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Ingrid Betancourt no descarta volver a ser candidata a la presidencia de Colombia

Ingrid Betancourt volvió a Colombia por primera vez tras su secuestro y dijo que no descarta ser candidata a la presidencia | Foto Natalio Cosoy / BBC Mundo

Ingrid Betancourt volvió a Colombia por primera vez tras su secuestro y dijo que no descarta ser candidata a la presidencia | Foto Natalio Cosoy / BBC Mundo

La ex candidata presidencial colombiana que estuvo seis años y medio en poder de las FARC conversó con BBC Mundo sobre su presente y futuro político

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En 2002 Ingrid Betancourt buscaba su destino como la primera mujer presidente de Colombia, un proyecto que se frustró cuando en febrero de ese año fue secuestrada por la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En 2008, seis años y medio después, fue liberada en una operación de las fuerzas de seguridad que se volvió célebre. Dejó el país y hoy vive en Inglaterra.

Volvió esta semana a Colombia, en una visita de cuatro días, tras un impasse de seis años sin pisar su tierra.

Habló insistentemente de reconciliación, dio su respaldo al proceso de paz que el gobierno lleva adelante con las FARC desde hace más de tres años, y compartió sus ideas acerca de cómo avanzar hacia una Colombia sin conflicto.

En una conferencia que pronunció este jueves, dijo: “De nuestras palabras surgen nuestras acciones; de nuestras acciones nacen nuestros hábitos, de nuestros hábitos se moldea nuestro carácter y de nuestro carácter se forja nuestro destino”.

¿Será que ese destino vuelve a ser la Presidencia? BBC Mundo lo conversó con Betancourt.

— Recientemente la líder de una organización de víctimas me comentaba que querían en una organización política y aspirar a cargos públicos. ¿Qué opinión le merece esa decisión?
— Creo que es muy sintomático de lo que he visto en Colombia. Creo que por muchos años Colombia fue un país en el que la población no sentía que tenía que participar. Los otros se harían cargo de toma decisiones por el resto, por todos nosotros.

Hoy, con el proceso de paz, por primera vez realmente, he notado esto. Veo que la gente de repente ha comenzado a pensar: ‘Tengo que tomar una decisión, esto es acerca de mí; ¿Es esta la paz que quiero, es eso lo que quiero que sea mi país, cuáles son mis miedos, cuál es mi agenda? (...)’.

Esto es muy interesante, porque no es abstracto, no es académico, no es gente en una negociación en Cuba, de la que el pueblo está excluido. Creo que la gente por primera vez en muchos, muchos años quiere ser parte de esto.

— ¿Y a usted le interesaría tener un rol activo en Colombia?
— Creo que estoy adoptando un rol. Una de las cosas que fue muy dolorosa para mí durante el cautiverio fue perder mi voz. He recuperado esa voz.

No necesito ir a elecciones o tener un cargo público para poder hablar y ser escuchada. Creo que estoy haciendo lo que debo hacer: reflexionar con Colombia acerca de lo que ocurre y compartir análisis que hagan las cosas más fáciles.

— Pero más allá de la voz, ¿cree que se encuentra en una buena posición, en caso de ocupar un rol de liderazgo, de ayudar al país a avanzar hacia esa imagen que usted ahora cree que se ha vuelto posible?
— Esta pregunta me la han hecho mucho en estos últimos dos días. Y pienso: ¿debo responderla? Tal vez no debo, porque si digo ‘no, no quiero volver a la política’ o si digo ‘sí, quiero volver a la política’ es tan especulativo...

En este momento creo que estoy haciendo lo correcto. Estoy en una posición en la que puedo apoyar el proceso de paz, ayudar, sin estar en la pelea. Es una buena posición, puedo ser escuchada sin ser parte de la pelea.

— La pregunta se está haciendo porque algunos creen que es relevante, porque quienes la hacen piensan ‘tal vez ella pueda tomar estas ideas y transformarlas en algo más grande’.
— No quiero que se sienta que estoy evitando la pregunta, pero la realidad es que no quiero especular. Si cambia el escenario y siento que hay algo que pueda hacer que sea importante, que tenga sentido, que no sea acerca de una ambición personal, acerca de dar una pelea.

Porque creo que he ganado tanto al tener una perspectiva y el conseguir no ser usada… Creo que una de las cosas que me dañó durante el cautiverio fue sentirme un instrumento en las manos de otros. No quiero ser ningún instrumento. Quiero ser honesta conmigo, honesta con mi país.

Y desde el lugar en el que estoy creo que puedo conseguir eso de una forma que me satisfaga. Las cosas pueden cambiar y si cambian las discutiremos de nuevo (ríe).

— Este, entonces, no es el momento para discutir una candidatura de Ingrid Betancourt a la Presidencia, pero eso no significa que en dos, tres, seis años, deba descartarse.
— Sí, así lo diría. Creo que voy a usar esta como mi respuesta para esta pregunta en el futuro.

— ¿Entonces, no 2018 (como candidata a la presidencia)?
— “No voy a contestar esa pregunta” (risa).

— Eso no es un no…
— No. Pero no sé....

— ¿Nadie en las altas esferas del poder le ha preguntado?
— No. Y si me preguntan realmente lo tendré que pensar. No estoy en un momento en mi vida en que puedo moverme por caprichos, me llevará tiempo tomar una decisión.

He recorrido un largo camino para estar donde estoy y no quiero herir a nadie, ni a mi familia ni la gente de mi país. Realmente quiero estar en un lugar en el que pueda ayudar.

— Pero su familia la apoyaría, ¿no?
— No estoy segura de eso. Al venir a Colombia por estos pocos días pude ver el dolor que estaba causando. Para mis hijos está esta sensación de 'por favor mamá, no lo hagas de nuevo; esta felicidad en la que vivimos ahora no puede ser sólo un paréntesis, tiene que ser algo sólido, tienes que darnos garantías de que te vas a quedar con nosotros'" (los ojos se le llenan de lágrimas).

— Claramente está pasando por un momento de tensión, de debate interno...
— Sí.