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La polémica historia de Volkswagen: Hitler, prostitutas y diésel

El Escarabajo es el cuarto carro más influyente del siglo XX, según un conteo | Foto: BBC Mundo

El Escarabajo es el cuarto carro más influyente del siglo XX, según un conteo | Foto: BBC Mundo

Volkswagen fue considerada una productora de autos de lujo. Adolfo Hitler le pidió la realización de un "automóvil del pueblo" 

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No es la primera vez que Volkswagen está en boca de todos por malos hábitos. A pesar de haber sido un apreciado símbolo de la economía social del mercado alemán, la compañía de automóviles ha sido foco de polémica desde el momento de su creación en 1937.

En la actualidad, por un escándalo que le acusa de disfrazar los niveles de contaminación que emiten 11 millones de vehículos de motor diésel. La controversia volvió a dominar las calles de Wolfsburgo.

Después de que Martin Winterkorn renunció el pasado viernes, ahora se esperan detalles sobre los modelos y la ubicación de los carros que no pasaron los controles ambientales y, sin embargo, se vendieron.

Mientras tanto, muchos recuerdan el origen indecoroso de la empresa.

"Carro del pueblo"

Volkswagen fue creada por el Frente Alemán del Trabajo, una organización sindical alemana que surgió después de que el gobierno nazi aboliera los sindicatos tradicionales. Se trataba de una productora de autos de lujo.

Luego, cuando compañías como Ford y Mercedes estaban produciendo modelos para las masas, Adolfo Hitler pidió a Volkswagen crear un "automóvil del pueblo".

El carro tendría espacio para dos adultos y tres niños, motor trasero refrigerado por aire y se podría comprar a través de un plan estatal de crédito, que por sus malos resultados terminó siendo un estilo de subsidio. Más de 300 mil personas entraron al plan. Y así empezó la larga, exitosa y popular historia del Escarabajo, considerado uno de los carros más influyentes del siglo XX.

Mano de obra esclava

En 1998, sobrevivientes del holocausto demandaron a más de 10 mil compañías austriacas y alemanas, entre ellas Volkswagen, por aprovecharse de las legislaciones del gobierno nazi que permitían el trabajo forzado.

La demanda se produjo cuando dos académicos alemanes detallaron cómo el fundador de Volkswagen, Ferdinand Porsche, quien fuera cercano al Führer, aplicó cuestionables reglas de trabajo forzoso a sus obreros, y permitió el esclavismo.

Algunos empleados eran obligados a trabajar por largas jornadas y tenían expectativas de producción excesivas y de armamento, documentó la investigación. La mayoría de la mano de obra, que era extranjera, fue sometida a golpes continuos, desnutrición y muerte prematura, reportaron los investigadores.

En el libro Volkswagen y sus trabajadores durante el Tercer Reich se ven fotos de jóvenes mujeres trabajando descalzas en pleno invierno.

Unas 20 mil personas de varios países europeos fueron forzadas a trabajar en las plantas de Volkswagen durante la Segunda Guerra Mundial, reconoció la compañía. Hasta 1998 Volkswagen había negado compensar a las víctimas, alegando que la reparación era responsabilidad del Estado alemán.

Pero en 1998 la compañía lanzó un fondo para proveer ayuda humanitaria a los sobrevivientes del Holocausto. Y en 1999, construyó una exposición permanente en Wolfsburgo.

Alianzas con gobiernos militares

Esta semana, un grupo de ex trabajadores de Volkswagen presentó una demanda civil contra la compañía argumentando que durante el gobierno militar entre los años 1964 y 1985 los empleados supuestamente fueron torturados en una fábrica de Volkswagen en Sao Bernardo do Campo, cerca de Sao Paulo.

Volkswagen Brasil dijo que está investigando las acusaciones. "La empresa está en contacto con las partes involucradas para conocer sus versiones sobre los hechos cometidos por ex empleados durante la dictadura militar", dijo Volkswagen en un comunicado.

El año pasado una comisión del Parlamento brasileño encontró que el abuso a trabajadores durante el gobierno militar era frecuente, prácticas que dejaron más de 400 muertos y miles de víctimas de torturas y detenciones arbitrarias. Los abusos se dirigían a sindicalistas y activistas de izquierda críticos del gobierno militar, que supuestamente tenían como cómplices a varias empresas, entre ellas Volkswagen, que en Brasil tiene una de sus operaciones más grandes.

Sobornos y prostitución

En 2005, Volkswagen fue el protagonista de uno de los escándalos sexuales de mayor impacto en la historia reciente de Alemania. Más de 20% de las acciones de Volkswagen son públicas, del Estado noroccidental de Baja Sajonia, y son manejadas por miembros de un consejo federal.

Varios altos ejecutivos de Volkswagen, que además tenían cargos públicos y eran cercanos al gobierno central, tuvieron que renunciar en 2005 después de que se reveló que pagaron ilegalmente a miembros del Consejo Federal para que apoyaran una polémica serie de reformas y despidos en medio de una crisis financiera en la compañía.

Muchos de los sobornos se financiaron con el servicio de prostitutas alrededor del mundo, pagadas con dinero de la compañía. Diez años después, el escándalo de los motores diésel se añadió a una historia de grandes éxitos y fracasos.