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Por qué España no tiene presidente dos meses después de las elecciones

Pedro Sánchez Pérez-Castejón, secretario general del PSOE/ Foto: Archivo

Pedro Sánchez Pérez-Castejón, secretario general del PSOE/ Foto: Archivo

 Pedro Sánchez el candidato del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), aspira a ser investido presidente y ocupar el puesto de Mariano Rajoy

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Hace dos meses que se celebraron las elecciones y España sigue sin nuevo presidente.

La cita electoral fue el 20 de diciembre y lo fragmentado de los resultados ya auguraba que no iba a ser fácil formar gobierno: en el sistema parlamentario español, el presidente es elegido por el Congreso de los Diputados.

Y es que a pesar de que el gobernante Partido Popular (PP) ganó los comicios, quedó lejos de la mayoría absoluta y los escaños quedaron muy repartidos entre varias formaciones.

Sin embargo, es Pedro Sánchez, el candidato de la segunda fuerza más votada, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), quien aspira a obtener la confianza del Congreso para poder ser investido presidente.

Te contamos cómo se ha llegado a este punto, por qué dos meses después España sigue sin nuevo presidente y por qué se prevé que no va a tenerlo en breve.

Las elecciones dejaron fundamentalmente cuatro grandes fuerzas. El PP fue el partido más votado. Obtuvo 123 de los 350 escaños con el 28,72% de los sufragios. Quedó así a 53 escaños de la mayoría absoluta, 176.

Le siguió el PSOE, el 22,01% de los votos y 90 diputados.

Podemos fue la tercera fuerza con el 20,66% de los sufragios pero 69 escaños y Ciudadanos quedó en cuarto lugar con el 13,93% de los votos y 40 diputados.

La formación de un gobierno quedaba, por lo tanto, abocada a los pactos.

Los analistas plantearon entonces distintos escenarios posibles, como una coalición de centro-derecha entre el PP y Ciudadanos, que tampoco daba, o un pacto de centro-izquierda entre PSOE, Podemos y otras formaciones.

También se barajaron las posibilidades más difíciles políticamente pero que sí llegaban a sumar mayoría absoluta: una gran coalición PP-PSOE, al estilo de Alemania, o el tripartito PSOE, Podemos y Ciudadanos.

Sea como fuere, la incertidumbre sobre quién sería capaz de obtener la mayoría necesaria para formar gobierno nunca había sido tan grande en los casi 40 años de democracia del país.

¿Por qué no pudo ser Rajoy?

En vista de los resultados, empezaba un tiempo de negociaciones.

El líder de partido más votado PP y presidente del gobierno en funciones, Mariano Rajoy, fue el primero en meterse en materia.

Tocó la puerta del PSOE, Podemos y Ciudadanos, pero no logró el apoyo de ninguno de ellos.

Como consecuencia, declinó la oferta del rey Felipe VI de presentarse ante el Congreso para poder ser investido presidente.

"A todos los españoles les digo hoy que no tengo los votos y por tanto no tienen ningún sentido que vaya allí (al Congreso) a los únicos efectos de que empiece a correr el plazo de dos meses que da la Constitución española", declaró.

El presidente se refería al plazo señalado en la Constitución como el que transcurrirá entre la primera sesión de investidura fallida y la celebración de nuevas elecciones.

Para ello, tiene que obtener en la primera votación tras el debate de investidura la mayoría absoluta (al menos 176 diputados, la mitad más uno de los 350 diputados) o, en una segunda votación 48 horas después, la mayoría simple (más votos a favor que en contra).

Si tras dos meses de intentos sigue sin ser investido ningún aspirante, el Rey procederá a disolver las Cortes y a convocar nuevas elecciones.

¿Quién aspira ahora a la presidencia?

Ante la negativa de Rajoy, el 2 de febrero Felipe VI encargó a Pedro Sánchez, el líder del PSOE —la segunda fuerza más votada— que intentara formar gobierno.

Sánchez aceptó: "Le he trasladado al rey que el Partido Socialista está dispuesto. Si el señor Rajoy renuncia a lo que entendemos es su obligación, el PSOE dará un paso al frente e intentará formar gobierno y sacar de esta situación de bloqueo a la democracia española y a las instituciones".

Y dicho esto, comenzó a tratar de sumar apoyos antes de presentarse ante el Congreso. Consiguió el de Ciudadanos y nada más.

Capitaneado por Albert Rivera, un joven abogado de 36 años, Ciudadanos nació como un partido con un único tema: la oposición al nacionalismo catalán. Es una formación de ideología liberal en el plano económico, que propone un pacto por la educación, luchar contra la corrupción y defender la unidad de España.

Para Podemos, algunas de las medidas pactadas por PSOE y Ciudadanos son "vergonzosas".

Por eso, el debate de investidura comenzó este 1 de marzo en la tarde, virutalmente abocado al fracaso. La única esperanza de Sánchez, en principio poco probable, está en la abstención de Podemos en la segunda votación.

El líder del PSOE subió a la tribuna del Congreso para exponer su programa de gobierno y convocar a todos los partidos que desean el cambio; es decir, toda la Cámara salvo el PP.

"Dieciocho millones de españoles y españolas votaron por la no continuidad del actual gobierno. Dieciocho millones de españoles esperan un gobierno distinto que repare las consecuencias de los errores que se han cometido y abra camino a otras, y mejores, políticas", dijo el líder socialista.

El pleno continuará el miércoles en la mañana para que los representantes del resto de grupos parlamentarios expresen su posición.

Una vez terminadas las intervenciones, la candidatura de Sánchez será sometida a votación.

El presidente del Congreso, el socialista vasco Patxi López, espera que la primera ronda tenga lugar a las 21:00 hora local (22:00 GMT).

¿Por qué rechaza Podemos apoyar al candidato del PSOE?

Si todo va según lo previsto, en esa votación Sánchez contará con 130 diputados —90 del PSOE y 40 de Ciudadanos—, 46 menos que la mayoría absoluta.

Y es que el líder del PSOE ha tenido menos suerte cuando ha tocado la puerta del resto de formaciones.

El lunes presentó propuestas para la negociación a Podemos, sus alianzas territoriales— En Comú Podem y En Marea—, Compromís e Izquierda Unida-Unidad Popular.

Horas después de recibir la oferta, el líder de Podemos —partido que, con sus 69 diputados, le podría dar la mayoría absoluta a Sánchez— dejó claro que ni se plantea recoger el guante para negociar con los socialistas.

"El PSOE nos envía varios documentos que son un corta y pega de su pacto con Ciudadanos, escondiendo las medidas más vergonzosas. Esto no es serio", escribió Pablo Iglesias en su cuenta de la red social Twitter.

El número dos del partido emergente, Íñigo Errejón, y su secretario de Economía, Nacho Álvarez, hicieron hincapié en la incompatibilidad con el proyecto económico planteado en el acuerdo alcanzado con Ciudadanos.

"Es un documento con el que, como es bien sabido, tenemos un profundo desacuerdo", dijo Álvarez.

"Difícilmente es posible plantear una política social avanzada, que se recupere los derechos que se han perdido, sobre la base del acuerdo con Ciudadanos, que consolida una suerte de austeridad light".