Grantham, en el norte de Inglaterra, esta política del Partido Conservador se convirtió en uno de sus más famosos personajes: desde la Segunda Guerra Mundial ningún estadista británico ha logrado tanta notoriedad como ella.

Asumió por primera vez como jefa de gobierno en mayo de 1979 y fue reelegida tras un abrumador triunfo de los conservadores (llamados comúnmente tories en inglés) en junio de 1983 y nuevamente, aunque con algunos votos menos, en 1987.

En 150 años de democracia, ningún otro primer ministro británico había logrado imponerse por tres períodos consecutivos de gobierno, una hazaña que repitió poco después el laborista Tony Blair.

El peso de Europa

Pero en noviembre de 1990, después de 11 años y medio en el poder, presentó su renuncia al no lograr vencer a su retador Michael Heseltine en las elecciones internas para dirigir al Partido Conservador.

Su influencia era tan grande que su alejamiento de Downing Street -sede del Ejecutivo británico- provocó todo tipo de especulaciones e incluso dejó cierta incertidumbre que llegó a tener efectos negativos en la economía y los mercados.

Hay quienes piensan que su férrea oposición a la incipiente Unión Europea fue una de las causas de su caída.

A mediados de los años ochenta, cuando los países europeos veían con más preocupación la inflexible posición británica ante la integración del continente, ella no dudó en defender las identidades nacionales.

El periódico italiano La Stampa la llamo en ese entonces "Lady de Gaulle" y en las filas de su partido comenzó a surgir una oposición que terminaría inclinando la balanza a su favor.

Odio y admiración

Thatcher se convirtió en la "Dama de Hierro" en 1975, poco después de ser nombrada como líder del Partido Conservador, cuando advirtió en un discurso público sobre el creciente poder militar de la Unión Soviética.

La embajada soviética en Londres, en ese momento, reaccionó calificándola de hostil y un periódico soviético acuñó el apodo con que pasó a la historia.

Thatcher era una mujer de carácter y sus actitudes nunca pasaban inadvertidas, no sólo desde el punto de vista político, sino también como fenómeno social. Era una de esas personas que difícilmente pasan inadvertidas.

Podía inspirar odio y admiración, pero no afecto, en opinión del fallecido analista británico Hugo Young.

Hija de una comerciante de Grantham, Lincolnshire, Margaret Hilda Roberts se casó con Denis Thatcher, gerente de una empresa de pinturas y productos químicos, en 1951.

Ella misma había estudiado Química en la Universidad de Oxford y, posteriormente, ya casada, se concentró en su verdadera pasión y se graduó en Derecho.

El matrimonio tuvo una pareja de mellizos en 1953, Carol y Mark; con los años, este último se convertiría en una gran atracción para la prensa británica.

En uno de los escándalos, en 2004, Mark Thatcher fue encontrado culpable por un tribunal de Sudáfrica (su país de residencia) de haber participado en la planificación de un intento de golpe de Estado en Guinea Ecuatorial.

Su esposo, Denis Thatcher, "siempre presente pero nunca en primer plano", y pilar de la carrera política de Margaret -como ella misma siempre reconoció- falleció el 26 de junio de 2003 a la edad de 88 años.

Thatcherismo

El estilo frontal y parco de Thatcher creó una especie de marca registrada: el "Thatcherismo".

Para bien o para mal, sus años en el poder cambiaron para siempre el rostro del Reino Unido y hasta ahora muchos ven en sus políticas el origen de las virtudes y defectos de la sociedad británica contemporánea.

Durante sus gobiernos se privatizaron las compañías estatales de teléfono, gas, agua y electricidad, la línea aérea British Airways y la firma Rolls-Royce.

La fuerza de los sindicatos disminuyó considerablemente y hubo grandes recortes presupuestarios en salud y educación e importantes transformaciones en las áreas del transporte y la vivienda, dos de los problemas más agudos del Reino Unido actual.

Su credo económico estaba en las políticas liberales de Milton Friedman.

Otro de los temas relevantes a los que se enfrentó fue la intensificación de los ataques del Ejército Republicano Irlandés (IRA).

En 1984, el grupo atentó sin éxito contra ella y todo su gabinete en el sureño balneario de Brighton.

Pese a sus esfuerzos por frenar las migraciones -fue reiteradamente acusada por la oposición de racismo-, las cifras de extranjeros aumentaron en forma dramática y Reino Unido se convirtió en el territorio multirracial que es hoy.

Sin sombra

En la escena internacional, Thatcher fue protagonista de la guerra de las Falklands o Malvinas con Argentina, un conflicto que dejó cerca de 1.000 muertos -la mayoría entre las tropas argentinas- y le valió un vasto apoyo popular que se reflejó en su primera reelección como primera ministra.

La "Dama de Hierro" sostuvo intensas relaciones políticas con hombres que dominaron el panorama internacional en los años ochenta, especialmente con el entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, y su homólogo soviético, Mijaíl Gorbachov.

Después de su renuncia, Thatcher siguió siendo una figura, quizá relevante en la práctica sí desde el punto de vista simbólico. La reina Isabel II la admitió en la Orden del Mérito y su esposo recibió el título de Barón.

En cierta ocasión, el periódico británico The Times afirmó que para bien o para mal, Thatcher había hecho historia.

Fue cercana al exgobernante de facto de Chile Augusto Pinochet, defensora de las privatizaciones, la familia, la pena de muerte y, en sus últimos años, del medio ambiente.

Exigente y adicta al trabajo, hasta sus más apasionados detractores han debido admitir en algún momento que en la segunda mitad del siglo XX ningún hombre en el Reino Unido fue capaz de hacerle sombra.